LA HABANA, Cuba (AFP-NA). El Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) y la reforma electoral anunciados marcan el inicio del relevo generacional en la cúpula gobernante de la isla, en busca de un proceso ordenado y continuista después de Fidel y Raúl Castro adaptado a los nuevos tiempos, estimaron analistas ayer.El X Pleno del Comité Central del PCC, partido único, acordó el lunes celebrar el VII Congreso en abril de 2016 y aprobar una nueva ley electoral antes de los comicios generales de 2018, entre otras medidas.“El proceso (…) marca la primera transición intergeneracional a nivel de los máximos poderes después de la revolución (de 1959). Las evidencias hasta ahora indican que será un cambio ordenado, con la promoción a la primera secretaría (del PCC) de Miguel Díaz-Canel”, ahora número dos del Gobierno, dijo a la AFP el analista Arturo López-Levy, del Centro de Estudios Globales de la Universidad de Nueva York.“Se suele asociar la salida de los históricos con el fin del proyecto social cubano mientras analistas, investigadores e incluso miembros de la oposición política proembargo coinciden en que los cubanos quieren cambios pero dentro del sistema político en el cual viven”, declaró a la AFP, Jorge de Armas, de Cuban Americans for Engagement de Estados Unidos, que promueve un acercamiento entre ambos países.López-Levy afirmó que “ya esa transición intergeneracional ha ocurrido en el PCC en los niveles provinciales, y municipales y del Comité Central. Se redondeará ahora con los cambios inevitables en el Buró Político” del partido, un selecto equipo de catorce miembros.Se van casi todos los históricosLos analistas estiman que el congreso debe marcar la salida de la vieja guardia del Buró Político: el número dos del PCC, José Machado Ventura; el ministro del Interior, Abelardo Colomé, el comandante Ramiro Valdés; y el general Ramón Espinosa, entre otros.“La experiencia de los últimos años sugiere que la cúpula dirigente en Cuba se propone traspasarle el poder a los cuadros militantes más jóvenes dentro del partido único, sin hacer enmiendas constitucionales ni concesiones a los grupos opositores”, explicó Jorge Duany, de la Universidad Internacional de la Florida.La vanguardia joven está encabezada por Díaz-Canel, delfín de Raúl Castro de 54 años, primer vicepresidente de Cuba desde 2013 y miembro del Buró Político; el ministro de Economía, Marino Murillo (54), el canciller Bruno Rodríguez, (57) y Mercedes López Acea (50), jefa del Partido Comunista de Cuba en La Habana.Pero no todos los dirigentes históricos se preparan para vaciar los cajones de sus escritorios. El ministro de la Fuerzas Armadas, el general Leopoldo Cintra Frías (72), se dibuja como el garante de una continuidad sin tropiezos.“Ningún miembro civil de la nueva generación tiene el prestigio y ascendencia de Fidel o Raúl Castro sobre los generales”, apuntó López-Levy. “Díaz-Canel tendrá que cortejar y escuchar a los generales, y encontrar formas de promover líderes dentro de los cuerpos armados que sean leales a su visión de cambio y continuidad”, añadió.Ley electoral y deshielo con Estados UnidosPor ahora no hay información sobre lo que discutirá el Congreso ni sobre la nueva ley electoral, los analistas no creen que haya cambios radicales.López-Levy descartó “que la elección directa del presidente por la población esté en la agenda de reformas, pues plantearía un cambio radical de la estructura” política.Ahora es el Parlamento, de 612 miembros, el que elige al presidente del Consejo de Estado (máximo órgano del gobierno, de 31 miembros).“Quizás un espacio para la elección directa existe en los municipios y hasta provincias, donde se ha experimentado en la separación de funciones ejecutivas y legislativas”, agregó.El deshielo con Estados Unidos, el regreso de los agentes presos en ese país y el diseño de un nuevo modelo económico que permita salir a la isla del estancamiento podrían ser el broche de oro de Raúl Castro, quien sustituyó a su hermano Fidel en 2006.“La inminente restauración de relaciones diplomáticas con Estados Unidos es ciertamente un escenario propicio para esa transición”, señaló Duany.“El Gobierno de Raúl Castro ha anotado importantes logros en la reinserción internacional de Cuba en un mundo post-guerra fría”, dice López-Levy.Pero “la suerte de la presidencia de Díaz-Canel dependerá esencialmente de su capacidad para garantizar crecimiento económico y estabilidad social”, una tarea “gigantesca”, concluyó López-Levy.Optimismo entrelos demócratasEl grupo de congresistas demócratas que la semana pasada viajó a La Habana confiaron ayer en “un compromiso bipartidista muy fuerte” en el Congreso a favor de un cambio de relaciones que, a su juicio, ayudará consolidar el giro político entre los dos países.Los legisladores, encabezados por la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, relataron en una conferencia de prensa tras su viaje el “entusiasmo” que encontraron en Cuba ante el acercamiento de las dos naciones, y subrayaron que es de “interés mutuo” que los dos países logren mirar hacia el futuro.La congresista Rosa DeLauro (Connecticut) dijo ser optimista ante la posibilidad de que se someta a voto en la Cámara de Representantes un proyecto de ley para levantar el bloqueo comercial a la isla.“Podríamos ganar ese voto”, aseveró DeLauro, quien ha trabajado estrechamente con la oposición republicana, encabezados por el congresista Jeff Flake, para poder avanzar en la normalización de las relaciones con Cuba entre miembros de los dos partidos.Por su parte, el congresista Jim McGovern (Massachusetts) llamó a los líderes de ambas cámaras, los republicanos Mitch McConnell y John Boehner, a someter a consideración las leyes que ya han sido presentadas en las últimas semanas para, por un lado, permitir que los estadounidenses viajen a la isla, y por otro, finalizar el bloqueo comercial.Pelosi insistió en que ni ella ni sus compañeros “se hacen ilusiones” con la irrupción del sector privado en la isla, pero dejó claro que hay una clara oportunidad de intercambio comercial que puede ser de beneficio mutuo.“Podemos mirar al futuro o perpetuarnos en el pasado”, dijo la líder durante su intervención, en referencia a lo que con
sideran cincuenta años de políticas fallidas con Cuba.El grupo de demócratas aprovechó su viaje a La Habana para reunirse con representantes de la sociedad civil, embajadores de otros países destinados en la isla y autoridades cubanas como el vicepresidente Miguel Díaz-Canel.Nueva rondaEste viernes, las delegaciones de ambos países mantendrán la segunda ronda de conversaciones en Washington, tras una primera toma de contacto en Cuba el 21 y 22 de enero pasado.Principalmente, buscarán crear un marco político para poder acelerar la apertura de embajadas en las dos capitales, lo que les permitiría mantener un contacto mucho más fluido para continuar trabajando sobre la normalización bilateral.




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