POSADAS. Dos exempleados de Ramona Gauto (37) coincidieron en que era una mujer golpeada, al referir que la propia víctima era quien contaba de las violentas peleas que le propinaba su expareja, quien justamente desde el pasado martes se encuentra sentado en el banquillo de los acusados por del homicidio de la comerciante. Ayer se cumplió la cuarta jornada del juicio oral y público que se le sigue a Jorge De Jesús (42), donde nuevamente el Tribunal Penal 2 -al igual que el Ministerio Público fiscal- hicieron hincapié en los antecedentes por violencia doméstica que pesan sobre el imputado. El debate se llevó a cabo en el Salón de Usos Múltiples del Palacio de Justicia. En la ocasión nueve testigos prestaron declaración, en su mayoría personal que prestaba servicios en las panaderías que tenían en sociedad la víctima y el acusado al momento del hecho.Ramona Gauto fue asesinada a golpes el sábado 29 de mayo de 2010, en el edificio donde residía, ubicado sobre la calle Colón casi Bolivar, en el microcentro posadeño. Acorde a la investigación su cuerpo fue encontrado por De Jesús, quien acudió al citado inmueble, emplazado en el tercer piso -departamento “B”-, junto a su hijo de 14 años y su hijastro de 10. “A todos le comentaba”Uno de los testimonios de ayer fue el de César Rodríguez Do Santos, quien trabajaba en dos de los negocios familiares desde hacía tres años y medio con respecto a la fecha del crimen. El hombre coincidió con lo dicho por otro cliente en la anterior jornada, con respecto a que observó a la víctima lesionada y escuchó que el autor de las agresiones era su expareja, Jorge De Jesús. Al ser consultado por el fiscal Alberto Oliva, el excarnicero contó que el acusado “le pegó varias veces. Ella me contó y se veía por los golpes que tenía en la cara. Cuando estaba golpeada usaba anteojos negros y además a todos los clientes le comentaba que solía usar gafas oscuras cuando estaba golpeada”. Las discusiones eran más por plata, por dinero y a veces era frente a todo el personal”. En su momento la defensa de Jorge De Jesús le preguntó al exempleado si alguna vez notó que el imputado presentara lesiones, a lo que el hombre contestó que “sí, pero ella nos dijo primero que era por una pelea callejera. Fue en el local de Santa Rita, los dos llegaron lesionados (Jorge y Ramona), pero cuando él no estaba ella nos contaba que le había pegado. Tenía lastimada la nariz y los ojos, era como si le hubieran golpeado en medio de la nariz”. Seguidamente el testigo recordó que la última vez que vio con vida a Ramona fue ese sábado 29 de mayo de 2010, alrededor de las 14, cuando salió de Dani, uno de sus negocios ubicado en la esquina de la avenida Cabred y la calle Herrera, junto al hijo del imputado (Emiliano Gauto) y un empleado para ir a comprar elementos. Finalmente, aseguró que Ramona le contó que “recibía amenazas e insultos (como ser ‘guampuda’) en su teléfono, enviadas desde una computadora o números telefónicos privados. Testimonios que se sumaronCompletaron los testimonios previstos ayer cinco exempleados de la víctima: Miriam Sotelo (quien se desempeñaba en la panadería), Zulma Benítez, Claudia Ávalos (quien era cajera), Ramón Gallardo y un hombre de apellido Arzamendia. También prestó declaración un sobrino de Ramona, identificado como Marcelo García. Los mismos ratificaron lo dicho en la instrucción de la causa, donde se debe destacar que coincidieron en que la víctima salió de uno de sus negocios (Dani, ubicado por Cabred) a las 14 de aquel lamentable día en que se cometió el crimen. Hasta el momento y en el balance de esta primera semana de juicio se debe destacar que varios de los testimonios complicaron al imputado con respecto a sus antecedentes por presunta violencia doméstica. Incluso quedó en claro y tal como lo expuso la fiscalía, que la víctima radicó una denuncia contra el acusado por supuestas agresiones, en marzo de 2009, poco más de un año antes del homicidio. Al comenzar el debate por el resonante hecho, los peritos ratificaron que las huellas de las heridas halladas en la frente de la víctima son compatibles con la suela de las zapatillas que el día del crimen usaba el acusado, además de que una psiquiatra habló del presunto trastorno de personalidad del mismo. De Jesús es defendido por los abogados José Luis Rey y Carlos Contristano y llegó en libertad a esta instancia, acusado del delito de “homicidio calificado por el vínculo y la alevosía”. El Tribunal Penal 2 es encabezado por la jueza Marcela Leiva e integrado por Roque González y Marcelo Cardozo. El debate continuará con más testimonios el próximo martes a partir de las 8, en el mismo escenario. Anteojos oscuros y moretonesEl carnicero Sergio Rodríguez Do Santos, uno de los primeros en la ronda de testimoniales de ayer, precisó que la víctima en más de una ocasión se presentaba en los negocios “con el rostro golpeado”. El exempleado agregó que “para ocultar los moretones” su patrona “usaba grandes anteojos oscuros”. En ese sentido el testigo recordó las mismas palabras que citó el pasado jueves José Rodríguez Do Santos, quien dijo ser otro de sus empleados de confianza, tal como publicó este medio. Se trata de la frase “otra vez me pegó el enanito”, y que de acuerdo a los exempleados de la infortunada mujer, era cuando se refería al acusado (quien es de baja estatura). Muchos de los testimonios que fueron escuchados entre el pasado jueves y ayer hablan de que el imputado tenía muchas parejas -entre ellas al menos dos empleadas de las panaderías- y que esto generaba celos por parte de Ramona Gauto. Luego fue el turno de uno de los albañiles que trabajó aquel sábado 29 de mayo de 2010 (día del hecho), en el edificio céntrico donde residía y fue hallado el cuerpo de Ramona. El obrero, identificado como Samuel González Cuba, coincidió con los demás trabajadores de la construcción que estuvieron en la misma cuadrilla trabajando en el cuarto piso de dicho predio, la llave se las daba su patrón y ellos tenían que avisar para ingresar o salir.




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