CIUDAD DEL VATICANO, Santa Sede (AFP-NA). El papa Francisco reclamó una “revolución valiente” para salvar el planeta, amenazado por el consumismo, en su encíclica sobre el medio ambiente en la que acusa al sistema económico y financiero de ahogar a los pobres.El documento de casi 200 páginas, que lleva por título “Laudato si, (Alabado seas) sobre el cuidado de la casa común”, fue presentado oficialmente el jueves en el Vaticano y aún hoy recoge aplausos en el mundo.El texto acusa sin rodeos a la política, a la tecnología y a las finanzas de depredar el medio ambiente y generar pobreza. “La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilo de vida, de producción y de consumo”, escribió el papa.Francisco acusa a “la política y a las empresas de no estar a la altura de los desafíos mundiales”, tras haber hecho un “uso irresponsable de los bienes que Dios ha puesto” en la Tierra.El papa argentino condena con palabras firmes el consumismo y el capitalismo salvaje y los señala como responsables de la degradación de la “madre y hermana Tierra”, como la llama.“La Tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería”, lamenta el pontífice.Escuchemos el “gemido de la hermana Tierra”, acosada por un brutal cambio climático y la “cultura del descarte”, pide.La primera encíclica que se le puede atribuir completamente al pontífice argentino, ya que la precedente fue escrita a cuatro manos con Benedicto XVI, es un texto “contundente y desafiante”, que marcará “un antes y después”, según numerosos vaticanistas.“No es neutral, está escrita desde el mundo empobrecido, desde el Sur”, comentó el obispo de Aysen, Luis Infantil, para la página Internet Religión Digital.El texto fue publicado en seis idiomas, entre ellos español, y presentado por el presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, el cardenal Peter Turkson; el metropolitano de Pérgamo John Zizioulas, en representación del Patriarcado Ecuménico y de la Iglesia Ortodoxa; y el profesor John Schellnhuber, fundador y director del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático.Contra el mercado divinizado “Hoy cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta”, escribe el papa.La encíclica verde es un llamado “urgente” a una “valiente revolución cultural” que ponga fin al “desenfreno megalómano”, al consumismo, a las desigualdades, recalcó.Francisco propone ante todo un nuevo modelo de desarrollo, basado en la sobriedad y la solidaridad, y analiza a lo largo de varios capítulos las razones del deterioro del planeta y de cómo las estructuras de poder lo han ocasionado.“Ha llegado la hora de aceptar cierto decrecimiento en algunas partes del mundo aportando recursos para que se pueda crecer sanamente en otras partes”, escribió.El pontífice argentino exige que se pongan “límites” porque es “insostenible el comportamiento de aquellos que consumen y destruyen más y más, mientras otros no pueden vivir de acuerdo con su dignidad humana”.La deuda ecológica Francisco denuncia el actual sistema económico mundial que usa la “deuda externa como instrumento de control” y acusa a los países ricos de no reconocer la “deuda ecológica” que tiene con los países en vías de desarrollo.Tienen una “deuda ecológica” con “los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera y que siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro”, recalca.El pontífice latinoamericano, que se inspiró en San Francisco de Asís, el santo defensor de la naturaleza y los pobres, teme una guerra por el agua, denuncia la pérdida de la biodiversidad y la desigualdad entre regiones ricas y pobres.El documento está dirigido a todo el mundo, y no sólo a los católicos, y pide ante todo “responsabilidad” de cara a la destrucción del planeta.Presentado tan sólo seis meses antes de la cumbre de Naciones Unidas sobre el calentamiento climático, prevista en diciembre en París, el documento influirá en la comunidad internacional.“El sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las cumbres mundiales”, lamentó.