POSADAS. Los esfuerzos en Misiones para producir energías alternativas, con algunos ejemplos viables en las chacras de la zona centro, representan la concreción de un viejo sueño que se gestó en los años ‘80 con la llegada de la democracia: que la provincia produzca, en pequeña escala, energías alternativas para el auto-abastecimiento. Si bien hay pasos que se están dando, todavía no son suficientemente significativos; sin embargo representan al menos una esperanza. En paralelo existe una gran deuda pendiente en el aspecto legal ya que si, por ejemplo, hoy una familia produce energía para su hogar y cuenta con remanente, no puede compartirla en la red con sus vecinos, porque el marco jurídico no se lo permite.Para entender los principales motivos y trabas que existen al respecto, estuvo de visita en Posadas, el ingeniero electromecánico Jorge Senn, a fin de brindar una aproximación sobre las posibilidades de desarrollo local de estas energías, en calidad de experto y consultor internacional para Hidrored (Red Latinoamericana de Hidroenergía en Pequeña Escala). En la conferencia, Senn tuvo ocasión de referirse a sus numerosas investigaciones realizadas: “Diseño y Desarrollo de Secaderos Solar-Biomasa para Pequeñas Unidades Productivas” y “Tecnología de Secado de Hortalizas, Aromáticas y Medicinales cultivadas en Misiones”.Momentos antes dialogó con PRIMERA EDICIÓN para explicar en profundidad de qué se trata el programa de las energías limpias y por qué en el país no se le otorga la debida viabilidad. “Hasta cierto punto puede ser cierto lo que históricamente se decía sobre la producción de las energías alternativas, que tenía dificultades, sobre todo desde el punto de vista técnico. Sin embargo, estas trabas tienen más que ver con que siempre hubo intereses en la mega producción energética, ya sea a partir de los combustibles convencionales (petróleo, gas natural, etcétera) alrededor de los cuales hay un gran lobby internacional, que se replica en el caso de las represas, donde sí hay mucho avance e inversión y muy pocas -y eso se ve en nuestro país- donde prácticamente es nula una producción de energías alternativas de magnitud, que signifiquen un desarrollo tecnológico para las energías renovables”, analizó de primera mano. La experiencia localSenn, en calidad de investigador de la Universidad Nacional de Misiones se encuentra al frente de un proyecto de secaderos solares y biomasa (leña), que es la aplicación directa del uso de la energía solar para el secado de productos de granja, aplicadas en chacras totalmente independiente del uso de la energía eléctrica. La iniciativa se desarrolla con grupos de colonos y de particulares quienes ya venían organizados con proyectos impulsados con anterioridad, en muchos casos con la ayuda de las municipalidades. Los más potables se encuentran en Campo Ramón, San Martín, Campo Viera, 25 de Mayo y San Vicente. Resaltó que la experiencia está vigente, pese a que estuvo detenida a causa de la falta de financiación pero se ganó una convocatoria del proyecto agrovalor que nos permite seguir en la investigación. “También tuve una experiencia anterior en el trabajo con microcentrales hidroeléctricas, pero éstas caen fuera de las posibilidades de uso, porque tienen que funcionar como sistema aislado, por este inconveniente de la falta de un marco regulatorio y como tal es muy complejo y muy costoso, entonces estamos en la misma limitante dado por lo político y lo económico”, analizó.Hace dos años Jorge Senn estuvo realizando un viaje de estudio en el Norte de Alemania para ver de cerca algunas experiencias de las energías renovables.“Lo que vi allí es para replicar. No planteo que unos países sean mejores que otros ni nada parecido sólo digo que las experiencias existen y que las tecnologías están disponibles para el desarrollo de proyectos similares. Cualquier ciudadano que tenga ganas de colaborar o hacer alguna diferencia económica podría hacer un techo solar para autoconsumo pero, si las leyes fueran favorables aquí podrían brindar la ventaja de que el ciudadano la pueda meter a la red publica”, insistió.El poblado visitado por Senn suma 13 mil mega vatios de energía biomasa, eólica y solar. “Prácticamente es el equivalente de la represa de Itaipú. Nadie puede decir que este tipo de sistema es insignificante”, agregó.Evaluó el ingeniero: “A mi juicio la limitante más importante que tenemos es la falta de políticas públicas. Cuando hablo de esto me refiero a varias cosas: un marco regulatorio que permita que cualquiera de nosotros tenga en su casa un pequeño emprendimiento de energía solar, eólica o de biomasa para poder vender esa energía a la república. Eso es fundamental. Hoy por hoy nuestro marco regulatorio lo prohíbe. Es decir, una persona puede generar energía para autoconsumo, pero no le podemos vender ni a nuestro vecino. Eso es gravísimo desde el punto de vista de incentivo al desarrollo”.Para Jorge Senn, uno de los grandes problemas energéticos que tenemos es que colapsan las redes. “La energía está disponible en los centros de generación, pero colapsan en los sistemas de transmisión y transformación que se rompen, queman, explotan; redes que se caen por exceso de carga etcétera, que lo vemos a menudo. Una gran ventaja de la producción a pequeña escala es la des-centralización porque ayuda a descomprimir las cargas sobres las redes de distribuciones. Sirven para que ya no se tenga que traer la energía desde un lugar remoto (en nuestro caso la generación de Yacyretá) sino que se estaría inyectando en muchos lugares microcantidades de energía que van sumando, y entonces la misma red que ya existe será suficiente y no colapsará”, aseguró a este Diario.





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