GOBERNADOR VIRASORO, Corrientes. Hace más de veinte días, por efecto de algunas tormentas, cayeron las líneas y quince postes del tendido eléctrico que abarca la ruta 37 hasta la 42 -unos 200 kilómetros de campos agrícolas de esta comuna-, y pese al reclamo de la Sociedad Rural a la Cooperativa Eléctrica y a la Dirección Provincial de Energía de Corrientes (DPEC), todavía “no se movió un dedo para restablecer el servicio del cual dependen nuestros colonos”, reflejó el dirigente ganadero, Héctor Ascué, en charla telefónica con PRIMERA EDICIÓN.“No hay servicios, no hay infraestructura, no hay postes, no hay logística, no hay nada. Urge la reparación de la electrificación rural de esta comuna, y sin embargo seguimos sin servicio por la falta de atención de la prestataria. El tendido es nuevo y debería funcionar a la perfección pero hacemos la notificación de lo que sucede ante los organismos que corresponden y no nos mandan al personal para que restablezca la conexión. Estamos abandonados”, denunció.Ascué lamentó asimismo que “no hay un sector específico para recepcionar las denuncias de los trabajadores rurales y de los colonos; cuando llamamos nos dan vueltas, nos contestan que las líneas dependen de la oficina de la DPEC de Santo Tomé, que están recargados con reclamos y, mientras tanto, a nosotros nos dejan abandonados. Lamentablemente sólo podemos quejarnos y esperar con toda la paciencia posible que se acuerden de nosotros”, expresó con malestar. La DPEC, organismo responsable del suministro eléctrico provincial, está siendo muy cuestionada en los últimos tiempos por la Sociedad Rural, principalmente por la “deficiencia del servicio y porque la respuesta es muy lenta para cada reclamo”. “En la Sociedad Rural de Virasoro recibimos las quejas de los productores que vienen a nosotros, que ni aún así conseguimos soluciones cuando trasladamos la queja a las autoridades, así que imagínese el trato que se le da al colono cuando reclama por su cuenta”, graficó Ascué, para quien existe una fuerte desazón vinculada a los constantes cortes de energía y con la excesiva demora en la recepción de los pedidos para normalizar la situación.Sostuvo Ascué: “La gente del campo, aunque no realice una actividad relacionada exclusivamente con el uso de la energía, como los aserraderos por ejemplo, tiene sus heladeras con la carne y la leche del mes, y todo se echó a perder. Son perjuicios económicos significativos, porque es el dinero de todo un año de producción el que tuvimos que tirar. Para los colonos agrícolas, aunque parezca todo lo contrario, es un gran problema no tener energía”. El recuerdo de un oscuro abril quedó atrásLos sinsabores de un abril literalmente a oscuras son ahora un mal recuerdo que los habitantes de Virasoro prefieren dejar en el ranking de los “peores sucesos de 2014”. La falla en el transformador central de la distribuidora había ocurrido el 8 de abril a causa de un temporal sin precedentes, pero entonces ninguno de los habitantes del pueblo imaginó que sólo era el principio de una pesadilla aún peor. Fue un mes donde la desmesurada ambición de oportunistas quedó al desnudo, e inclusive el valor de las velas y las pilas tuvieron un incremento de más del 500%. En Posadas, la falta de luz en Virasoro se hizo notar en los grandes almacenes donde agotaron el stock de grupos electrógenos. La lenta respuesta del Gobierno nacional, que prometió la contingencia con el envío del transformador de 30 MVA, fue el detonante de enardecidos piquetes en la ruta 14, en el predio de la cooperativa para exigir el retorno del servicio. A nueve meses del desastre energético y económico, la ciudad de Virasoro evidencia cierta normalidad en el servicio de energía, pese a que los días de excesivo calor o bien de tormenta, en ciertos barrios, cuyo tendido eléctrico todavía es vulnerable, se producen cortes que pueden durar dos o tres horas.





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