MOSCÚ, Rusia (AFP-NA). El apoyo occidental a las manifestaciones proeuropeas, la anexión de Crimea por parte de Rusia y la guerra en Ucrania mermaron la confianza entre Moscú y Occidente, aunque sigue habiendo puentes tendidos.La anexión de Crimea en marzo de 2014 desencadenó la peor crisis entre Rusia y Occidente desde el fin de la Guerra Fría, y valió a Moscú la acusación de Washington y Bruselas de “redibujar las fronteras” de Europa.Moscú hizo la misma denuncia en 2008 cuando las principales potencias occidentales reconocieron la declaración unilateral de independencia de Kosovo.Ante la incorporación de Crimea a Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea (UE) impusieron sanciones selectivas a responsables rusos en un primer momento, y tras el derribo de un avión de línea de Malaysia Airlines en julio de 2014 sancionaron a Moscú en diferentes sectores económicos, por su “implicación” en la “desestabilización” de Ucrania.Las potencias occidentales acusan a Rusia de haber enviado tropas y armamento en apoyo a los separatistas, lo que niega el presidente ruso, Vladimir Putin, aunque concedió hace poco que comandos rusos participaron en la anexión de Crimea.Un año después de que el gobierno de Kiev, entonces interino, lanzara una “operación antiterrorista” contra los separatistas del este de Ucrania y se empantanara en un conflicto que dejó más de 6.000 muertos, “ya no hay más confianza”, constata Judy Dempsey, del instituto Carnegie Europe.“Entre los rusos hay un verdadero revisionismo de las reglas internacionales. Esto crea un problema de confianza y la situación es finalmente mucho más imprevisible que durante la Guerra Fría”, lamenta un diplomático de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan).Con el anuncio de un referéndum secesionista en Crimea a principios de marzo, considerado como ilegal por Occidente, la Alianza Atlántica suspendió su cooperación con Rusia y reforzó la que ofrece a Ucrania.Desde entonces la misión rusa acreditada ante la Otan tiene su acceso vedado, y para sosegar a sus miembros del este, la Alianza reforzó sus patrullas aéreas y marítimas en los países Bálticos y en el Mar Negro.Por su parte, Putin acusó a la Otan de actuar en el conflicto del este de Ucrania como “una legión extranjera” a través de los batallones de voluntarios que combaten junto a las tropas de Kiev para “contener a Rusia”.Así, y a pesar de la exclusión de Rusia de las reuniones del G7, los canales para un diálogo político siguen abiertos, aunque los pocos encuentros de jefes de Estado occidentales y ruso terminan como un diálogo de sordos.“Rusia propuso todos estos años, tanto a la Otan como a la UE, hacer algo juntos, hablar de los problemas, y la respuesta era: ‘No gracias’. Rusia fue excluida del diálogo”, aseguró recientemente un influyente diputado ruso, Konstantin Kosachev, invitado por el German Marshall Fund a una conferencia en Bruselas.“Los estadounidenses adoptaron una postura totalmente radical con Rusia. El ‘reset’ de 2009 (cuando Barack Obama abogó por relanzar las relaciones) está muerto y enterrado”, estima Vivien Pertusot, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (Ifri).En lo inmediato, la UE no planea quitar las sanciones contra Rusia. Los 28 miembros del bloque convinieron que para que eso suceda los acuerdos de Minsk de febrero deben aplicarse en su totalidad.Para la UE, Rusia es un importante socio comercial, así como a la inversa. Las relaciones económicas son importantes, por lo que hay voces dentro del bloque que piden por que la cooperación continúe.“No renuncio a la idea de que la Guerra Fría es algo del pasado”, declaró recientemente la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini. “Somos vecinos, y la geografía es como la familia, no podemos cambiarla”, agregó, recordando que la UE es “el primer socio comercial e inversor de Rusia”.Alemania se inscribe en esta línea, estimó Pertusot del Ifri. “Angela Merkel está verdaderamente cansada de Vladimir Putin, por lo que sus relaciones son tensas. Pero fuera de las sanciones, los intercambios económicos alemanes con Rusia no cayeron significativamente”, observó.El “deshielo” llegará cuando “Putin decida cesar su política y hacer aperturas”, advirtió no obstante un diplomático europeo, estimando que “el Donbass (en el este de Ucrania) ese conflicto congelado, estará siempre entre nosotros y ellos”.





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