PUERTO IGUAZÚ. En razón de su edad y su estado de salud, las autoridades otorgarán el beneficio de la prisión domiciliaria a Carlos Roballo (73), acusado de ejecutar de un disparo en la cabeza a Raúl Garnica (55) por un problema vecinal ligado al volumen de la música.Así lo pudo saber PRIMERA EDICIÓN mediante sus fuentes, quienes confirmaron que, después de varias semanas de estudio, la solicitud realizada por la defensa fue aceptada por la fiscalía de Instrucción 3 de la Tercera Circunscripción Judicial, con asiento en Puerto Iguazú. Ahora sólo resta la homologación del juez Osvaldo Lunge, algo que se sobreentiende en razón de lo dispuesto por la parte acusatoria.Al respecto, el fiscal Martín Brítez entendió que el pedido de prisión domiciliaria es procedente, en razón de que el acusado de “homicidio simple” -podría recibir penas de entre 8 y 25 años- tiene más de 70 años, tal como lo dispone el Código Penal Argentino (ver “Encuadre legal”).En el escrito, la defensa también solicitaba la concesión del beneficio en virtud del estado de salud de Roballo, que, según el documento, no se encuentra en condiciones de soportar una situación de encierro en las condiciones actuales.Así las cosas, al menos hasta ayer por la tarde el imputado continuaba alojado en la Unidad de Resguardo de Detenidos de la UR-V de la Policía de Misiones, en Puerto Iguazú, a la espera de la disposición oficial. Las fuentes revelaron que la liberación podría producirse hoy.El episodio por el que terminó tras las rejas sucedió alrededor de las 21.10 del sábado 24 de enero de este año en inmediaciones de la avenida Victoria Aguirre -principal vía de acceso a la ciudad- y calle El Timbó.Exactamente en ese lugar funcionaba el restaurante “Las Cañitas Peña Folclórica”, propiedad de Garnica, donde era común la presentación de grupos musicales tradicionalistas.El local estaba separado de la casa de Roballo apenas por una medianera. Ése fue justamente el motivo por el que la discusión entre los hombres comenzó, vinculada al supuesto volumen alto de los shows folclóricos.Fueron varias las discusiones entre los dos, hasta que los ánimos terminaron de caldearse aquel fin de semana. De la reconstrucción policial surge que Roballo salió de su casa rumbo al restaurante para cuestionar nuevamente el volumen de la música. En la vereda se produjo una más de tantas discusiones, pero esta vez Roballo extrajo un revólver calibre 32 milímetros largo marca “Italo” y gatilló al menos una vez.El disparo impactó en la cabeza de Garnica, que cayó al suelo y murió prácticamente en el acto. La conmoción se apoderó entonces de Puerto Iguazú.A lo largo de la instrucción, las pruebas encerraron a Roballo, que primero se abstuvo de declarar pero finalmente confesó el hecho. Ante la Justicia, aseguró que había denunciado varias veces a la víctima y que no encontraba una solución. Esa noche, entonces, terminó de zanjar el pleito de la peor manera.





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