Mario y María son padres de cinco chicos. El mayor tiene diez, la menor apenas un mes. Viven en un terreno que aseguran haber comprado, en una humilde casa de madera a la vera de un arroyo del que ni siquiera saben el nombre. El mismo que, como consecuencia de la lluvia, se desbordó y arrastró a su paso todo lo que encontró.“Se nos voló el techo de lo que sería la cocina”, indica Mario a PRIMERA EDICIÓN. En lo que aún restaba de vivienda estaban sus cuatro hijos en camas amontonadas. “No es la primera vez que pasa esto, el intendente nos había dicho que iba a encargarse pero hasta ahora no hizo nada. Les fuimos a pedir que nos den chapas de cartón aunque sea, pero ni siquiera eso. No sabemos qué vamos a hacer y necesitamos ayuda. Desde ropa hasta colchones o mercadería, en este momento no tenemos nada. Mañana (por hoy) es Año Nuevo, mientras el intendente comerá asado, acá estaremos bajo agua”, cerró María. “Año Nuevo bajo agua”Gladys es madre de cuatro chicos y su precaria casa de madera quedó destruida después de la tormenta. Las paredes teñidas del color característico de la humedad, hicieron que comenzara a derrumbarse hacia un costado. “Tuvimos que salir pero después volvimos porque no tenemos dónde llevar a los chicos”, señaló. Sí tuvo que llevar a su madre a la casa de una vecina. Con 85 años, era muy arriesgado dejarla en esa casa bajo esas condiciones. “Hay agua dentro de la vivienda y necesitamos chapas para el techo que también se voló”, pidió.Su marido contó que “los tubos son muy chicos y no aguantan la cantidad de agua que pasa, entonces se traba y rebalsa. Este es un problema que ya le habíamos dicho al intendente para que arregle los tubos, pero hasta ahora no hizo nada. Vamos a pasar Año Nuevo bajo agua”, se lamentó





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