BUENOS AIRES (NA). Los líderes sindicales que impulsaron el paro nacional de ayer calificaron de “contundente” la medida de fuerza y reclamaron al Gobierno otorgar en forma urgente una “respuesta a los trabajadores” y eliminar el impuesto a las Ganancias sobre los salarios, eje central de la protesta. Durante la jornada las voces gremiales se hicieron escuchar en contra del Gobierno, pero el encargado de hacer un balance de la protesta fue el jefe de la CGT opositora, Hugo Moyano, al hablar en la sede de la central obrera.“El paro fue contundente”, arrancó Moyano, aunque se negó a hablar de “éxito” de la medida de fuerza convocada por los sindicatos del transporte pero a la que se sumaron las centrales obreras opositoras y sindicatos como de los bancarios y vendedores de combustibles. El líder gremial afirmó: “Esperamos que esta medida sea interpretada y que el Gobierno dé las respuestas que los trabajadores están esperando”.En respuesta a las críticas de funcionarios porque la huelga fue convocada por los gremios que más ganan, Moyano dijo que “los que iniciaron las grandes luchas en la historia, son los gremios mejor pagos” y mencionó a los de “Luz y Fuerza, Smata, y otros más que ganaban mejor que nadie, porque saben que después que afectan a los que más ganan, vienen por todos los trabajadores”.“Cuando se hace este reclamo es por todos, por los jubilados que es una verguenza que cobren 4.700”, dijo Moyano y agregó que otros de los reclamos del paro de hoy fueron “la inflación, la inseguridad y la deuda con las obras sociales”.El camionero criticó “la actitud de servilismo que han asumido los dirigentes” de la CGT oficialista de quienes, señaló: “Están ahí aplaudiendo y aceptando cualquier cosa que hace el Gobierno y haciendo lo que el Gobierno les pide”.A su turno y en la misma sede de la CGT, el jefe de la CTA opositora, Pablo Micheli, denunció que el gobierno “Toma a los trabajadores como variable de ajuste cada vez que hay un problemita”.Micheli acusó al gobierno de considerar “estúpido al pueblo y a los trabajadores argentinos. La gente paró porque está cansada de que le metan la mano en el bolsillo”.Señaló que el paro “no fue sólo por Ganancias, sino también contra el hecho de que la mitad de los asalariados ganan menos de 5.500 pesos por mes”.Por su parte, el líder de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo, agradeció “al compañero Antonio Caló, que dejó en libertad de acción a los trabajadores metalúrgicos y que también adhirieron al paro”.Fiel a su estilo verborrágico y sin filtro, Barrionuevo calificó de “lenguaraz” al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y dijo que el reclamo no fue sólo por Ganancias, sino también para reclamar por la deuda de 25.000 millones de pesos con las obras sociales”.“Vamos a seguir el plan de lucha por los 8 millones de trabajadores que están en actividad y los 4 millones de jubilados que cobran un haber magro”, dijo Barrionuevo, quien volvió a atacar al ministro de Economía, Axel Kicillof: “Un ministro que no sabe cuántos pobres hay en la Argentina es una vergüenza, niega la inflación, sigue truchando el Indec y es un mentiroso, como lo era aquel que lo tuvieron que mandar de nuevo al Chaco por inútil (por el ex jefe de Gabinete, Jorge Capitanich)”.Barrionuevo ratificó la decisión de “lanzar un paro por 36 horas para el 15 de abril próximo si no hay respuesta”. Un periodista consultó a Moyano sobre esa propuesta y el jefe de los camioneros brindó una respuesta abierta: “Los compañeros de la CTA van a analizar cuando tengamos la respuesta del Gobierno. Estamos más para el sí que para el no, pero no comemos la cena en el almuerzo”, dijo.En tanto, el líder del gremio de Dragados y Balizamientos, Juan Carlos Schmid, quien integra el núcleo de gremios que lanzó inicialmente la huelga, advirtió que “se paró por algo más que Ganancias”. “Me duele que no sean solidarios y no se acuerden de los que menos ganan” BUENOS AIRES (NA). La presidenta Cristina Kirchner disparó munición gruesa contra la dirigencia sindical que convocó al paro, dijo tener “espaldas para bancar” este tipo de protestas y aseguró sentir “vergüenza de que el 10% que paga el impuesto a las Ganancias no haya dejado ir a trabajar al otro 90%”.En un encendido discurso transmitido en cadena nacional -la undécima del año, la jefa de Estado, dijo que “como decía Evita, le tengo más miedo al frío de los corazones de los compañeros que se olvidan de dónde vinieron que al de los oligarcas”.