POSADAS. Tras idas y venidas, el crimen del adolescente Guido Kachuk (17) irá a juicio oral y público. Es que finalmente, y en fallo dividido, la Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Penal de esta capital dejó firme dicha medida. A más de cuatro años del asesinato del menor, en plena vía pública y en medio de un fallido atraco callejero, la Justicia determinó que los procesados por el hecho se sienten en el banquillo de los acusados. La resolución fue confirmada por los integrantes del mencionado alto cuerpo judicial, quienes por mayoría resolvieron a favor de la solicitud planteada por el Ministerio Público Fiscal de elevar la causa a debate.El expediente tiene tres imputados, con distintos niveles de participación y responsabilidades.“Chuchi” Ríos y “Maxi” Acevedo (ambos de 21 años) están detenidos por su presunta vinculación con el intento de robo en el que la víctima recibió un balazo en el estómago. La situación del médico Manuel Ibarra, quien estaba de guardia en el hospital Ramón Madariaga cuando Kachuk ingresó acompañado por su padre, es diametralmente distinta: deberá responder por el delito de “homicidio culposo”. Al respecto, como se informó en su momento, fueron las pericias realizadas por el Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial las que determinaron que la tardanza en la atención de Guido Kachuk fue un factor decisivo en el desenlace fatal.Los votosFuentes del caso señalaron que, tras la apelación de la elevación a juicio interpuesta por los abogados de dos de los imputados, la Cámara confirmó el proceso con un tercer voto al que hubo que recurrir, teniendo en cuenta que en primera instancia los camaristas de la Sala II tuvieron distintos criterios. Dicha disidencia se produjo cuando el vocal José López optó por la confirmación de la elevación -rechazando el planteo de la defensa- mientras que su colega Jacobo Mass planteó otorgar el sobreseimiento por la falta de mérito en el caso del médico Ibarra.Fue entonces que se recurrió a un tercer camarista, el vocal Ricardo Venialgo (de la Sala I), quien adhirió al voto de López. De esta manera, tanto “Chuchi” Ríos como “Maxi” Acevedo serán juzgados por “robo calificado y homicidio, ambos en grado de tentativa, y tenencia ilegal de arma de fuego”. Mientras que el facultativo Ibarra deberá responder por el delito de “homicidio culposo”.Para el juez Yaya primero y para el fiscal Antúnez después, este último tuvo una conducta negligente e influyente en el desenlace de la historia al no brindar atención médica inmediata al paciente. El Código Penal establece para la calificación de “homicidio culposo” que “será reprimido con prisión de seis meses a cinco años e inhabilitación especial, en su caso, por cinco a diez años el que por imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o inobservancia de los reglamentos o los deberes a su cargo, causare la muerte a otro”. Una sociedad conmocionada Guido Kachuk salió de su casa alrededor de las 23.40 del lunes 21 de febrero de 2011 con destino a la parada de colectivos de Lavalle y Chacabuco. Había llegado de jugar al fútbol, se bañó y tenía intenciones de visitar a su novia en el barrio San Onofre. Como el colectivo se atrasó, el adolescente decidió abortar el plan. “No viene el colectivo, me vuelvo a casa”, le escribió a la joven. En eso estaba cuando aparecieron dos delincuentes con un revólver calibre 22 y le exigieron la entrega del celular. Según la reconstrucción judicial, Ríos y Acevedo lo habrían visto manipular dicho teléfono y esa acción bastó para que decidieran “apretarlo”. Se acercaron a él como si también fueran a esperar el colectivo y, en determinado momento, lo intimidaron. No contaron con que Guido se resistiera. En medio de la lucha se produjo el disparo que luego, en el Madariaga, en el marco de otra historia de negligencia, acabó con su vida. El proyectil ingresó en el abdomen del adolescente, que -tambaleante- pidió auxilio a un sereno de la cuadra. Cayó desplomado sobre calle Parodi, desde donde fue levantado y trasladado por su propio padre al Madariaga. Debido al calibre utilizado, Kachuk no sufrió sangrado exterior, pero sí lesiones internas que cerca de las 4 del martes 22 de febrero le provocaron la muerte. Antes, según denunció su padre, los médicos tardaron demasiado en atenderlo. “Me dijeron que estaba drogado o alcoholizado”, contó alguna vez a este diario. Horas después, Ríos y Acevedo fueron detenidos por la Policía. La Justicia les imputó el hecho, pero amplió la perspectiva también hacia la atención médica.





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