POSADAS. Un irascible joven terminó el fin de semana en la comisaría, después de protagonizar una madrugada de terror por las calles posadeñas. Luego de una riña callejera, golpeó a los dos policías que intentaban reducirlo y posteriormente fue “rescatado” por un automóvil que intentó atropellar a los uniformados. Finalmente fue aprehendido luego de una colisión, tras una fuga de película.PRIMERA EDICIÓN pudo saber mediante sus fuentes que todo comenzó alrededor de las 6 de ayer frente a un conocido local bailable emplazado sobre la avenida Santa Catalina y Quaranta, frente a la terminal de ómnibus posadeña.Hasta ese lugar llegó un móvil de la comisaría seccional Decimotercera a modo de prevención, para evitar disturbios a la salida del boliche. Allí estaba la camioneta Toyota Hilux cuando el cabo y el oficial a cargo descubrieron que no iba a ser una mañana tranquila.Por el espejo retrovisor vieron a dos jóvenes peleando ferozmente sobre el asfalto. El cabo logró reducir a un joven de 28 años, mientras que el oficial intentó hacer lo mismo con Marcelo (25), quien se mostraba eufórico.Lejos de acatar las indicaciones de la autoridad, este último -domiciliado en el barrio San Isidro y que se dedicaría a la venta de automóviles- le propinó un potente golpe de puño al oficial a cargo del operativo. El policía pudo recuperarse y tomó por los brazos desde atrás al agresor, que intentaba huir. Entonces, el atacante sacó a relucir sus conocimientos de judo: mediante una “toma”, pasó por encima de su cuerpo al uniformado y lo arrojó violentamente al asfalto. Ahí le pisó la mano al efectivo, que terminaría con una posible fractura en un dedo.Con el oficial fuera de combate, fue el cabo quien inició una persecución a la carrera del irascible vendedor de vehículos, quien escapó hacia la avenida Quaranta, exruta nacional 12. Para sorpresa del funcionario, repentinamente apareció en ese lugar un Volkswagen Bora gris al mando de una joven de 20 años, estudiante de Abogacía y llamada Adriana, quien “auxilió” al irascible. Y cual si fuera un acto reflejo, el vehículo apuntó directamente al cabo, que pudo reaccionar y salvó su vida de milagro.El Bora escapó a toda velocidad hacia el oeste. Hasta que los policías se recuperaron y regresaron a la camioneta, ya era demasiado tarde. Por eso decidieron continuar con el operativo y, minutos después, iniciaron el regreso a la Decimotercera. El destino les jugó entonces a favor.Cuando el patrullero circulaba por Quaranta y San Martín, se topó nuevamente con el Bora, que salía de una estación de servicios emplazada en la escena. En el vehículo viajaban el agresor, la mujer conductora y al menos otros tres jóvenes. El rodado escapó a toda velocidad y dobló por Tomás Guido en dirección al centro posadeño.Como las órdenes ante este tipo de casos son las de evitar una persecución a toda velocidad en calles transitadas, los policías siguieron desde lejos al Volkswagen. Así pudieron saber que dobló por Andresito y posteriormente por calle Franklin.Minutos después, rastrillaje mediante con colaboración de otras unidades, los policías finalmente dieron con el vehículo en cuestión. Había chocado el cordón cuneta y un poste de luz en su alocada carrera, que afortunadamente no terminó en tragedia. En ese lugar procedieron a detener a la conductora, mientras que los demás ocupantes lograron darse a la fuga.Sin embargo, el irascible joven que había iniciado todo sorpresivamente reapareció en la escena listo para enfrentar nuevamente a los uniformados. Alcanzó a golpear nuevamente al cabo de la camioneta, pero esta vez no pudo salirse con las suyas y terminó esposado.“Hijos de puta, ustedes no saben con quién se metieron. Ahora les voy a dar de baja a todos. Los voy a matar”, lanzó el apresado durante el camino hacia los calabozos. Quedó detenido a disposición del magistrado César Yaya, al frente del Juzgado de Instrucción 2 de Posadas, quien podría indagarlo junto a la joven -también apresada- el próximo miércoles. Sobre ambos pesa una acusación por “tentativa de homicidio, resistencia a la autoridad y lesiones”. Sin dudas, esta vez será mucho más difícil para ellos escapar de la Justicia.





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