PUERTO RICO. Luego del último aumento de diciembre, los precios de la carne se habían mantenido estables en la Capital de la Industria, exceptuando el pollo, que siempre fluctúa en el mar de la demanda. En el caso de los supermercados locales, las ventas se mantuvieron iguales en los dos primeros meses del año, en tanto en lo que va de marzo comenzó a sentir una leve merma. Desde el supermercado Los hermanos, con sucursales en las avenidas San Martín y 9 de Julio, manifestaron no haber sufrido ningún aumento en los valores hasta la segunda mitad de febrero, pero a partir de ahí se sucedieron algunos que hasta la fecha totalizan un 7%. y que son trasladados inmediatamente al consumidor, según explicó a PRIMERA EDICIÓN el responsable del sector carnicería, Héctor Donel.Quienes tuvieron una fuerte caída en las ventas fueron las carnicerías pequeñas del centro, como el caso de “Los Orígenes”, con sucursales sobre las calles Buenos Aires y 9 de Julio. Según manifestó su propietario, Adolfo Mayer, enero y febrero son siempre difíciles para el rubro, con caídas del 20% este año. Sin embargo, en los primeros días de marzo el movimiento comenzó a repuntar. Respecto al valor de la carne, manifestó su indignación: “A nosotros nos aumentaron la carne en estos días, pero no entiendo la razón si el animal en pie no aumentó. Acá tiene que haber algún intermediario pícaro que se está quedando con ese 10% de diferencia”, expresó. La mayoría de las carnicerías, tanto las grandes como las pequeñas, se proveen de frigoríficos regionales, aunque también hay de otras provincias, y los precios no varían: una buena carne de Santa Fe vale lo mismo que una buena carne de cualquier frigorífico local. Luis Feldman, propietario de la carnicería Solumar, que también es fábrica de embutidos y atiende sobre la calle Urquiza, aseguró que “los precios de los frigoríficos no aumentaron en lo que va del año, sin embargo noté que sí hay aumentos en góndola y algunos muy significativos. Ahora, por la Semana Santa, están aumentando el pollo y el cerdo, pero mientras el frigorífico te aumenta un peso por kilo, algunos en góndola aumentan $10”, advirtió.Entretanto, el minimercado Lukoski, como referente de la despensa de barrio en el popular San Miguel, mantiene buenos precios todo el año y las ventas son siempre iguales: “Nosotros vendemos el kilo de lomo a $80, mientras en el centro lo venden a $95. Una costilla de primera para un buen asado la vendemos a $65 el kilo, mientras en el centro podés pagar hasta $120. Y es la misma carne y la misma calidad”, aseguró a este diario Carolina Lukoski.La carnicería de barrio sigue siendo una buena opción para las familias, principalmente teniendo en cuenta que la calidad de la carne no varía. Es que, mientras los locales del centro tienen que pagar elevados alquileres y contratar empleados, en la despensa de barrio eso no ocurre, porque las instalaciones están montadas en su propia vivienda y los que trabajan son los integrantes de la familia, eso les permite mantener una significativa diferencia en los precios al consumidor final.





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