POSADAS. Un grupo de docentes que diariamente deben abordar un ómnibus de la empresa Águila Viajes para dictar clases en una escuela de la localidad de Bonpland manifestó su malestar por las malas condiciones que presenta la unidad de transporte que llega hasta su lugar de trabajo y por la desidia de los funcionarios del área gubernamental de Defensa del Consumidor al momento de buscar soluciones para subsanar el inconveniente. María es una maestra de la Escuela 13 que realiza diariamente el trayecto entre Bonpland y Posadas y vive en carne propia estas desavenencias. Contó que hizo notas que fueron firmadas por padres y colegas y que las elevó a Defensa del Consumidor. “Son personas que suben a esa línea en esos horarios y se sienten afectadas. Yo voy desde Posadas, pero hay quienes suben en Candelaria, Santa Ana o bien van desde Bonpland a Leandro N. Alem y viceversa”. Tal como aseguró que figura en los escritos, “cuando llueve entra agua, entonces tenemos que ir parados porque todos los asientos que se encuentran debajo de las ventanillas están mojados. El coche siempre está sucio, incluso con telas de araña y pequeñas cucarachas, y presenta un olor horrible. La refrigeración no anda y, si bien tira viento, no enfría”, por lo que invitó a los interesados a tomar una de estas unidades durante los meses de verano “para que experimenten de lo que les estoy hablando”.Al enumerar otras falencias, dijo que los asientos “están rotos, sucios, manchados, mojados. El sistema de reclinación no anda, por lo que los asientos están en una posición fija”. Y, como si fuera poco, “a veces nos tocan guardas maleducados que nos tratan de mala manera, como si fuéramos ganado. Todo esto está en la nota que enviamos a Defensa del Consumidor”. María contó que la nota fue elevada a dicha dependencia el 20 de abril y que la audiencia fue establecida para el 28 de mayo. Antes de concurrir, llamó por teléfono para preguntar en qué etapa se encontraba el trámite “y me dijeron que no hacía falta que fuera porque la empresa no se iba a presentar, que había rechazado la audiencia. Pregunté cómo seguía y me sugirieron que me acercara a la oficina y redactar una carta documento. Me molestó mucho, porque me tengo que seguir moviendo y el servicio sigue igual, el mismo desastre. Tengo que dedicar mi vida y mi tiempo porque ellos no hacen lo que tienen que hacer”.Lamentó que, por el horario al que debe concurrir al establecimiento escolar, “es el único medio que tenemos para ir hasta Bonpland, no hay otro. Las maestras del turno tarde me dicen lo mismo. Algunos que son de Alem tienen la posibilidad de tomar otra línea, a mejor precio y mejor servicio. Siempre viajo en el interno 105 y estos días subí al 106, pero está igual, deteriorado y con malos olores”. Cuando redactó la nota a Defensa del Consumidor, los inspectores de la Secretaría de Transporte se interiorizaron y el servicio había mejorado mínimamente, pero duró sólo unos días. “A esas unidades les falta una buena fumigada, una lavada de tapizado. En nombre de los docentes, pido que revean la situación”, solicitó.




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