BRASILIA, Brasil (Agencias y diarios digitales). La Justicia de Brasil aprobó investigar al actual gobernador de Río de Janeiro, a su predecesor, y al del estado de Acre (norte), todos de la coalición gobernante, por la corrupción empresarial y política en Petrobras.La fiscalía de la nación informó que habían detectado “indicios de los crímenes de corrupción pasiva y lavado de activos” en las delaciones premiadas que hicieron acusados, algunos que confesaron su participación, a cambio de una reducción en sus condenas.La luz verde la dio un tribunal superior con poderes para juzgar gobernadores y se suma al proceso por el escándalo de sobornos y desvío de fondos que giró unos 4.000 millones de dólares durante la última década, según la Policía, que ya puso bajo la lupa de la Justicia a doce senadores y 22 diputados de cinco partidos.Tanto el gobernador de Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezão, como Sergio Cabral, que lo antecedió, pertenecen al partido PMDB (centro), un pilar de la base aliada del Gobierno que conduce el Partido de los Trabajadores (izquierda), al que está suscripto Tião Viana, del estado de Acre.Según la fiscalía, el exdirector de Abastecimiento de Petrobras, Paulo Roberto Costa, afirmó que Pezão y Cabral, junto a otro funcionario del estado de Río de Janeiro, recurrieron a él para solicitarle el desvío de 30 millones de reales (unos 9,5 millones de dólares al cambio actual) aportados por empresas contratistas de Petrobras, supuestamente para financiar la campaña electoral del 2010. “En los autos que involucran al gobernador de Acre (la fiscalía) solicitó, más allá de su declaración, informaciones sobre las donaciones de campaña”, dijo el organismo en el comunicado.“Lejos de esa podredumbre”Los dos gobernadores niegan las acusaciones. Consultado por el portal G1, Pezão dijo que respeta la decisión de la fiscalía de investigarlo, pero considera “extravagantes” las declaraciones del exdirector Costa que lo involucran, y aseguró que la Justicia demostrará que la acusación es falsa.Viana, por su parte, dijo en un comunicado citado por G1 que se encuentra “muy lejos de esa podredumbre” y que decidió iniciar acciones judiciales contra Costa por daños morales y calumnia.El exgobernador de Río Sergio Cabral dijo también en una nota que la afirmación de Costa es “mentirosa”, y “con la conciencia tranquila” niega haberle solicitado al exdirector de Petrobras apoyo financiero para su campaña.El estallido del escándalo de sobornos, fraudes, desvío de fondos y lavado de dinero dentro de la petrolera estatal salpicó a buena parte de la élite empresarial y política de Brasil, en momentos en que el país atraviesa una crisis de credibilidad en sus instituciones y un panorama económico muy negativo.Más temprano el jueves, declaró ante una comisión del Congreso el presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, uno de los parlamentarios investigados por su presunta vinculación con el caso.Cunha, de la coalición gobernante, acusó al fiscal de la Nación de investigarlo por razones políticas.“Es una selección hecha de forma irresponsable y liviana para transferir la crisis de la calle hacia acá”, sentenció Cunha, que no brindó más detalles de su afirmación.Ante la misma comisión del Congreso declaró Sergio Gabrielli, expresidente de Petrobras, para dar detalles sobre el período en que estuvo al frente de la empresa (2005-2012).Interrogado por legisladores, Gabrielli dijo que era “imposible” detectar la corrupción en la estatal, porque se trataba de actos individuales, y no de una corrupción generalizada, como afirman los delatores del esquema.El origen del casoEn julio de 2013 la Policía Federal de Curitiba (estado de Paraná) descubrió una red de lavado de dinero que operaba desde Brasilia y São Paulo. En marzo de 2014 la Policía dio a conocer el fruto de esas pesquisas, con la detención de 24 personas en el marco de la operación “Lava Jato” (lavado de autos). Entre los detenidos estaba Alberto Youseff, experto en blanqueo de dinero, y el exdirector de Refinería y Abastecimiento de Petrobras, Paulo Roberto Costa. Ambos llegaron a un acuerdo con las autoridades, a cambio de una reducción de sus condenas. Fue así como revelaron la maquinaria de corrupción en Petrobras, una compleja red de lavado de dinero y evasión de divisas, que desvió US$ 8 mil millones entre 2004 y 2012, según cálculos de la fiscalía.El funcionamientoLa petrolera llamaba a licitación de sus obras, que se las adjudicaban, bajo cuerda y antes de realizarse el concurso, 16 empresas de ingeniería y constructoras. Luego, estas inflaban los presupuestos. Con ese dinero, y de forma sistemática, se destinaba cerca del 3% de los presupuestos para sobornar a los políticos que estaban al tanto de esta práctica (el dinero habría permitido el enriquecimiento de los involucradas y el financiamiento de sus partidos). El dinero, después, era blanqueado en negocios como un lavado de autos, una casa de cambios y una lavandería. Luego, se transferían sumas elevadas al extranjero, a través de una red de empresas “fachada” y de cuentas bancarias que enviaban millones de dólares hacia China o Hong Kong. Los involucradosSegún el testimonio de Costa, la mayoría de los sobornos eran entregados al tesorero del Partido de los Trabajadores (PT, de Rousseff), João Vaccari Neto. También señaló que políticos de las colectividades aliadas del Gobierno, el PMDB y el Partido Progresista (PP) también recibieron dinero. Agregó que en 2009 pagó al expresidente del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Sergio Guerra, para que desechara un investigación sobre Petrobras en el Senado. Todos los políticos o directivos mencionados por Costa rechazaron las acusaciones. Pero la prensa local ha señalado que todo el espectro político estaría afectado. Vínculos con el GobiernoRousseff presidió el Consejo de Administración de Petrobras de 2003 a 2010, cuando se ejecutaron las operaciones más polémicas, como la compra de la refinería Pasadena en Estados Unidos, con un perjuicio de 792 millones de dólares para el Estado brasileño. Rousseff fue absuelta, pero un sondeo de Datafolha de diciembre dijo que el 68% de los brasileños la responsabiliza de la corrupción. Quien fue directora ejecutiva de Petrobras hasta febrero pasad
o, Graça Foster, amiga de la Presidenta, está acusada de estar al tanto de los delitos.




Discussion about this post