SALTA. La Fiesta Nacional del Teatro vuelve a escenarios de esta provincia tres lustros después de haberse celebrado en ella por primera vez y tiene la virtud de interesar a un público de edades variadas, que puede conocer cerca de cuarenta espectáculos nacionales.Contribuyen a ello el buen tiempo, aunque algo caluroso, que imperó viernes y sábado, y la inusitada amplitud de las salas, que prevé la infraestructura de esta ciudad.El espectáculo de danza “Niebla (Hasta que dejemos de soñarnos)”, por el grupo Seda, de Rosario, confirmó anoche la energía y la vigencia que viene cobrando esa disciplina, al mostrar un cuadro de abstracción y belleza sobre la esencia femenina.Con coreografía y dirección de Andrea Ramos, introduce al espectador en un estado hipnótico en el que tres bailarinas -Eugenia San Pedro, Elisa Pereira y Antonela Pereyra- que algún experto describió como “escapadas de un cuadro de Diego Velázquez”, recorren la escena describiendo algún tipo de angustia donde la condición femenina clama por libertades.Hay una larvada actuación dramática, con expresiones que se notan pero no se oyen, porque en la banda sonora se impone el “Concierto para piano número 2”, de Serguéi Rajmáninov, que denotan que esas mujeres, vestidas como en el siglo XVII europeo, están clamando escapar de sus realidades.La jornada había comenzado con “La inapetencia”, de Rafael Spregelburd, por el grupo Chico Pleito, de Corrientes, donde el numeroso elenco -diez actores y actrices más un violinista- centra su atención en una dama de la alta sociedad que se desliza entre caprichos y conversaciones con intención de trascendencia.




Discussion about this post