POSADAS. El sábado se cumplirá un mes de la trágica muerte de Gladis Mabel González (27) y Yanina Claribel Galarza (20), quienes perecieron tras el violento impacto de un auto conducido por Gonzalo Slamovits (32), funcionario de Migraciones que viajaba a alta velocidad por la exruta 213 y Cabo de Hornos de esta ciudad. Entre el dolor y la resignación, las familias de ambas intentan continuar sus vidas. Cinco hermanos quedaron huérfanos tras la muerte de Gladis Mabel: tres niñas de ocho, diez y doce años, que son hijas de un vínculo con Marcelo Leguizamón (30), y un niño de seis y una pequeña de cuatro, hijos de Mabel y Alejandro Galarza (25), quien a su vez es hermano de Yanina Claribel, la otra fallecida.En un primer momento, los cinco niños quedaron al cuidado de Leguizamón, residiendo en la casa con título a su nombre en el barrio San Isidro, que es el lugar donde vivía Mabel. Hace algunas semanas, Alejandro Galarza y su madre Amalia Dávalos reclamaron la tenencia de sus dos hijos biológicos. Y finalmente la semana pasada, con intervención de psicólogos y trabajadores sociales, lograron que el niño de seis años fuera con ellos a vivir a Puerto Esperanza. Según indicó a este diario Leguizamón, fue un momento muy tenso y difícil porque ese niño se crió con sus hermanas. No obstante Amalia, la abuela paterna, sostuvo a este matutino que corresponde que el pequeño esté con su padre biológico y explicó que ya había vivido un año con ellos en Esperanza y que querían que volviera con ellos para poder brindarle el cariño, los cuidados y los bienes materiales que necesita, entendiendo que Leguizamón no está en condiciones económicas de brindárselos dado que hasta el momento no tiene trabajo. Amalia también quedó al cuidado de su nieta de un año, hija de Yanina, la otra víctima fatal del siniestro del 7 de febrero pasado.Resolución judicialEn el caso de la niña de cuatro años que también es hija de Gladis Mabel y Alejandro Galarza, se espera la decisión judicial, ya que la pequeña tiene el apellido de la madre y no del padre, y es por eso que no pudieron llevarla a vivir junto a su hermano. “La mamá de Mabel y abuela de la nena pidió al juez de Familia que le den la guarda así la nena queda a cargo de ella”, explicó Leguizamón. La mujer y su esposo viven a dos cuadras de la casa de los niños.Salir adelanteSegún indicó Leguizamón, las niñas se encuentran mejor -a pocos días del siniestro fatal y con el impacto emocional lógico, estaban muy angustiadas y la más grande sufría desmayos- y “reciben asistencia psicológica tres veces por semana de un psicólogo y una psicóloga del Ministerio de Desarrollo Social”. También indicó que las cuatro niñas están concurriendo a la Escuela 803 del barrio San Isidro (la menor va a Nivel Inicial).En cuanto a las dificultades económicas que atraviesan, dado que aún no logró conseguir trabajo, el hombre dijo que “nos ayuda la comunidad con ropa y lo que pueden, también Desarrollo Social nos ayuda con mercadería”. Asimismo indicó que hasta tanto logre una fuente laboral -sabe realizar tareas y arreglos de electricidad y carpintería-, con ayuda de vecinos están organizando ventas de locro y de pastelitos para poder reunir dinero para los principales gastos de la casa y comprar ropa de gimnasia para la escuela.“No estamos pasando por un buen momento y agradecemos a la comunidad el acompañamiento que nos da”, dijo Leguizamón. El viernes marcharán en pedido de Justicia por la muerte de Mabel y Yanina. La marcha, prevista para ayer, se postergó por lluvias. Una mañana trágicaGladis y Yanina estaban a punto de abordar un taxi en la exruta 213 casi Cabo de Hornos la madrugada del sábado 7 de febrero. Slámovits manejaba un VW Golf rojo a alta velocidad cuando perdió el control, subió a la vereda y atropelló a ambas mujeres, que fallecieron en el acto.Las pericias confirmaron que conducía a una velocidad de entre 120 y 140 kilómetros por hora y que estaba alcoholizado: tenía 1,13 gramos de alcohol por litro de sangre (el máximo permitido para manejar es de 0,5). Slámovits era empleado de la Dirección Nacional de Migraciones, pero a pocos días del siniestro se le rescindió el contrato, según confirmó el propio ministro del Interior, Florencio Randazzo, en una visita a Misiones.




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