POSADAS. Llamadas con tono de nerviosismo por parte de penitenciarios momentos previos a ser demorados en un control de Gendarmería Nacional y el hallazgo de rastros de marihuana en el galpón de uno de los implicados en el caso fueron los puntos sobresalientes en el marco de la segunda jornada del juicio oral y público que se le sigue por narcotráfico a doce imputados, entre ellos cuatro integrantes del Servicio Penitenciario Federal.Durante el debate de ayer, abrieron la ronda de testimoniales los efectivos de Gendarmería que intervinieron desde el inicio de la investigación. El jefe de Grupo Vial de dicha fuerza, Javier Sander, quien el 24 de mayo de 2011 estuvo a cargo del control de rutina que permitió detectar 2.296 kilos de marihuana en un camión perteneciente al Servicio Penitenciario, relató ante los presentes que, cuando detuvo el vehículo, sus ocupantes se identificaron y “nada hacía suponer algo extraño”. No obstante hubo “un detalle curioso”: el rodado se encontraba “muy lejos, muy al norte de la unidad carcelaria dependiente de este organismo”.Esa irregularidad llamó la atención de los gendarmes. Fue entonces que entró en acción “Larry”, el can perteneciente a Gendarmería. “Comenzó a ponerse inquieto y apoyó dos de sus patas a un costado de la caja del camión. Empezamos a sospechar que algo no estaba bien y, con orden de la Justicia, procedimos a revisar el camión”, recordó Sander, quien en ese entonces prestaba servicios en el Regimiento 10 de GN (núcleo San Ignacio, que intervino por jurisdicción).A su turno, otro de los uniformados que intervino en el procedimiento, Matías Avellaneda, dijo que viajaba por la ruta 12, junto al comandante de Gendarmería de Puerto Rico, Roman Mamani, rumbo a Capioví, cuando observó que se estaba llevando a cabo un control de rutina a la altura de la Capital de la Industria misionera. Esto le llamó la atención, teniendo en cuenta que se trataba de un camión perteneciente al Servicio Penitenciario Federal. “Normalmente los vehículos oficiales no se controlan, eso es lo que nos llamó la atención”, afirmó Avellaneda.El gendarme agregó que el chofer del camión identificado como Tevez caminaba muy nervioso, se comunicaba permanentemente por celular y en un momento dijo: “No me dejen solo”. Ese mismo penitenciario, recordó Avellaneda, le dijo: “Le paso con mi superior” y le alcanzó el teléfono celular. “Había mucho ruido por el tránsito y no pude escuchar el nombre de la persona con quien hablaba, sólo entendí que se trataba de un jefe de la División de Suministros del SPF”. Esa misma persona le preguntó al gendarme “qué iba a pasar con sus muchachos”, señaló Avellaneda. Por su parte, el comandante Mamani dijo que también notó a los choferes “inquietos y nerviosos” y describió a Tevez como el que hablaba por celular, mientras que Briñóccoli era el que “caminaba y fumaba todo por todos lados”. “En el interior del rodado había muebles con destino a Goya (Corrientes), pero el can de la fuerza intuía que había algo más al aproximarse a unas cajas negras que estaban selladas. Luego abrimos una de ellas y encontramos varios envoltorios impregnados con grasa para maquinarias”, destacó el gendarme. Una confesión, muchas dudas Hoy continuará la ronda de testimoniales en el Tribunal Oral Penal Federal de Posadas, donde se trata de determinar la participación de cada uno de los doce imputados en el hecho. Pese al testimonio de Juan Darío Betros, el pasado lunes, donde asumió el rol protagónico y la total responsabilidad de la logística llevada a cabo en la operación de contrabando de estupefacientes, existe en la causa un cúmulo de testimonios y pruebas recolectadas por los investigadores que mostraron que más personas sentadas en el banquillo de los acusados pueden estar vinculadas activamente en la causa.No obstante esto, la última palabra la tendrá el Tribunal conformado por Lucrecia Rojas de Badaró, Eduardo Belforte y Fermin Ceroleni, quienes escucharon atentamente a cada uno de los imputados y testigos que hasta el momento prestaron juramento y contaron su versión. Rastros de marihuana en el galpón de Schwarz Una vez que la droga fue incautada en Puerto Rico, del interior de un camión del SPF, los investigadores de Gendarmería determinaron que la carga había salido de Eldorado.Según el testimonio del comandante del Escuadrón 10 de Eldorado, Juan Carlos Páez, orden judicial mediante, los hombres a su cargo realizaron distintos operativos en la zona hasta que establecieron dónde pudo haber sido cargada la droga y quiénes estaban implicados en el hecho. “Nos entrevistamos con comerciantes y vecinos de la zona hasta que finalmente obtuvimos pistas que nos condujeron hasta la propiedad donde se domiciliaban Darío Otto Schwarz y María Estela Montiel. Teníamos firmes sospechas de que desde ese lugar partió el camión del Servicio Penitenciario Federal”, explicó el uniformado ante el Tribunal.Por su parte, el sargento de esa misma fuerza, Juan Ignacio Coria, manifestó que realizaron los peritajes en el lugar -el galpón de Schwarz- y allí “encontramos restos de una sustancia en la punta de un torno, que después se comprobó que se trataba de marihuana”. Además, en un camión de transporte que estaba en ese lugar, los investigadores descubrieron “otras huellas pertenecientes a otro vehículo de gran porte en el lugar”, refirió Coria, quien agregó que también incautaron “pintura de color negro, un ticket de una ferretería que mostraba la compra de clavos y un par de rollos de film”. Finalmente recordó que el “procedimiento se llevó a cabo con la presencia de canes para la localización de narcóticos y éstos señalaban en varios lados”, y que “parte del galpón había sido lavada momentos antes”. De esta manera, la situación de Darío Otto Schwarz, quien figura en la causa como imputado y partícipe necesario, se complicaría, ya que los dichos de los gendarmes que hicieron las pericias van en total contraposición con lo que él declaró el pasado lunes. Tal como publicó ayer este diario, Schwarz, señalado como la persona que explotaba el galpón de su madre, ubicado en Eldorado y donde se sospecha que se preparó y cargó la droga en el camión del SPF
, intentó desvincularse de la causa. Con lágrimas en los ojos, el hombre le dijo al Tribunal que le dio una llave a su vecino y conocido de varios años, Sandro Zalazar (también imputado), para que ingresara al predio a reparar una moto. Sin embargo, este último dijo en la instrucción que limpió el galpón y vio restos de marihuana. Schwarz en todo momento se dijo inocente y hasta afirmó que “no movió” su camión para “viajar a hacer un flete a San Ignacio”, como señaló también en su declaración el organizador confeso de la maniobra delictiva, Juan Darío Betros. Giro a nombrede VargasEl sargento Juan Ignacio Coria también recordó el allanamiento realizado el 9 de agosto de 2011 en la vivienda de la familia Samudio, ubicada en la calle Schaffer de Eldorado. En ese procedimiento, los efectivos de GN, en el marco de la investigación de los estupefacientes decomisados en Puerto Rico, encontraron un comprobante de giro bancario que tenía como remitente a Vargas, pero el uniformado no pudo precisar el primer nombre del titular (cabe recordar que en la causa hay un penitenciario imputado con el mismo apellido que figura en el documento, Raúl Vargas). El allanamiento continuó en el inmueble, que según el efectivo era de grandes dimensiones y contaba con cuatro habitaciones. En la cocina hallaron marihuana, que se encontraba arriba de la heladera. Posteriormente, en una de las habitaciones se encontraron restos de cocaína. En ese procedimiento se logró la detención de uno de los imputados.




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