POSADAS. Durante diecisiete años Blanca Ibarra (57), su hija Adelaida (33) y luego las tres nietas vivieron en una casita de madera muy precaria, que levantaron tabla por tabla en un terreno prestado de la chacra 130 (a una cuadra de Martín Fierro y Jauretche). Pero su estadía allí tenía los días contados porque los dueños estaban requiriendo el terreno para construir. Con mucha preocupación hace algunos años iniciaron el trámite en el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha) para conseguir una casa adaptada, ya que a Blanca le amputaron las dos piernas a causa de la diabetes y se moviliza sólo en silla de ruedas. Por esta misma enfermedad quedó ciega y eso limita mucho más sus posibilidades de moverse. Pasaba el tiempo y no había novedades.El 8 de septiembre pasado PRIMERA EDICIÓN publicó esta historia y a cuatro meses, llegó la feliz noticia: Blanca y su familia se mudaron el martes pasado. Fue así que durmieron por primera vez bajo el techo de su casita de material con un hermoso patio. Queda mucho por acomodar y debieron hacer más de un viaje para trasladar sus pocos muebles y pertenencias. “Esto es una bendición, estamos agradecidos”, destacó Adelaida a este Diario.La vivienda se ubica sobre calle 91 y se accede por ruta 213, pasando avenida Cabo de Horno, detrás del tanque de Iprodha.El día que llegaron a la nueva casa los operarios de Emsa conectaron la luz para que pudieran acomodarse de la mejor forma. Además, desde la Gerencia de Programas Sociales con Intervención Comunitaria (Prosic) de esta institución informaron que se le subsidiará la energía eléctrica en un 50%.Una semana sin luzEl caso trascendió porque la familia se había quedado sin luz una semana en septiembre pasado y sólo con ayuda de los vecinos de la chacra 130 pudieron salir adelante. Una señora les guardó en su heladera la insulina y algunos alimentos. Desde Prosic de Emsa se hicieron eco de su situación y con especial atención lograron que volvieran a conectarle la energía eléctrica. Como un regalo de ReyesLos Reyes Magos trajeron el mejor regalo a las tres nietas Luz María (11), Agustina (8) y Mirian (4). Las pequeñas colaboraron limpiando y baldeando el piso de todas las habitaciones de la casa nueva. Atrás quedó el baño de piso roto y paredes de bolsa de plástico que costaba mantener limpio y siempre estaba húmedo. Ahora tienen un baño amplio y equipado para que Blanca pueda asearse con tranquilidad y este espacio se mantenga aislado de las habitaciones, cosa que en su anterior casita era imposible. “Estamos muy contentas, nos gusta la casa y va a servir para mi abuela, que anda en silla de ruedas”, expresaron las niñas a PRIMERA EDICIÓN. Ahora queda conseguir una escuela cercana para que las pequeñas sigan estudiando (Luz María va a 4º grado y Agustina a 3º). Blanca debe dializarse todos los lunes, miércoles y viernes. Su hija se levanta muy temprano para higienizarla y prepararla para ir a un instituto de nefrología del centro en una ambulancia.Hasta hace unos meses, esta familia mantenía un kiosco en una pequeña piecita en el frente de su anterior casa pero debieron cerrarlo porque no podían seguir administrándolo correctamente. Entonces los únicos ingresos con que cuentan para mantenerse Blanca, su hija y tres nietas es la pensión por discapacidad de ella y las tres asignaciones universales de las niñas, es decir, un total de 3.500 pesos. Con ese dinero deben comprar remedios, ropa, calzados y útiles escolares.





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