POSADAS. Hoy se cumplen siete años de la desaparición de Mario Golemba, un caso que encierra más interrogantes que certezas en la Justicia misionera. Se realizaron incansables marchas por parte de familiares, amigos y grupos de organizaciones sociales, quienes siguen reclamando que se conozca el paradero y condición del joven oriundo de Dos de Mayo.En ese sentido, sus familiares adelantaron que hoy se realizará una convocatoria en la plaza 9 de Julio de la capital provincial a las 9.30, para que el caso no quede impune. El hecho en su momento hizo eco hasta en el mismo Gobierno, que ofreció una recompensa a quien aportase datos sobre el paradero de Golemba. Incluso la Policía se vio salpicada por la misteriosa desaparición, ya que se realizaron excavaciones en predios de la fuerza, pero los resultados fueron negativos. A través de los medios de prensa, la desaparición de Golemba tuvo repercusión nacional, pero nada de eso tuvo efecto hasta el presente. Siete años después, la causa sigue estancada y las fojas del expediente duermen en un rincón del Juzgado de Instrucción 1 de Oberá, a cargo de Alba Kunzmann de Gauchat. El hechoMario Golemba salió de su hogar en Picada Indumar, a unos diez kilómetros del casco urbano de Dos de Mayo, el 27 de marzo de 2008, para realizarse unos estudios médicos en Oberá, los cuales -en base a la investigación- se supo que llegó a concretar. Pero nadie sabe a ciencia cierta cuál fue su destino tras la salida del consultorio, salvo que alrededor de las 16 de ese mismo día envió un mensaje de texto a su novia. A partir de ese entonces, parece que se lo “tragó la tierra”. “No volvió porque no lo dejaron”Familiares del joven y distintas organizaciones sociales invitaron para hoy, a las 9.30 en la plaza 9 de Julio de Posadas, a una marcha por un nuevo pedido de justicia.En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, la madre de Golemba, Irma Komka, manifestó que “hace siete años que estamos mal y cada vez estamos peor, crece el dolor, porque al principio teníamos alguna esperanza, pero cada vez se nos apaga más esa luz”. No obstante, agradeció el aliento constante de parientes y amigos que ayudan a que “no bajemos los brazos”. Muy por el contrario, sus familiares aseguran que “por parte de la Justicia y las autoridades, ya no recibimos ningún tipo de respuestas”. Irma dejó en claro además que “Mario no se fue por su propia voluntad, sino que algo tuvo que haber pasado, él no volvió porque no lo dejaron volver y eso quiero que se aclare. Mario no merecía este destino, es un dolor inmenso, es como un martillo que golpea dentro del pecho, donde todo nos recuerda a él” expresó. Su testimonio no pudo ocultar su dolor y angustia de madre, al no saber qué pudo haber pasado con su hijo: “Me quitaron todas las cosas que hacía con él, ese momento tan hermoso de estar con mi hijo. Pido a la comunidad que se acerque hoy a la plaza y que participe activamente del pedido de justicia y que se sepa la verdad, queremos que la desaparición de Mario no quede en el olvido”, finalizó.





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