POSADAS. Con apenas meses de vida, cuando su mamá le colocaba unas gotitas en la nariz recetadas por el pediatra, Kevin Robledo Renechen (11) sufrió un shock anafiláctico que casi le quita la vida. En la desesperación, su madre le hizo las maniobras de reanimación cardiopulmonar y volvió a respirar. El pequeño tiene alergia alimentaria grave, ese es el síntoma. Pero aún queda develar por medio de análisis genéticos, cuál es la causa de la misma. “En el Hospital Garrahan donde Kevin se atiende desde el año y medio (año 2006) me dijeron que puede tratarse de una mutación genética fresca, pero queremos saber con certeza”, señaló la madre, Claudia Renechen a PRIMERA EDICIÓN. Es por eso que hace más de dos años pidieron la derivación a ese hospital porteño, pero en el Hospital Pediátrico de Posadas, donde atienden a Kevin, aún no se la dieron. El niño puede comer unas pocas cosas, por ejemplo, carne de cordero con papas -su plato preferido-, algunas frutas como banana, manzana y pera, los panes y galletitas que le prepara su madre con miel de caña o azúcar orgánica y almidón de maíz. “Puede comer varias cosas, poco a poco fuimos probando. Pero si repite dos días seguidos un mismo alimento, por ejemplo banana, ya le hace mal”, señaló.Lo difícil, más difícilClaudia y Kevin viven en el barrio Motem (avenida 115 a ocho cuadras de ruta 12). La vivienda ha quedado aislada del resto del barrio de 55 viviendas, que hace ya varios años ha levantado un muro para preservarse de robos. Entonces, esta casa es el blanco de los ladrones que a plena luz del día ingresan al patio y en seis meses cometieron seis robos. “Se llevaron la garrafa, la bici y una cámara de fotos de Kevin, mi teléfono celular. Entonces tuve que cambiar el equipo de música, algo que mi hijo usa mucho porque la música le hace bien, por una garrafa. No podemos estar sin garrafa, porque si no cocino, Kevin no come”, explicó la mamá. Esa seguidilla de robos tuvo otro efecto negativo en la vida de esta familia: los inquilinos que tenían en una pieza y un monoambiente optaron por dejar el lugar, con lo que Claudia ya no cuenta con estos ingresos.“Yo ya no trabajo porque tengo que estar todo el día pendiente de mi hijo, llevándolo a sus actividades, a consulta médica, o cocinando, entonces los alquileres eran clave. Ahora hago lo que puedo en el tiempo que puedo, por ejemplo, bordo ojotas para vender”, indicó. El único ingreso fijo es la pensión por discapacidad visceral que recibe mensualmente Kevin. Los ladrones se resguardan en una casa en construcción a metros de la de esta familia, la cual se ha convertido en una especie de “aguantadero”. De vez en cuando circula un móvil policial por la zona.Una vida al límiteKevin nació en marzo de 2004, con 34 semanas de gestación. Era un embarazo de alto riesgo y tras nacer estuvo cerca de un mes en Neonatología. Hoy por hoy está mucho mejor, destaca su madre: va a una escuela común, la 664 “Batalla de Tucumán”, que queda a diez cuadras de su casa, y desde este año concurre a la Escuela Superior de Música, donde tiene clases de piano y de coro. “Eso le cambió la vida”, resaltó su madre. Pero tuvo etapas muy críticas en las que simplemente estar expuesto al vapor de una pizza le generaba una reacción alérgica. “Yo no podía hornear una tarta usando harina que Kevin ya se brotaba y había que salir corriendo al Hospital Pediátrico”, señaló Claudia, quien sí o sí debe contar con su auto en condiciones para poder estar lo antes posible en el nosocomio. “En 40 minutos Kevin se deshidrata, no puedo estar dependiendo de un taxi”, indicó. Hubo etapas en que nadie podía acercarse usando alguna prenda de lana porque eso también le generaba ataques de alergia. El niño no consume ningún alimento que no esté supervisado por su madre. Hasta hace un tiempo, por ese motivo no iba a ningún tipo de evento social. Eso le valió el mote de “un niño que vive en una burbuja”, pero lo cierto es que estar expuesto a agentes que le causen alergia ponen en serio riesgo su vida. “Hay tratamiento”La afección que tiene Kevin es muy rara y hasta hoy desconocen sus causas. “En Estados Unidos -donde viven casi 320 millones de personas, es decir ocho veces la población de la Argentina- hay sólo 30 casos”, señaló su mamá. “Pero lo más importante es que hay tratamiento y lo encontramos en la medicina biológica, especialidad que en Posadas realiza el médico Gregorio Adjián (médico clínico y cirujano)”, contó Claudia. Esta posibilidad llegó en 2007 cuando, tras consultas en el Garrahan y el hospital Gutiérrez, volvió desahuciada y ya pensando en ir a Cuba para ver si había alguna posibilidad de tratamiento. “Quiero decirles a las madres que tengan hijos con afecciones alérgicas como ésta u otras que hay tratamiento para que sus hijos puedan tener una mejor calidad de vida”, resaltó, poniéndose a disposición de las familias que estén pasando por situaciones similares. “Con todo lo que hemos pasado y viendo lo bien que está Kevin hoy, sólo puedo decir que este tipo de medicina no se opone a la tradicional, sino que se complementa. Mi hijo precisa tanto de este tratamiento como de la atención que se brinda en el hospital”, recalcó Claudia.





Discussion about this post