EL SOBERBIO. Roberto Omar Ballesteros dejó una esposa y una pequeña hija de siete años. Dio su vida en cumplimiento de su deber y de alguna manera, si hoy hay cuatro detenidos, se debe en gran medida a su compromiso con el uniforme que vestía. Como sólo proceden los infames, Ballesteros fue ejecutado de un balazo en la espalda. A traición.Ayer se supo que pudo haber accionado el botón de alarma de la entidad bancaria, permitiendo la rápida intervención de sus camaradas y de una patrulla de Gendarmería Nacional, que fue atacada a puro plomo por los verdugos de la mafia de frontera.El presidente de la Asociación de Plantadores de Tabaco de Misiones (APTM), Roque Soboczinski, contó a un canal de televisión que, como Ballesteros se negaba a abandonar la garita del banco, uno de los asaltantes introdujo el arma por un agujero y abrió fuego en tres oportunidades.Otra versión indicó que el uniformado depuso su actitud al ver que iban a ejecutar de un balazo al agente que trabajaba con él en la custodia de la institución.Más allá de estas circunstancias que se aclararán con precisión con el avance de la investigación, lo cierto es que el tiempo que los maleantes perdieron en este punto les jugó en contra a la hora de escapar.Por eso, al menos uno de los bandidos habría “marcado” al uniformado. Y una simple mirada habría sellado su destino. Ayer se supo también que los detectives misioneros pudieron determinar que la camioneta Volkswagen Veracruz incautada a orillas del río Uruguay, tras una intensa balacera con los criminales, fue robada en Brasil. Ahora intentan saber dónde y cómo fue introducida en territorio argentino.Los pesquisas pudieron establecer el dominio del vehículo y, a partir de ese dato, que había una denuncia por robo.Al menos hasta anoche no se sabía con precisión el lugar donde se produjo la sustracción.Asimismo, se efectuó ayer el arqueo de caja para determinar fehacientemente el monto del dinero robado el lunes. Fuentes policiales indicaron que la suma ascendió a los dos millones de pesos.En paralelo, la Policía trabaja en la teoría de la potencial existencia de una conexión local, sobre todo en lo atinente a las tareas de logística e inteligencia.Una fuente cercana al rumbo de las averiguaciones indicó a este diario que “es imposible hacer un hecho así sin apoyo local”, dejando en claro que parte de la pesquisa está orientada a esta arista de la causa.La causa está en el Juzgado de Instrucción 3 de San Vicente, a cargo por subrogación legal de la jueza obereña Alba Kunzmann de Gauchat.La magistrada, además de recabar la mayor cantidad de pruebas posibles en la causa penal, deberá iniciar los trámites tendientes a gestionar la extradición de los cuatro sospechosos apresados en territorio brasileño.Sus arrestos fueron casi por casualidad. El coche en que escapaban, un Honda Civic gris, sufrió una avería y la Policía Militar, que patrullaba la zona, alertada del asalto en El Soberbio, se topó con ellos a un costado de la carretera. Extradición: nada es seguroLa extradición de los cuatro brasileños acusados de intervenir en el violento asalto al Macro de El Soberbio, que se llevó la vida del policía Roberto Omar Ballesteros, no es una cuestión sencilla.Si bien existe un tratado entre ambas naciones, respaldado por la firma del Protocolo de San Luis, al tratarse de un pedido de extradición de connacionales, Brasil no estaría obligada a concederlo.Por esta situación, ayer trascendió que la situación podría complicarse.En caso de negativa, la Justicia argentina deberá remitir todas las actuaciones a su par del vecino país para que los cuatro detenidos -y los que eventualmente pudieran ser aprehendidos en relación al hecho- sean juzgados y sometidos a juicio en Brasil.No obstante, ya se iniciaron las gestiones, que serán vía Cancillería.





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