POSADAS. Un grupo de profesionales del trabajo social está abocado al diseño y programación de cuatro cursos de actualización para profesionales que nacen para dar respuesta a una problemática de estos tiempos: “Entendemos que la educación está en medio de una crisis muy profunda y la intención es tener una mirada macro, amplia y holística sobre el tema”, manifestó a PRIMERA EDICIÓN Antonia Husulak, vicepresidenta del Colegio de Trabajadores Sociales. Allí se tratarían temas como Inteligencia Emocional, Familia, Dinámica de Grupo y Negociación.Estos talleres, por lo general, se dictan como cátedras en la carrera de Trabajo Social, pero “estaría destinado a otros profesionales del ámbito, como psicólogos, psicopedagogos y educadores, con la intención de pensar qué pasa con nuestra niñez, que en realidad es la punta del iceberg de la realidad social que estamos viviendo: las familias en crisis, las instituciones en crisis”, destacó Elizabeth Rojas, tesorera del Colegio de Profesionales del Servicio Social de Misiones. Resta definir la fecha estimativa de inicio y el proyecto está en etapa de definiciones, como la planificación de ejes temáticos, quiénes dictarán las clases y por cuántas horas, además de “que estamos en plena realización del proyecto para presentar el mismo a las autoridades de la universidad”, destacó Husulak. Otra cuestión que resta definir es la financiación de los cursos, “está en etapa de planificación, aún no sabemos. Probablemente sea cada participante, porque no hay una fuente de financiación”, indicó Husulak. Una meta en comúnEl grupo de profesionales que trabaja en el diseño de estos cursos viene de diferentes formaciones y creencias políticas, pero tiene una meta: lograr el bien común. “Buscamos que el trabajo social sea la herramienta de colegas y también de posturas y debates frente a la comunidad para los problemas sociales, educativos y ambientales que tiene nuestra provincia”, rescató Husulak. Para dar inicio a este proyecto se generaron dos comisiones a nivel nacional para analizar cuáles eran los problemas más álgidos en la cuestión social y se descubrió que tanto niños como jóvenes son los actores más vulnerables de la trama social. “Con este proyecto en carpeta, acordamos con los colegios hacer una formación integral que tenga que ver con los equipos de orientación y apoyo, que son directivas de Nación, pero fundamentalmente de formación de una masa crítica para poder abordar hacia afuera, hacia los directores, hacia los supervisores, primero el reconocimiento de que tenemos un problema, una vez que lleguemos a ese consenso y tengamos la firma de la Decana de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Gisela Spasiuk, podremos dar inicio a estos cursos”, resaltó Husulak y agregó “buscamos profesionales que puedan entender tanto la problemática institucional como la de familia, porque la cuestión es compleja”.La desaprensión del adulto“Estos cursos buscan recuperar el trabajado del docente. La lucha que llevamos adelante no es salarial, buscamos recuperar el alma del docente para contener a los niños, quienes en el diagnóstico de nuestros colegas del país son los más vulnerables por la desaprensión del adulto”, indicó Husulak. “Al adulto no le interesa que el niño aprenda o no, que se quede en la escuela o no, que esté retenido, que esté confortable. Ese es otro problema”, aseguró Husulak. En este contexto, también hay que tener en cuenta que “tanto las unidades académicas de formación de trabajadores sociales como las que nuclean las del ejercicio profesional. Debemos sentarnos, aún con las diferencias de ideas que puedan haber, a dialogar fuertemente academia y ejercicio profesional. Porque si no los ponemos en vinculación, va a haber brechas cada vez más grandes. Entonces, los que estamos al frente de esas instituciones tenemos que hacer entender la importancia que eso tiene. En ese camino estamos trabajando. Quizá puede ser lento porque hay que negociar, acordar, debe haber consenso, pero estamos convencidos que ese es el mejor camino”, aseguró Husulak. Años para compensar el retroceso en educaciónHusulak explicó que “este es un proceso de cambio, pero para que la educación se modernice van a pasar de cuatro a veinte años porque el retroceso es muy grande. Entonces lo que pensamos es, desde este equipo de profesionales, visualizar la educación no como la escuela, porque la educación es otro concepto”. Los cursos se posicionan dentro de las prioridades que se fijan como los temas de agenda de hoy, “entre ellos las transformaciones familiares que nos atraviesan a todos como persona, nadie escapa a eso y atraviesa a nuestros niños y a la sociedad en general. En base a casos como estos es que hemos tomado ese desafío”, indicó Husulak y para finalizar agregó que “la carrera de especialización en familia no es teórica nada más, hemos incorporado prácticas que pocas carreras de posgrado tienen. Estamos convencidos de que también hay que ir haciendo ese ejercicio de encuentro interinstitucional”. Recuperar el rol del docente“Estos cursos buscan recuperar el trabajo del docente. La lucha que llevamos adelante no es salarial, buscamos recuperar el alma del docente para contener a los niños, quienes, en el diagnóstico de nuestros colegas del país, son los más vulnerables por la desaprensión del adulto”, explicó Antonia Husulak.“Este es un proceso de cambio, pero para que la educación se modernice van a pasar de cuatro a veinte años, porque el retroceso es muy grande”, agregó la trabajadora social.




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