PARÍS, Francia (Medios Digitales). La primera vuelta de las elecciones departamentales que ayer se han celebrado en Francia no han confirmado el esperado triunfo de la ultraderecha. El Frente Nacional ha frenado su avance frente a la UMP del expresidente Nicolas Sarkozy. Los sondeos a pie de urna coinciden en señalar a este último como el gran ganador de la jornada, mientras que Marine Le Pen podría haber tocado techo ocupando un segundo puesto y, quizá, sin alcanzar el alto porcentaje de votos obtenido en las elecciones europeas de mayo pasado. El gobernante Partido Socialista se situaría en tercer lugar, si bien a poca distancia de la ultraderecha.De confirmarse los primeros datos, esta sería una gran victoria para Sarkozy, que retornó a la política en otoño pasado y que prepara el rearme de su “familia política”, como le gusta decir, para disputar la presidencia de la República en 2017 a François Hollande.Las encuestas previas otorgaban a la ultraderecha de Marine Le Pen entre el 29 y el 30% de los votos, y a la UMP, entre el 27% y el 30%. Los primeros sondeos indican que la UMP habría logrado ese nivel, pero que el FN se habría quedado lejos de las expectativas y no superaría, o lo haría por poco, el éxito de las europeas de mayo pasado con el 25% de los votos.En todo caso, sí quedaría fijado que el FN es una tercera fuerza política en Francia ya inevitable que sustituirá al tradicional sistema bipartidista de las últimas décadas por otro tripolar en el que la ultraderecha xenófoba y antieuropea se consolida como otra formación más en la primera división de la política francesa.La campaña del FN se ha basado en tres ideas básicas: el peligro del islamismo radical, la falta de control de la inmigración y la equiparación entre las políticas del PS y la UMP. Estos dos partidos mayoritarios se han centrado en el combate a la ultraderecha. El primer ministro, Manuel Valls, hizo incluso un solemne llamamiento a la “estigmatización” del FN. “Tengo miedo por mi país”, ha reiterado.




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