ALBA POSSE. Por orden judicial, siete familias fueron desalojadas ayer de las casas que ocuparon a fines del año pasado y que estaban destinadas a las víctimas de la gran inundación de junio del 2014, cuando el río Uruguay creció descontroladamente y afectó a más de 7.000 misioneros. Las familias desalojadas intrusaron las viviendas que ya se encontraban listas pero que “empezaron a ser ocupadas por amigos del intendente, simpatizantes y militantes que tenían permiso del jefe comunal”, según denunciaron, hecho que habría desencadenado el descontento y la impotencia de quienes esperaban alguna solución habitacional desde hace años.El desalojo fue promovido judicialmente por el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha) y se llevó a cabo desde las primeras horas de la mañana de ayer, en medio de escenas de dolor y de fuerte impacto para los numerosos niños desahuciados. Las familias fueron posteriormente reubicadas en un galpón de la Municipalidad, por orden del intendente Celso Carvalho. Algunos “protegidos”Según los afectados, algunos efectivamente perdieron sus casas con la crecida, mientras que otros simplemente se encontraban en situaciones desesperantes por falta de viviendas, pero a todas las desalojaron por igual. Ayer trascendió que serían más familias las desalojadas, pero notoriamente no les habrían llegado notificaciones a quienes ingresaron a las viviendas con el aval comunal “pese a que nunca les tocó el agua”. En Alba Posse, el Gobierno provincial construyó 60 viviendas de machimbre para los inundados, pero sólo 40 estaban listas para ser habitadas. “El problema comenzó cuando vimos que el intendente ubicaba a gente que no fue afectada, incluso a algunos que no vivían en nuestro pueblo”, aseguraron. Entre los desalojados se contaron una decena de niños y niñas que desde ayer se apiñan junto con sus padres en un polideportivo. “No hubo protección ni para los chicos”, refirieron. Intendentessin controlJorge Cantero es vecino de Alba Posse y ayer compartió la indignación de los demás habitantes por el accionar del Gobierno provincial y de la Intendencia en relación al supuesto desmanejo y la manipulación política de los beneficios para los afectados por las inundaciones. “Construyeron casas en Santa Rita para los inundados de Alba Posse y la gente no quiso mudarse de pueblo porque la mayoría tiene chicos que van a la escuela acá y porque son de acá, no de allá. De allí la cosa se desmadró, Nelson (Cavalho, padre de Celso e intendente con licencia) mandó a entregar las casas sin inaugurar a gente que no fue afectada, algunos que no eran del pueblo pero que eran simpatizantes, y después otras personas entraron”, relató. El vecino recordó que el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, anunció la entrega de subsidios en dinero para los afectados, pero esos fondos tampoco habrían llegado a los inundados. “Todo fue un descontrol, no llegó esa plata a la gente que tenía que llegar, no llegaron las donaciones a donde tenían que ir y las casas empezaron a ser habitadas por punteros, y de ahí en más la gente reaccionó y ocupó las casas”, contó.Cantero aseguró que el pueblo anhela “que pare la arbitrariedad, que reciban los beneficios los que realmente fueron afectados y no los militantes, y que se investigue el destino de los fondos”.





Discussion about this post