POSADAS. Con las manos manchadas de arcilla y mucha la concentración, las ideas adquieren forma en el taller de alfarería, donde Luján Olivera (34) no para de crear. “Acá la naturaleza nos ofrece muchísimas posibilidades de investigarla, de conocerla. Ella es tan amplia y tan variada, que me voy nutriendo de mi entorno, me inspiro en las formas y texturas de las hojas, que es así como nació la línea “Monte”, porque abundan los rojos y los verdes. Para mí Misiones es eso: la tierra colorada y el monte, y yo lo vuelco a mi trabajo”. Así describió la artesana, segura y entusiasmada, sobre la tarea de modelar cuidadosamente los utilitarios de cocina y el resto de las obras que realiza. Todos con diseño e impronta de la tierra roja.La cocina de su invención es un pequeño taller de la calle Pasaje 49 de Posadas; allí, cada instrumento de trabajo se colocó con sacrificio y esperanza. Una parte del dinero provino de un premio que ganó en un concurso de escultura, y el resto de un crédito que tomaron sus padres para darle una mano. Descansan en los estantes, innumerables juegos de mate, bachas de cocina o de baño, que se asemejan tanto a los de metal, que hace falta tocarlos varias veces para darse cuenta que son de cerámica. Abundan también los modelos y líneas de platos, vasos y vasijas de hojas de guembé y de tacuaras “Que también influencian mis obras”, aseguró la muchacha. El grueso de la producción, pronto será destinado a la fundación de artesanías, en Iguazú y en Oberá, donde consiguió un lugar, en los pequeños espacios de ventas de utilitarios para el hogar. Linaje de productores Luján Olivera proviene de una familia de productores textiles. “Entonces la capacidad creativa es algo de cuna, pero no pensé que me iba a tirar por la cerámica”, explicó. De hecho su definición fue cosa de hace tan solo unos años, cuando estudiaba ingeniería “algo que nada que ver”, sonrió. Capacitada en materia de esmaltes y en acabados de la cerámica, contó Luján que el desarrollo de su trabajo está marcado por los cursos de artesanías que realizó en distintos entornos naturales de la provincia. Aparte de las clases obligatorias en la universidad, también la influenciaron los viajes a Brasil donde la industria de la cerámica está más establecida, y donde pudo conocer, experimentar, aprender (en lo posible con los mejores maestros) sobre el uso de algunas herramientas y técnicas que la ayudaron a seguir en el camino que eligió, y sobre todo poder vivir de ello. En este momento Luján realiza la tesis de la licenciatura en artes plásticas, y se capacitó en escultura en metal y cerámica. “El hecho de poder acceder a muy buenos docentes, tanto aquí como en Brasil, es en parte lo que me animó a ver que lo que hago puede tener buen desarrollo local”.“Produzco casi todo lo que se pueda hacer en un torno”Con las formas típicas de la alfarería, pero abierta a la experimentación, las muchacha describe así tu trabajo: “Me gusta investigar nuevos materiales, casi siempre estoy experimentando en mi taller. Algunos tienen muy buen resultado otros no tanto, entonces voy probando tierras, mezclando, la cerámica es un material super dúctil, se adapta a las formas, que es algo que trato de llevar al extremo, ver su resistencia. Así algunas cosas son desarrolladas como experimentos y otras vienen de “escuela” Como en sus inicios se había orientado a la escultura y más que nada aventurada en la creación de la escultura soldada, ya dentro de su trabajo con la cerámica, sus desafíos están puestos en lograr un producto de cerámica que sea símil metal. “para mí es un logro muy importante porque el metal es parte de mis inicios”, se alegró..





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