POSADAS. Cada cámara de seguridad con su respectiva antena le cuesta actualmente al Estado más de 60 mil pesos. Entre los cuatro dispositivos instalados en las esquinas de la plaza 9 de Julio se debe invertir una suma superior a los 250 mil pesos, sin añadir los costos de mantenimiento. Pese a estos presupuestos, que lo más bien podrían pertenecer a un anuncio oficial, los datos indican una lamentable realidad: ninguna de estas cámaras funciona e incluso se duda de que en algún momento hayan registrado alguna cuestión de interés en una causa, a pesar de la cantidad de salideras bancarias y atracos motochorros que se perpetraron en la zona bancaria capitalina. Ahora lamentablemente tampoco aportarán a la investigación del robo al cajero de autoservicio del Banco Patagonia, perpetrado el pasado domingo minutos antes de las 6.25. Dicha entidad bancaria está ubicada frente a la 9 de Julio, en el corazón de la “city posadeña”.Si bien los ladrones no se llevaron un botín muy significativo, ya que ronda los 9.000 pesos según las voces oficiales, el golpe fue de una audacia increíble. Es que para poder abrir primero los gabinetes de dos cajeros utilizaron una llave maestra, seguidamente marcaron las claves mecánicas y electrónicas (esta última de seis dígitos y con un millón de combinaciones posibles) y abrieron la caja fuerte. De allí sustrajeron cinco cartuchos con sobres y cartas. Vale aclarar que este tipo de cajero de autoservicio sirve para depósitos y transacciones que no incluyen extracción de dinero, por ello su mecánica interior es similar a un buzón. No lograron abrir el cofre del segundo cajero porque aparentemente se activó una alarma y sabían que la Policía estaba en camino. Lo llamativo es que los uniformados toman conocimiento a través de la sede central en Buenos Aires de la entidad bancaria. Desde allí se monitorean los sistemas de alarma y los registros de filmaciones internas, sobre todo en el sector de cajeros, en un disco rígido. Por una cuestión legal (desde el Banco Patagonia exigieron a la policía un oficio judicial para autorizar el envío de las imágenes), ese paso de la investigación está frenada, lo que sigue dando ventaja a el o los delincuentes, de quienes hasta el momento nada se sabe. Pericias a los teléfonosFuentes del caso adelantaron que se aguardan las pericias a los teléfonos celulares del personal a cargo del área damnificada en el banco, a los efectos de investigación, ya que no serían sospechosos en la causa. Expectativa por filmación enviada desde Buenos AiresMucho protocolo y pocas respuestas: así funciona el sistema legal para obtener filmaciones de una cámara de seguridad de algunos bancos. En el caso de la entidad damnificada, ubicada en la calle Colón 1.786, entre San Martín y Bolívar, frente a la plaza 9 de Julio, no es labor sencilla. Es que cuenta con un disco rígido para almacenamiento de las imágenes registradas por la videovigilancia, pero está en Buenos Aires y desde allá será enviado a la Policía. Existen muchas expectativas por observar el antes, el durante y el después del robo. Sobre todo, si se puede notar algún rostro y de esta manera su posible identificación. Tampoco se descarta, aunque es menos probable, que se visualice el vehículo en el que se movilizaban el o los autores del robo. Búsqueda en cámaras cercanasVoceros del caso confirmaron también que desde el Banco Macro -en la esquina de San Martín y Colón- no se observa con nitidez los movimientos del Patagonia, ya que las cámaras apenas tienen un alcance de 40 metros. Personal policial ya observó registros de videovigilancia de numerosos comercios cercanos, con resultado negativo. Se esperaba otra filmación del banco afectado.





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