POSADAS. Los vecinos de Don Pedro, a los que se sumaron otros de los barrios lindantes Villa Bonita y Los Lapachos, mantuvieron ayer una tensa reunión con la representante del Iprodha, Alicia Delpiano, quien intentó fundamentar la decisión de esa institución de relocalizar -en principio- a veinte familias de San Jorge en casas de madera que hace dos semanas comenzaron a construirse en esa zona. Las explicaciones de la funcionaria no convencieron a los presentes, quienes le entregaron un petitorio con la firma de numerosos habitantes a través de la cual rechazan la instalación de las casillas, que son custodiadas por personal policial. El lunes por la mañana habrá un nuevo encuentro, en el cual Delpiano se comprometió a llevar una respuesta concreta.“Vino la señora Delpiano y le pedimos que pare la obra. Antes había estado hablando por radio, tratando de justificar la decisión de por qué traen a esta gente acá, en un lugar que es cierto que compró el Iprodha, pero que está junto a nuestro barrio y Villa Bonita. No discriminamos ni nada por el estilo, incluso lo que les decimos es que les construyan casas de material, no esas de madera, que son demasiado precarias y que sabemos, por lo que ya sucedió en otros lugares, que después no avanzan más, se empiezan a meter otros en el mismo terreno y se convierte en una villa”, indicó una de las vecinas, Amanda Muchewitz, en diálogo con PRIMERA EDICIÓN.Acompañada por la policía, Delpiano llegó al barrio Don Pedro alrededor de las 10.20 y mantuvo un áspero diálogo por más de media hora con los presentes, que fue subiendo de tono a medida que la funcionaria daba detalles sobre cómo sería todo el proceso de relocalización, que “prevé la construcción de 55 casas”.“No en casillas”“El lunes (la representante del Iprodha) deberá traernos una contestación, si escuchan nuestro pedido o no. No queremos violencia y es por eso que estamos evaluando contratar los servicios de un abogado que nos represente, porque vienen esgrimiendo cuestiones legales y no tenemos quién nos defienda. Si tiene que venir a vivir alguien acá, que los traigan no a estas casillas, sino en viviendas con baño y luz. No estamos discriminando a nadie”, insistió Muchewitz.Delpiano intentó explicarles que se “trata de personas que viven en muy precarias condiciones a la vera del arroyo El Zaimán, en el barrio San Jorge. Son familias con chicos que están pasando una situación difícil porque en el lugar en el que están reciben las descargas de los líquidos cloacales y cuando llueve se inundan. En principio la idea es mudar a veinte y luego completar en otra etapa a otras 30 o 35 más”.También la funcionaria, que se excusó de dar una respuesta durante el día al petitorio de los vecinos porque debía viajar a Puerto Iguazú, resaltó que “no serán las casas definitivas las que están viendo ahora, la idea es que después ellos, con mano de obra suya, construyan las casas de material”. La zona de obra continuó en la víspera con custodia policial, mientras que unos pocos obreros de la empresa constructora procedieron a retirar la cabreada de varias casas de madera hasta tanto se resuelva el conflicto.





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