“Esta encíclica tendrá un impacto muy fuerte, ningún papa había tomado partido así. Es el fruto de una pasión inmensa”, comentó Christiana Figueres, presidenta de la convención de la ONU para el cambio climático.Esa posición genera también críticas y reacciones, por lo que no se excluye campañas en su contra, basadas en estudios científicos y financiadas por el sector petrolero e industrial con inmensos intereses.“Fuerte y claro”El presidente Barack Obama saludó el mensaje “fuerte y claro” del papa Francisco.“Admiro profundamente la decisión del papa de llamar a la acción sobre el cambio climático de manera clara, fuerte, y con toda la autoridad moral que su posición le confiere”, subrayó el mandatario estadounidense.“Como el papa Francisco dijo tenemos la responsabilidad de proteger a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos, de los impactos devastadores del cambio climático”, prosiguió Obama. El mandatario llamó a proteger en particular a los pobres, “que son los que tienen más que perder” debido al aumento de las temperaturas del planeta.Obama añadió que desea abordar el tema directamente con el pontífice, cuando éste visite la Casa Blanca el 23 de septiembre. La sexta extinción masiva de la Tierra ya comenzóEl mundo está comenzando a padecer la sexta extinción masiva de su historia. Actualmente, desaparecen animales a una velocidad 100 veces mayor de lo que solían hacerlo, advirtieron los científicos. Y los humanos podrían estar entre ellos.Desde que terminó la era de los dinosaurios hace 66 millones de años, el planeta no había perdido especies a una tasa tan alta como ahora, indicó un estudio dirigido por expertos de las universidades de Stanford, Princeton y de California en Berkeley.El estudio “muestra sin lugar a dudas que estamos entrando en la sexta gran extinci&a
mp;oacute;n masiva”, dijo uno de los coautores, Paul Ehrlich, profesor de biología en Stanford.Y la humana probablemente sea una de las especies perdidas, indicó el estudio -calificado por sus autores como “conservador”- divulgado en la publicación científica Science Advances.“Si se permite que esto continúe, a la vida le tomará millones de años recuperarse y nuestra propia especie probablemente se extinga pronto”, dijo el autor líder del estudio, Gerardo Ceballos, de la Universidad Autónoma de México.El análisis se basa en las extinciones documentadas de animales vertebrados, es decir animales con esqueletos internos como ranas, reptiles y tigres, a partir de registros fósiles y otros datos históricos.La tasa moderna de extinción de especies fue comparada entonces a “la tasa natural de desaparición de especies antes de que la actividad humana dominara (la Tierra)”.Puede ser difícil estimar esta tasa, también conocida como tasa de extinción de fondo, porque los humanos no saben exactamente lo que ha pasado en el curso de la historia de 4.500 millones de años de la Tierra.Para el estudio, los investigadores usaron una tasa de extinción pasada dos veces mayor a las estimaciones que se utilizan generalmente.Si la tasa pasada -o ritmo natural- era de dos extinciones de mamíferos cada 10.000 especies a lo largo de 100 años, entonces la “tasa promedio de desaparición de especies vertebradas en el último siglo es 114 veces mayor de lo que habría sido si no hubiera habido actividad humana”, dice el estudio.“Y esto incluso basándonos en las estimaciones más conservadoras de la tasa de extinción de especies”, añade.“Insistimos en que muy probablemente nuestros cálculos subestimen la gravedad de la crisis de extinción, porque nuestro objetivo era colocar un límite realista pero bajo al impacto humano sobre la biodiversidad”.Las causas de la extinción actual de especies son, entre otras, el cambio climático, la contaminación y la deforestación.De acuerdo a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), cerca del 41% de todos los anfibios y 26% de los mamíferos están actualmente en peligro de extinción.“Hay ejemplares de especies en todo el mundo que son básicamente muertos vivientes”, dijo Ehrlich.El estudio pidió que “se intensifiquen y aceleren las medidas para conservar las especies ya amenazadas y aliviar la presión sobre sus poblaciones, como la pérdida del hábitat, la explotación de los recursos con fines económicos y el cambio climático”.




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