EL SOBERBIO. La música brasilera suena fuerte en la radio del destacamento de Colonia El Paraíso, como en cualquier noche de domingo. Allí la intervención policial no suele pasar de una denuncia por abigeato o un hurto menor. Sin embargo, a veces el destino guarda capítulos insólitos para parajes donde la paz parece no negociarse.Una de esas escenas sucedió el último domingo por la noche, en apenas minutos. Paraíso dejó de ser justamente eso, un paraíso, y se transformó en infierno. El violento crimen de un joven, el secuestro de una adolescente y la incautación de una camioneta repleta de cigarrillos conformaron la inusual seguidilla de hechos, independientes entre sí, que transformaron al lejano paraje en la “capital del delito”.Como pocas veces, los efectivos policiales de la zona debieron trabajar a destajo. Acabaron ya en la mañana del domingo, exhaustos pero con el deber cumplido: los tres hechos tuvieron una definición que podría considerarse positiva.El dinero o tu hijaSegún le contaron las fuentes a PRIMERA EDICIÓN, todo comenzó minutos antes de las 23 del domingo en un bar del paraje emplazado sobre la ruta provincial 2, camino a los Saltos del Moconá y a unos 20 kilómetros de El Soberbio, donde una joven compartía la noche junto a su hermana de apenas 15 años.En determinado momento se presentaron en el lugar tres hermanos de 21, 28 y 30, todos de la zona, quienes irrumpieron a los tiros y fueron directamente hacia las mujeres. Uno de ellos “tomó la posta” y, machete en mano, amenazó a la mujer. Así se llevó a la adolescente a bordo de una camioneta bordó, según relataría luego su hermana ante los uniformados.Policías del destacamento de la zona con colaboración de la comisaría de El Soberbio montaron un operativo y en pocos minutos pudieron dar con los autores del hecho. Los tres jóvenes fueron detenidos y la menor fue liberada. Se supo entonces que el trío se la había llevado para extorsionar a su padre, quien aparentemente mantiene una deuda con los hermanos por la venta de una carga de tabaco.Cigarrillos en la nocheLa pequeña fue golpeada y sufrió lesiones en distinas partes del cuerpo. Era trasladada de urgencia al hospital de El Soberbio en una patrulla que casualmente se cruzó con una camioneta Nissan Frontier sin matrícula y de dudosa procedencia.Preocupados por la salud de la pequeña, los policías decidieron continuar su camino, pero entonces notaron que el conductor de la Nissan realizaba una veloz maniobra para cambiar de rumbo y aceleraba a toda velocidad.La patrulla incrementó su ritmo, dejó a la pequeña al cuidado de colegas que completaron el traslado y regresó a la escena. A la altura del kilómetro 23 de la ruta provincial 2 volvieron a encontrarse con la Frontier. La camioneta estaba volcada en un zanjón, sin ocupantes. Sus sospechas no habían sido equivocadas: en el interior encontraron 25 cajas de cigarrillos de distintas marcas sin el correspondiente aval aduanero, cada una con unas 40 “gruesas”. El monto de lo incautado arrojó un total de 150 mil pesos, nada más y nada menos. Demasiado para los uniformados, que ya podían marchar a casa con la satisfacción del deber cumplido. Pero habría más.Un balazo en el corazónLos dos hechos, aislados entre sí, ya eran demasiado para una de las jurisdicciones más tranquilas de la provincia. De regreso al destacamento con lo incautado, los policías hasta conversaban sobre la insólita coincidencia, sin imaginar que la radio volvería a convocarlos.Y sucedió. A eso de las 23.40, los uniformados fueron comisionados a un camino vecinal del kilómetro 17, donde completaron la serie de hechos con la confirmación de que allí había sido perpetrado un homicidio.En ese lugar yacía sin vida el cuerpo de Jonatan Pereyra (23), un changarín que tenía familiares en Paraíso y que había sido visto por la zona en los últimos días. La causa de la muerte era evidente: el joven había recibido un certero disparo de arma de fuego que le traspasó el corazón.Los uniformados nuevamente volvieron al ruedo y mediante testimonios descubrieron que no eran ajenos al hecho dos hermanos agricultores de la zona, de 20 y 28 años, quienes además habrían actuado con la complicidad de un menor de 16 años.El trío fue aprehendido a los pocos minutos en las inmediaciones, a unos 19 kilómetros de El Soberbio. Todo apunta a que un pleito entre la víctima y el mayor de los apresados habría resultado en el desenlace fatal. Con los tres individuos y los cigarrillos del operativo anterior, los policías finalmente llegaron al destacamento. A esa hora el sol ya comenzaba a arrimar.





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