PUERTO RICO. El 24 de noviembre de 2014 corrió la voz de que varias familias estaban entrando en el monte de tres hectáreas ubicado entre los barrio Rural y Municipal. A las pocas horas, eran más de 100 los grupos familiares que pretendían un lugar alegando una necesidad habitacional urgente. Al día siguiente, luego de organizarse en asamblea, un grupo de cinco representantes se dirigió a la Municipalidad para hablar con el intendente Federico Neis. Al recibirlos, el jefe comunal les aseguró que ese predio es propiedad del Iprodha y que él se iba a encargar de realizar las gestiones correspondientes, pero que en tanto eso sucedía, ya que las familias se estaban instalando, se fueran organizando en terrenos de 10 metros por 30, que es lo que suele entregar el instituto.Amparados en este aval, el mensaje corrió y se organizaron con calles, espacios verdes y en las medidas sugeridas por Neis, dando un total de 96 terrenos. En los días siguientes, tanto los inspectores municipales como efectivos de la Policía provincial realizaron recorridos en la zona. Jornadas más tarde, en declaraciones a medios locales, el intendente comenzó a “despegarse” del conflicto afirmando que resolver esa situación era responsabilidad del organismo provincial y que nada tenía que ver la Municipalidad. En este sentido, un delegado de apellido Paniagua había asegurado: “Nosotros sabemos que estamos haciendo mal, no vamos a discutir eso, solamente pedimos que nos den un terreno donde poder construir un hogar para nuestras familias, no regalado, queremos pagar, que nos den la posibilidad. Nosotros somos todos padres y madres de familias de Puerto Rico que no tenemos vivienda ni terreno, no le pedimos al intendente que nos regale nada, solamente que nos dé la facilidad de poder pagar y tener una vivienda digna para criar a nuestros hijos, somos gente trabajadora, pero la apremiante situación te presiona a este tipo de cosas. El intendente nos atendió muy bien, esperamos que nos dé una respuesta pronto, los terrenos ya están todos divididos como nos pidió él, esperamos que las autoridades nos escuchen”. De su lado, Neis había expresado su opinión asegurando que “este no es un problema del Municipio, resolver los problemas habitacionales no es una responsabilidad de la Municipalidad, en todo caso lo que se puede hacer es realizar las gestiones, pero ése es un problema que debe resolver el organismo provincial, que es el propietario de ese terreno”.Luego se sucedió una serie de reuniones, pero sin resultados. Actualmente la mayoría de estas 96 familias vive en el lugar sin contar con las mínimas medidas de salubridad y sin los servicios básicos como energía eléctrica, caminos o agua potable. Al cumplirse cuatro meses, no hay respuestas por parte del Iprodha ni de la Municipalidad.





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