CANDELARIA. El 30 de diciembre de 2014 no fue de los mejores para los vecinos de distintos barrios de esta localidad. Una tormenta con abundantes precipitaciones se ensañó con la excapital de la provincia y dejó a cientos de vecinos aislados en sus casas debido al anegamiento de las calles o sin nada, porque el temporal causó la voladura de los techos o la inundación de arroyos que arrasaron con todo lo que encontraron a su paso.Al menos así lo vivieron las familias del barrio Agrícola 27, uno de los más afectados. Sucede que por el lugar pasa un arroyo que se desbordó y dejó a varias “con lo puesto”. Diez días después de este hecho, siguen en espera de la ayuda. Nadie de la Municipalidad local se hizo presente, no recibieron mercaderías ni chapas para reparar las precarias casas de madera en las que viven. Entonces, decidieron presentarse de manera conjunta en el edificio municipal para hablar personalmente con el intendente Carlos Flores, con la intención de comentarle la situación que atraviesan y pedirle algo de colaboración.Fueron cinco madres con sus pequeños hijos las voceras de más de 30 familias de la zona. El “NO” del intendenteEl jefe municipal las recibió en la vereda, “fuimos a pedirle chapas, maderas, mercadería y colchones, pero nos dijo que no tiene nada y que tampoco puede ayudarnos porque esas tierras son privadas, pero fue él quien hace dos años nos cedió ese espacio y ahora dice que no nos puede ayudar”, declaró una de las vecinas presentes en la reunión a PRIMERA EDICIÓN. Prefirió mantener su identidad en secreto por temor a represalias. “En la primera inundación que sufrimos, a principios de octubre, Flores nos había prometido que nos iba a traer chapas y camiones de tierra, pero nunca lo hizo. Ahora fue mi esposa a hablar con él y le dijo que no podía hacer nada, sólo que nos podía dar camas y colchones, pero nosotros no necesitamos eso, le solicitamos camiones de tierra o que nos localice en otro lugar, pero nos dijo que no podía hacer eso. No sabemos a quién más recurrir”, señaló otro vecino del lugar, cuya esposa fue al encuentro con el intendente. A su vez, agregó que “el encuentro terminó en discusión, comenzó a gritar porque dijo que es un lugar privado y que por esa situación no puede hacer nada. Si es así, le pedimos que nos localice en otra zona pero de nuevo, nada. ¿A quién otro vamos a pedir ayuda si él es el intendente de la ciudad?”, se preguntó el hombre. Una de las principales preocupaciones de los vecinos son los chicos. “Ellos son los que más sufren esta situación. No tenemos nada, hemos perdido todo y no sabemos que más hacer. Incluso pensamos en ir a cortar la ruta para que nos escuche y dé una solución, pero la gente no se anima. No sabemos qué hacer”, repitió una vecina del barrio. Días después, según contaron los vecinos, el agua bajó, pero “dicen que van a continuar las tormentas. Guardamos todo lo que nos quedó. Los grandes podemos aguantarnos, pero los chicos son quienes más sufren esta situación”, consignaron al final.





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