POSADAS. “La Fabriquera Itinerante” estuvo presente en el Festival “Teatro x Mujer” en Misiones, donde presentó la obra “La memoria es una ladrona”. La Fabriquera Itinerante y Ligado invitan a las actividades de encuentro y diálogo artístico que realizarán en conjunto durante noviembre en La Plata y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Durante las mismas, el público podrá visitar instalaciones y exposiciones fotográficas, además de asistir a una clase abierta sobre entrenamiento para el intérprete en la escena, a obras de teatro, a espectáculos de improvisación en espacios no convencionales y muestras de danzas.“Corría el año 1995 cuando abrió sus puertas por primera vez en una vieja carpintería de la ciudad de La Plata. Por sus salas y patios pasaron numerosos artistas del ámbito local, de diversos lugares del país y también de otras latitudes.Y es por eso que La Fabriquera vive, aún hoy sin un lugar fijo, en todos aquellos que la hicimos posible, ya sea en los que estuvimos sobre sus escenarios como en los cientos de personas que la convirtieron en un lugar propio, un espacio de encuentro y de referencia cultural. Porque en La Fabriquera se trabajó siempre, mucho y atendiendo a la calidad de sus espectáculos. Y esa experiencia perdura.En 2008, la casa se vendió, y además de renovar nuestro deseo empecinado de seguir con el proyecto, fuimos conscientes en los múltiples aportes de todos los que pasaron por las largas noches de despedida, de nuestra responsabilidad con la continuidad de este lugar que pertenece a la actividad cultural de nuestra ciudad. Sentimos en cada una de las personas que nos acompañaron en esas entrañables veladas antes del cierre de la casa, la urgencia de restituir un sitio que ya pertenece al quehacer cultural de la comunidad. Y vivimos el cierre de nuestra sala como una situación de emergencia para todos los que participamos de ese quehacer. Por eso hoy, la Fabriquera es itinerante, mientras va en busca de su nuevo sitio”. Explicó Laura Valencia, directora artística del colectivo: “Cuando salimos a buscar en el interior del teatro un lugar viable para hacer la retrospectiva, recorrimos las entrañas del edificio y nos perdimos en pasillos oscuros y escaleras zigzagueantes que conducían a espacios aún en obra. Cuando di con un lugar posible, lo elegí -entre otras cosas- al vislumbrar lo interesante que sería contrastar el cemento con cuerpos más bien frágiles y descubiertos”.“Después advertí, además, que el espacio era inabarcable a la mirada. Encontré un enorme triángulo escaleno, poblado por columnas de hormigón y recovecos que proponían otro recorrido, y ahí surgió la idea de intentar que el público se traslade y abandone la comodidad del asiento de la sala. Imaginé un público paseante, en la noche del subsuelo. Es el lugar donde los desechos del Teatro Argentino descansan entre paredes de tierra y aire húmedo. Hay ventanas que muestran la ciudad pero es gracias al diseño del lugar que ha quedado a medio terminar”, expresó.




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