POSADAS. Más allá de las quemaduras por la combinación del alcohol y el fuego, la autopsia no encontró otras lesiones en el cuerpo de la joven, de unos 25 años, que el miércoles fue hallada agonizante en un matorral de Candelaria y murió al día siguiente, en el sector de cuidados críticos del hospital Madariaga. Al menos, ninguna herida o rastro de golpes o acciones de defensa por parte de la víctima.El misterio aumenta respecto de las circunstancias de la horrenda muerte de esta mujer y también, sobre su identidad.Prácticamente a tres días del episodio, la Policía no registró denuncia por la desaparición de ninguna mujer de esas características, en Posadas ni en el interior.La situación se complica porque no llevaba documentación encima que avalara su procedencia o identidad. Pero sobre todas las cosas, porque los detectives no pueden avanzar en la investigación. Si supieran su identidad, podrían determinar dónde vivía, si tenía novio o pareja, con quién salió el día en que la encontraron moribunda en Candelaria entre otros muchos datos.Pero nada de esto sucede por esa imposibilidad, la de saber de quién se trata.Según pudo averiguar PRIMERA EDICIÓN, concluida la autopsia, los peritos de la Secretaría de Apoyo a Investigaciones Complejas y de la Dirección Criminalística de la Policía de Misiones trabajaron en las manos de la víctima.Así pudieron reconstruir al menos una huella dactilar, en la mano izquierda, y fracciones de la derecha.Ese trabajo será remitido de inmediato al Registro Nacional de Huellas Dactilares, con la esperanza de poder identificar a la mujer.La Policía de Misiones no la tiene en sus archivos.El cuerpo médico forense del Poder Judicial de Misiones extrajo muestras del cuerpo para la realización de la correspondiente prueba de ADN.En el terreno de las hipótesis, la causa oscila entre dos teorías radicalmente opuestas: femicidio o suicidio.Distintas aristas parecieron robustecer esta última, sobre todo en la tarde de ayer. El cuerpo no tenía rastros de golpes o lesiones de defensa. En el escenario del hecho no se encontró ningún elemento que hiciera presuponer la presencia de otra persona, además de la víctima.Además, el informe pericial indicó que el rociamiento con alcohol se habría iniciado en la frente y de allí para abajo.El dato no descarta la posibilidad de un homicidio, pero establece, a la misma vez, que la víctima bien pudo haberse empapado con esa sustancia inflamable.La versión choca, no obstante, con el testimonio de la primera persona en auxiliar a la mujer, que contó primero y confirmó después, en sede judicial, que vio a un hombre alejarse del lugar a las corridas.Incluso, detalló que era una persona que vestía short, ojotas y llevaba una remera en la mano.Los investigadores confirmaron que la víctima compró una botella de alcohol, de 500 cc; en un negocio ubicado a unos 250 metros de la estación de servicio YPF, sobre la ruta nacional 12.Según la empleada que la atendió, la muchacha tenía acento porteño y le preguntó si tenía una botella de alcohol más grande, a lo que ella respondió negativamente. Una posible descripciónMediante la autopsia y el testimonio de la mujer que le habría vendido alcohol, se puede armar una posible descripción de la víctima.La mujer era delgada, de 1,60 metro de altura, aproximadamente. Tenía tatuado un brazalete en la muñeca derecha, tenía una campera de corderoy y vestía un pantalón vaquero nuevo.Si es que efectivamente se trata de la mujer que compró el alcohol en el negocio de la ruta nacional 12, se trataría de una joven oriunda de Buenos Aires, en virtud de que tenía acento porteño. Por eso hasta hablan de una “mochilera”.





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