SAN VICENTE. Un caso insólito sucedió en las últimas horas en San Vicente, donde las autoridades se equivocaron de preso y liberaron a un temible delincuente en lugar de un reo acusado por amenazas. La confusión surgió, dicen algunos, porque ambos se apodan “Camerún”. Sin embargo, otra versión atribuye la equivocación a un increíble error de comunicación.Según pudo saber PRIMERA EDICIÓN, todo comenzó el último jueves por la mañana, aparentemente cuando una funcionaria del Juzgado de Instrucción 3 de San Vicente se cruzó con un efectivo policial en los pasillos de la dependencia judicial y le requirió la presencia del sospechoso de africano sobrenombre.“Traémelo a Camerún”, fueron las palabras de la empleada judicial. La historia se bifurca entonces en dos caminos: una versión dice que la funcionaria confundió ese apodo, que corresponde a Hugo Ariel (29), detenido por el violento robo a una abuela de San Pedro, con el de Jonathan, arrestado por amenazas. El otro relato, que algunos descartaron, dice que en realidad ambos se apodan “Camerún”.De una u otra manera, lo cierto es que cerca del mediodía del jueves se presentó en el Juzgado nada más y nada menos que Hugo Ariel, el hombre equivocado. PRIMERA EDICIÓN pudo saber que en el oficio judicial constaba el nombre de Jonathan. Claro que, al percatarse de que la libertad estaba a una firma de distancia, Hugo Ariel no lo dudó y siguió con la “treta”: se hizo pasar por Jonathan. Y volvió a la calle en libertad.Nadie pareció percatarse de la equivocación, salvó el propio Jonathan, que continuaba alojado en la Unidad de Resguardo de la comisaría seccional Segunda de San Vicente. Contrariado porque las horas pasaban y no tenía novedades sobre su excarcelación, comenzó a preguntar insistentemente. Fue así como los funcionarios, policiales y judiciales, revisaron los papeles y lo descubrieron todo. Quedaron perplejos. Habían liberado al hombre equivocado.Enseguida desde la Unidad Regional VIII se montó un operativo en busca de Hugo Ariel, que apareció en plena caminata por la zona comercial de San Pedro, mientras gozaba de sus primeras horas de libertad. Pero el sueño le duró poco, apenas 24 horas: cerca de las 12.30 fue recapturado y devuelto a la Segunda de San Vicente.Fuentes judiciales del Instrucción 3 le dijeron a este diario que el oficio era correcto y que la equivocación fue de la Policía. No obstante, fuentes policiales dijeron que es común que los traslados se pidan por teléfono o hasta mensajes de texto y recién después se firmen los oficios correspondientes.Así las cosas, más allá de las culpas, quedó en claro que funciona un endeble sistema de comunicación entre el Juzgado y la Unidad de Resguardo de San Vicente. Esta vez, afortunadamente, el error se pudo subsanar.





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