Por Laura Andrea Kachorroski (Jardín América)Según la Biblia, la mujer fue creada a partir de una costilla del hombre, por esta razón, durante siglos estuvo sujeta al hombre, por debajo de él. En estos tiempos modernos y luego de mucho luchar por sus derechos, la mujer ocupa un lugar destacado en la sociedad. Es difícil hablar de la mujer desde un punto de vista objetivo, desembarazándonos de la postura feminista o machista (según quién escriba). Yo mujer, creo fervientemente que somos el ser más sublime, la última y más perfecta creación de Dios. Dotada de todas las cualidades que un ser puede aspirar. Con un organismo preparado para el milagro de gestar otro ser, con la fragilidad de una rosa que se deshoja con el viento, que expresa sus sentimientos con llanto, con risas espontáneas, con las emociones a flor de piel, pero con la dureza de un espino cuando debe soportar los avatares del destino; en definitiva, con la capacidad de llorar de alegría o sufrir en silencio. Con el arrojo suficiente para enfrentarse al mundo si es necesario y el equilibrio justo para desempeñarse en mil tareas, porque está en su naturaleza ser servicial, anfitriona, organizadora, multifunción. Por eso cuando escucho decir que la mujer es el sexo débil, no puedo más que sonreír y sentirme orgullosa, porque solo los débiles e inseguros pueden afirmar esta falacia, ya que un ser cuyo cuerpo es débil, encierra el poder infinito que posee toda mujer.




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