POSADAS. “Sé que hay muchísima gente que padece los mismos problemas porque había muchos haciendo reclamos igual que yo, al mismo momento, pero no tienen la posibilidad de hacerlo público como yo. Muchas abuelas y mamás que se callan la boca y se vuelven a su casa en los barrios, con los derechos totalmente vulnerados”. La frase pertenece a Rogelio Peralta, un voluntario que toda su vida trabajó para servir a las personas más necesitadas y en los últimos años se encuentra a cargo de la Fundación Tupá Rendá, que administra hogares para niños, adolescentes y mujeres víctimas de violencia, trata o abandono.Rogelio contó su experiencia desafortunada con la tarjeta Sube, que incluyó más de un mes de peregrinar una y otra vez por las oficinas de la empresa Servicios Urbanos SA, sin que nadie le brinde una respuesta, e incluso sin siquiera la posibilidad de que le reciban una nota escrita.Lo peor de todo es que Rogelio no estaba pidiendo que le regalen nada, sino que le reintegren 250 pesos que tenía de crédito y “se esfumaron” cuando cambió la tarjeta “vieja” por una nueva, que además tuvo que pagar 70 pesos.Resignado, pero con muchísima impotencia, el voluntario contó su experiencia ayer a PRIMERA EDICIÓN donde aseguró que “de última, los 250 pesos son lo menos importante, acá lo que me da bronca es la actitud de estas personas que tienen complicidad con el Gobierno de turno y vulneran todos los derechos de la gente, se abusan de los humildes”, enfatizó.Su desafortunada experiencia“Yo pensé que era el único que tenía mala suerte con la Sube pero encontré a mucha gente realizando reclamos”, inició su relato.“Cuando comenzó el sistema, fui cuatro horas a hacer fila en la Municipalidad para que me entregaran la tarjeta, cuando termino, por un error de tipeo sale mal mi nombre y apellido y me tienen que hacer de nuevo. Recién a los cuatro meses me entregaron la tarjeta recordó”. Así comenzó su relación con el nuevo sistema.Rogelio se transporta en colectivo y en los últimos meses notó que “la tarjeta venía teniendo cada vez más problemas, a veces leía, otras veces no, tenía que pasar cuatro o cinco veces para que lo tome. Hasta que un día me fui a la oficina del shopping a pedir que me la cambien. Me hicieron el cambio y me cobraron 70 pesos, a pesar que yo no perdí la tarjeta, no funcionaba por un error propio de la tarjeta, igual tuve que pagar”, recordó. Esto fue el 15 de diciembre pasado.“Tuve que cargar crédito en la tarjeta nueva y me dijeron que vuelva dentro de cinco días para que me reintegren el crédito que tenía en la tarjeta vieja. Bueno, regresé el 26 y grande fue mi sorpresa cuando me acerqué nuevamente para reclamar el saldo del remanente y me informaron que la tarjeta anterior tenía de saldo $0.00. Eso era imposible, yo había cargado 300 pesos que es el máximo y la tenía llena, seguro que tenía más de 250 pesos”, relató.Peralta contó que ese mismo día, el 26 de diciembre, redactó una nota y se presentó en la oficina de atención al cliente de la empresa, en el primer piso del shopping pero se llevó otra desilusión porque ninguna de las señoritas que atiende a los “clientes” se animó a recibirle la nota. “Me dijeron que no podían firmar, no recibieron la nota porque las iban a despedir. Llamaron a un número, después llamaron a otro pero nadie le solucionó nada y no me aceptaron la nota. La nota era dirigida al presidente de la empresa Servicios Urbanos, Enrique Díaz Ezmendi.Le dijeron que se acerque esta semana, después de las fiestas, a la oficina de administración que “supuestamente se encuentra un piso más arriba, pero era mentira porque no hay otra oficina. Fui nuevamente hoy (ayer, miércoles 7 de enero) y no había nada, nuevamente fui a atención al público a entregarle una nueva nota, dirigida al presidente de la empresa, pero la chica se puso muy nerviosa y no me recibió la nota”, explicó.Rogelio dijo que “la chica me dijo que no puede recibir la nota porque le iban a despedir. Podía agarrar y entregarle al presidente pero sin firmar que recibió nada, no quiso hacerse responsable, yo la entiendo pobre, se puso nerviosa y se nota que está muy presionada, pero me indigna el trato de la empresa a los usuarios porque ellos cometieron un error, no lo solucionan, no atienden el reclamo y no reciben ni siquiera una nota”, contó indignado.Lo peor de todo es que había cientos de casos como el suyo que tampoco fueron escuchados ni resueltos. Rogelio perdió los 250 pesos además de los 70 pesos del costo de la nueva tarjeta y tuvo que quedarse con sus notas porque nadie las recibió.




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