“Me duele más que quienes vienen del palo y pelecharon un poco más no se acuerden de los que menos ganan”, señaló, y agregó: “Por eso el pueblo de La Matanza no está de paro”. Al compartir el palco junto al gobernador Daniel Scioli y el intendente de la Matanza, Fernando Espinoza, Cristina sostuvo que “si hubiese habido transporte” la gente habría ido a trabajar, al minimizar la medida de fuerza.Ante cientos de militantes, afirmó que le duele que quienes “tienen un trabajo y bien remunerado se olvidan de los que todavía están afuera y hacen un paro porque tienen que ceder un poco de su sueldo para otros compañeros, para los jubilados”.Pidió a quienes tributan Ganancias que sean “solidarios con el resto de los trabajadores” y agregó que “hoy hubo huelga de transporte, no un paro general”. Expresó que “no hay que confundir jamás a los trabajadores con algunos dirigentes sindicales porque sería injusta si generalizara” y añadió que se refería a “uno de ellos, emblema de los ´90, que se refería a nuestro ministro de Economía -Axel Kicillof- como rusito por ser judío”, en obvia referencia al gastronómico Luis Barrionuevo.Para luego lanzar un desafío a esa dirigencia sindical: “He bancado tantas cosas, y esta especial, me siento con espaldas para bancarlas”.La mandataria pidió “a todos los que lograron subir que se fijen que todavía tengo gente al pie de la escalera a la que tengo que hacerle subir un escalón”.“Con el paro estamos perjudicando a muchos argentinos y no es justo porque en el fondo todos sabemos que no se trata de reivindicaciones obreras, sino de una expresi&a
mp;oacute;n opositora”, consideró.Al respecto, dijo: “lo que tienen que hacer es presentarse a elecciones, pero no impulsar estas actitudes que le hacen mal a los trabajadores porque no quiero que en el día de mañana, cuando no esté en el gobierno, que no creo que suceda porque seguiremos siendo gobierno, ver a ningún trabajador, ningún dirigente convocar a un paro por baja de salarios o cierre de fábricas”.El motivo del acto fue la inauguración del Centro Cultural y Deportivo Juan Domingo Perón en La Matanza y de obras de agua potable.“Cuando les digan que van por el choripán, digan que no, que van por las cloacas y el trabajo”, señaló Cristina a la concurrencia. Antes del discurso, la Presidenta realizó la inauguración remota, a través de videoconferencias, en Concepción del Uruguay. Dialogó con la ministra de Industria, Débora Giorgi, y el titular de la cartera de Ciencia y Tecnología Lino Barañao, así como el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri. Reclaman reforma impositiva Candidatos de distintos sectores políticos de la oposición destacaron la legitimidad y contundencia del paro nacional convocado por el sindicalismo opositor al tiempo que coincidieron en reclamar al gobierno una reforma impositiva para evitar que el salario sea afectado por el Impuesto a las Ganancias.El diputado y precandidato presidencial del Frente Renovador, Sergio Massa, declaró que “se queden tranquilos los trabajadores: a partir del 1 de enero del año que viene no van a pagar el impuesto a las ganancias”, al tiempo que denunció que el “Gobierno ha apretado la soga al cuello sobre los trabajadores”, al sostener que año a año “el sistema impositivo en la Argentina se volvió más regresivo”.Por su parte el postulante presidencial y referente de Proyecto Sur, Fernando “Pino” Solanas, señaló que “los paros siempre son llamados de atención” y resaltó que “esta medida de fuerza es el legítimo reclamo por la eliminación del impuesto a las ganancias y jubilaciones dignas”.