POSADAS. Un confuso episodio vandálico sucedió a última hora del domingo en la capital provincial, cuando dos delincuentes armados interceptaron al chofer de un colectivo urbano, lo obligaron a manejar hacia el oeste posadeño, lo hicieron bajar y finalmente prendieron fuego la unidad, que quedó inutilizable.El oscuro hecho tuvo lugar alrededor de las 23 en la rotonda emplazada sobre avenida Blas Parera y costanera oeste de la ciudad, pero comenzó varias cuadras antes, aún en el sector urbano de Villa Cabello.Según pudo saber PRIMERA EDICIÓN, el interno 530 de la línea 26 circulaba por Blas Parera al mando de un empleado de 54 años cuando repentinamente emergió desde los asientos el último de los pasajeros que aún viajaba en el ómnibus.El malandra extrajo entonces un arma de fuego y, bajo amenazas, obligó al conductor a conducir hasta el final del recorrido, sobre Blas Parera y Costanera Oeste, donde subió un segundo vándalo, también armado y con el rostro cubierto.“Esto no es con vos, andate”, le dijo el oscuro dúo al chofer, no sin antes entregarle un bolso con sus efectos personales y alrededor de mil pesos de la recaudación del día. Por eso que los investigadores descartan la teoría de un robo.Conmocionado por el hecho, el colectivero se alejó de la escena pero mantuvo la mirada en el colectivo. Así pudo observar que los maleantes rociaron la unidad con un líquido combustible y luego arrojaron lo que sería una bomba molotov fabricada con una botella de vidrio. El ómnibus enseguida ardió en llamas y quedó reducido a chatarra inservible.Tras el hecho, los autores se subieron a una motocicleta que estaba estacionada en el lugar y escaparon a toda velocidad. No se descarta un segundo vehículo -sería un automóvil- que actuó como “apoyo” en el recorrido del vehículo de transporte hacia su punto final.Para los investigadores, el traslado del colectivo hacia ese lugar no fue una coincidencia. Es que el ómnibus quedó estacionado frente a un muro de piedras en el que se lee una pintada que dice “Que arda el monopolio Z” y que lleva la firma “U.I.”.Efectivos de la comisaría seccional Séptima y de la Unidad Regional I trabajaban anoche en la investigación del caso y, exceptuando un hecho de robo, no descartaban absolutamente nada. Es que el abanico de teorías va desde el ataque de “vengadores anónimos” hasta una agresión ligada a cuestiones políticas.




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