POSADAS. Por tercera vez, vecinos de la zona y músicos populares se reunieron en la Bajada Vieja para pedir que se conserve el patrimonio y se mejoren varios aspectos de este populoso barrio posadeño, posiblemente el primero de la capital de la provincia. A pesar de las amenazas de mal tiempo, el jueves por la noche, unas 200 almas permanecieron estoicas, sobre la calle Fleming, a la que solicitaron vuelva a denominarse Bajada Vieja. En un clima ameno, disfrutaron de la música de artistas lugareños -encabezados por Joselo Schuap- y la compañía de los compoblanos, porque consideran que ésta es también una manera de reencontrarse. Ramón Morínigo confió que “fue un encuentro muy familiar al que asistió mucha gente. Nuestra idea es que se mantenga el patrimonio, que se conserve. No queremos sacar a los dueños de sus negocios, sino preservarlos como patrimonio histórico. No estamos en condiciones pero se podrá hacer con un poco de buena voluntad del gobierno”.Radicado en el lugar desde 1947, cuando tenía apenas cuatro años, admitió que “se perdieron muchas cosas y otras se ganaron. En el barrio hay espacios verdes que fueron usados por personas que vinieron a explotar la zona comercialmente. Hay pizzerías, un boliche, que están funcionando en predios que eran espacios verdes, que se tomaron para otros fines. No queremos quejarnos, protestar, pero además hay que ponerse en la piel de los vecinos que trabajan todo el día y quieren descansar llegada la noche”. El festival tuvo lugar en la vereda del comercio de Pomposa Amarilla (82), por lo que la vecina es la primera en llegar y la última en retirarse. Sumamente interesada en el tema, manifestó que “hay que tratar de motivar sobre la importancia que tiene este barrio, que alberga a la primera calle que tuvo Posadas, por lo que insistimos que vuelva a llamarse Bajada Vieja”. Recordó que a través de esta iniciativa, se pide la arborización, señalización, arreglo de veredas, “porque los turistas vienen y no hay señales, falta iluminación, se tiran los árboles, los chivatos se pudren”. Mencionó otra de las preocupaciones como es la venta de un antiguo caserón ya que “no queremos que extraños a la historia de la Bajada Vieja lo adquieran, lo echen y levanten algo de pisos”, una constante en esta pintoresca zona de la ciudad. “Sería bueno que el Gobierno pueda comprarla para destinarla a un centro cultural como teníamos antes, donde funcionaba un club de ajedrez. La idea es que armen nuevamente un centro folklórico porque los músicos no tienen un espacio, además de volver a lo de antes con el trabajo de los artesanos, una sala de primeros auxilios”, dijo Pomposa, una docente encarnacena que se afincó en la Bajada Vieja a los 27 años. “Queremos que se custodien los intereses históricos. Las casas se pueden edificar hasta tres pisos pero acá se hace cualquier cosa. Hay una de cinco, otra de cuatro. La casa de un vecino quedó encajonada entre dos edificios en un espacio donde ya no circula el aire y no ve el río ni los árboles, a causa de esto”, ejemplificó. Comprometidos, invitaron a los vecinos a que el viernes 20 de marzo, a las 20.30, se acerquen hasta el mismo lugar y “participen de la historia, de la música. Es algo espontáneo donde se puede cantar, recitar o hacer otras demostraciones artísticas”. En la primera ocasión repartieron más de 400 empanadas, mientras que el jueves sirvieron choripanes.




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