“El gobierno no escucha los reclamos de la gente mientras continúa generando un modelo de desamparo que tiene a ciudadanos como víctimas”, resaltó. Marcado efecto en el interior del país Las principales ciudades del interior del país mostraron una escasa actividad como consecuencia del paro nacional lanzado por las centrales sindicales opositoras contra la aplicación del impuesto a las Ganancias a los salarios.Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Tucumán y Salta fueron algunas de las provincias que exhibieron una parálisis, mientras que la medida de fuerza también impactó en ciudades clave como La Plata, Rosario o Mar del Plata.El servicio de transporte urbano e interurbano se mantuvo suspendido y, como en los accesos a Buenos Aires, hubo manifestaciones de partidos de izquierda en las zonas céntricas y puentes de cada lugar, lo que representó otro obstáculo para llegar al lugar de destino.Los taxis fueron manejados en su mayoría por los dueños y no por los peones y circularon con un servicio limitado hasta que se terminara el combustible, ya que las estaciones de servicio cerraron sus puertas. Otro de los escenarios que se multiplicó fue el de la falta de recolección de residuos, a raíz de que los empleados de ese sector decidieron adherir a la medida de fuerza que, según advirtieron los sindicalistas, se podría repetir, pero con una duración de 36 horas. En Córdoba no hubo atención en las oficinas de la Municipalidad y como en Mendoza se esperaba que los empleados no fueran a trabajar, el Gobierno advirtió que iba a descontar el día a quienes adoptaran esa postura. En Santa Fe, Mendoza, Tucumán y Salta, por su parte, los comerciantes no se sumaron a la huelga. Justo, aplicado injustamente Nadie que se jacte de contar con ADN progresista, en cualquiera de sus uniformes partidarios, puede estar en contra de un impuesto a las ganancias para ingresos altos, pero en la Argentina su aplicación se ha vuelto desbalanceada e injusta.El Gobierno se encargó en los últimos días de afirmar que el impuesto alcanza únicamente al 10% de los asalariados que más ganan. Según el Instituto de Análisis Fiscal (Iaraf) es el 15%, es decir un millón de trabajadores, además de 800 mil autónomos.Se trata de un universo acotado de afectados, pero cuyos salarios en muchos casos no les garantizan un buen pasar y que en los últimos tiempos vieron cómo sus obligaciones tributarias aumentaron por encima de sus mejoras salariales.Las diferencias se acentuaron a partir del decreto 1.242 de 2013 que liberó del tributo a empleados que ganaron menos de $15.000 brutos entre enero y agosto de ese año.El trabajo del Iaraf da algunos ejemplos del desequilibrio. Así, un trabajador que en 2013 percibía un sueldo bruto de $15.000, con supuestos incrementos salariales de dos años tendrá ahora una remuneración mensual del bolsillo de $21.364, en tanto otro que ganaba $15.001 hoy cobrará de bolsillo $18.957, lo que significa un 11% menos que su compañero.En otro caso, si un soltero ganaba en 2013 menos de $15.000 y ahora percibe $50.000 se mantiene fuera del alcance del tributo, en tanto que si cobraba $15.001 y ahora gana por alguna razón $14.500, tendrá una retención mensual promedio de $1.065. En medio de esos casos extremos hay historias de trabajadores que no quieren hacer horas extras o quedan sumamente disconformes con aumentos salariales que igualen a la inflación, debido a que al no haber actualización de las escalas del impuesto cada vez deben aportar más al fisco.En febrero de 2015, la Afip recaudó $25.165 millones por Ganancias y representó el 23,7% del total recaudado. No se puede desfinanciar al Estado ni reducir la cobertura social, pero una reforma integral del impuesto a las ganancias se impone.





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