POSADAS. La inseguridad golpeó ayer en uno de los lugares más tradicionales y tranquilos de esta ciudad. Se trata del populoso barrio Villa Sarita, más precisamente en una vivienda donde residen desde hace 22 años el empresario Héctor Sesmero (63) y su mujer Margarita (56). En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, la hija de las víctimas, María Eugenia Sesmero, contó que “mis padres salieron a caminar por la avenida costanera, como lo hacen casi todas las mañanas. Cerca de las 7.15 regresaron a su domicilio, ubicado sobre la avenida Roca 790 (casi General Frías), cercano al acceso del primer tramo de la costanera. Cuando ingresaron, fueron sorprendidos por tres desconocidos que se encontraban en el interior de la vivienda, más precisamente en el sector de la cocina”. “Al parecer, habrían ingresado momentos antes por el fondo de la casa. Esto se dedujo porque la puerta principal no presentaba signos de haber sido forzada”, explicó. Lo que parecía un día común y corriente se trasformó en un verdadera pesadilla para la familia. De acuerdo al relato de su hija y a los datos obtenidos por este diario, los delincuentes comenzaron a golpear salvajemente a Sesmero y luego a su esposa, exigiéndoles la entrega de dinero que los ladrones creían que había en la casa. En eso, ingresó la mujer que realiza las tareas domésticas y también fue inmediatamente reducida por los ladrones, quienes llevaban buzos y cubrían sus rostros con capucha. Además, utilizaban guantes de jardinería, posiblemente para ocultar sus huellas. Todos estos detalles hacen presumir a los investigadores que los delincuentes no actuaron “al voleo” e hicieron “inteligencia previa”. “La zona está liberada”Un dato no menor que fue mencionado por la hija de la pareja es que “los ladrones eran personas jóvenes, tenían acento porteño y se comunicaban a través de un teléfono celular con otra persona -es decir, un cuarto integrante de la banda- que les brindó información sobre los movimientos fuera de la vivienda. ‘La zona está liberada, actúen tranquilos’, les decía una voz fuera de la casa”, aseguró la joven. Los ladrones maniataron al matrimonio con corbatas y cintos, mientras recorrían cada rincón de la vivienda en busca de un supuesto dinero. La dueña de casa, desesperada, habría dicho a los ladrones que no había tal dinero en el lugar, incluso les ofreció joyas, pero ellos sólo querían efectivo. Siempre según el relato de su hija, cuando la mujer insistió en que sólo manejaban el dinero de un comercio perteneciente a la familia, que se dedica a la venta de maquinarias agrícolas, “los ladrones quisieron ir hasta el local en uno de los autos de la familia y con uno de los dueños para que les entregue el dinero, a cambio de que toda esa pesadilla termine. Los ladrones consultaron nuevamente por celular, pero del otro lado del teléfono les contestaron que abandonen la idea, porque ya eran cerca de las 8.15 y no convenía por el horario”. Luego maniataron al matrimonio y a la empleada y los encerraron en el baño, antes de llevarse el juego de llaves de los autos estacionados en el garaje y los teléfonos celulares de la pareja. Una vez que se pudieron liberar de sus ataduras, las víctimas dieron aviso a la Policía, que inmediatamente llegó al lugar para tomar testimonios de lo ocurrido y realizar los peritajes correspondientes. Según confió un portavoz policial, se logró realizar un identikit de uno de los asaltantes, quienes por estas horas son intensamente buscados.Las víctimas fueron trasladadas a una clínica privada donde se les realizaron las primeras curaciones producto de las agresiones. El empresario habría sufrido importantes lesiones, mientras que su mujer adujo fuertes golpes en distintas partes del cuerpo.




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