EL SOBERBIO (Por M.Galeano y N.Maradona). Ramón Martín Gay (38) volvió a la calle el último viernes minutos después del mediodía. Fueron dos meses y 17 días a la sombra, vinculado al violento robo al Banco Macro de El Soberbio, el 2 de febrero pasado, donde ladrones brasileños se llevaron dos millones de pesos tras matar al policía Roberto Omar Ballesteros (35).El remisero fue vinculado al episodio por testimonios de personas que aseguraron haberlo visto con uno de los detenidos por el caso en Brasil y en la camioneta utilizadapor los ladrones, al decir de los investigadores. Sin embargo, de la pesquisa finalmente surgió que los testigos hablaron en realidad de alguien parecido a uno de los sospechosos y de una camioneta, sí, pero no de una Hyundai Veracruz como la que usó la banda.Horas después de recibir la falta de mérito y la excarcelación solicitada por el defensor José Stray, PRIMERA EDICIÓN entrevistó a Gay, quien contó detalles de la detención, defendió su inocencia y, entre otras cosas, se autodefinió como un “perejil”, tras lo cual deslizó que su arresto pudo deberse quizás a una “cama” por un pleito con un policía de El Soberbio.¿Cómo fue vivir estos dos últimos meses y medio en un calabozo?Para mí fue eterno, infinito, nadie te paga lo que es estar ahí adentro. El día del hecho por el que me acusaban, yo ni estaba en El Soberbio, sino en Posadas. Fue una mala información que salió de la Brigada lo que terminó en mi detención.¿Por qué estabas en Posadas?Yo fui a cambiar un cheque, pero en medio de todo eso, la misma persona que me acompañó y que me dio ese cheque, robó mi automóvil. Yo hice todas las denuncias en fiscalía y ante la Policía. Y todas esas pruebas están para demostrar que yo no estaba en El Soberbio ese día del robo.¿Cuándo te detuvieron?Regresé a El Soberbio para el velorio de un amigo. Salí de la ceremonia y la Brigada me detuvo, fue el viernes 6 de febrero. Me llevaron a la comisaría, hablaron conmigo y me dijeron: “Bueno, de última, mañana te vamos a buscar para más informaciones”. Yo les dije que no había problema, que estaba en mi casa nomás por cualquier cosa.Al otro día, al amanecer, la Policía llegó a mi casa y ahí me detuvo por averiguación de antecedentes. Me llevaron a San Vicente y ahí estuve preso dos meses y 17 días.¿Por qué creés que te arrestaron por un hecho tan grave si sos inocente?La información la sacaron de la comisaría de El Soberbio, del testimonio del empleado de una estación de servicios, efectuado el 5 de febrero, que aseguró haberme visto con un tal Arlindo (N. de R.: en referencia a Arlindo Da Luz, uno de los sospechosos detenidos actualmente en Brasil) en una camioneta Veracruz.Sin embargo, al otro día, el 6, vino la Brigada de Posadas y surgió que, en realidad, ese testigo había dicho que ese tipo era parecido a un tal Arlindo y que, si bien era una camioneta, no sabía si era una Veracruz u otra. Esto último lo ratificó después en el Juzgado de San Vicente. En ningún momento dijo que ese tal Arlindo estaba conmigo.¿Conocés a Arlindo o a alguno de los detenidos por el hecho?No conozco a ninguno de ellos, sólo escuché hablar de ese Arlindo porque sé que vive acá enfrente (N. de R.: en Porto Soberbo) y yo nací y me crié en el pueblo, pero nunca traté ni tuve nada con él.Es decir que, al contrario de lo que se dijo, jamás compartiste un asado con él o ellos en tu casa…No, yo nunca compartí un asado con esa persona ni con otros, siempre con mi familia nomás. Todos mis vecinos lo pueden decir, nunca estuve con los brasileños estos, a los que conozco por las fotos que salieron en el diario. En ningún momento estuve con ellos ni los conozco, y eso que estoy entre doce y quince horas arriba del remís. No conozco a esa gente y no tengo ni idea del hecho.¿Por qué te acusan de algo tan grave? ¿Sos un “perejil”?Hace ocho meses o un año tuve problemas con un grupo de policías que no me quiere. Y uno de ellos fue el que me detuvo, con el que tuve problemas hace poco tiempo, una pelea, y de ahí que había bronca. Por eso digo que esto, para mí, fue una “cama” por venganza por aquel incidente, porque yo desconozco del hecho. Por eso, en ningún momento temí declarar y tengo mi conciencia tranquila. Yo caí como un “perejil”, como puede caer cualquiera.¿Cómo te afecta todo esto?Me siento muy incómodo, no sé cómo va a terminar todo esto. Muchos hablaron mal de mí, pero otros hablaron bien y les agradezco. Llegaban, me abrazaban y me decían que sabían que yo no debía nada. Eso me dio fuerzas, más allá de que lloré muchas veces.¿Pensás accionar contra el Estado o termina todo acá?Eso lo voy a hablar con el doctor Stray, a quien le agradezco por todo lo que trabajó. No sé quién se va a hacer responsable por lo que estuve ahí adentro, que para mí fue una eternidad. Y otra cosa es el daño moral, quiero saber cómo se va a limpiar mi nombre ahora.¿Qué sentís ahora cuando caminás por El Soberbio?Ahora la gente me queda mirando. Y hablan, no sé si bien o mal. Sé que muchos hablaron mal. Tengo un hijo de 16 años que siempre los domingos me venía a visitar. Estaba muy mal, lloraba y me abrazaba. Me decía “papá, nosotros sabemos que vos sos inocente y no debés nada”. No hay palabras para explicar eso, siento un nudo en la garganta cada vez que lo recuerdo.




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