GARUPÁ. El día gris genera aún más tristeza en el ambiente. Los pobladores de los barrios damnificados por el temporal del sábado a la madrugada pasan una y otra vez sobre los elementos destrozados y en algunas ocasiones atinan a levantarlos. Los toman entre sus manos y se dan cuenta de que no sirven para nada. Entonces, vuelven a tirarlos. Es el caso de Víctor Delgado, un fletero que debió abandonar sus tareas diarias para poder reconstruir lo que queda de su casa, una edificación de ladrillos que, junto a su esposa y a sus cuatro hijos, habitaba desde hace quince años. “Estábamos adentro pero no pasó nada, gracias a Dios”, manifestó el hombre, al que ya no quedan lágrimas para lamentar lo sucedido. “Estamos trabajando, limpiando lo que quedó, tratando de reconstruir porque nos tumbó la casa completa, los techos y las paredes”, agregó, mientras contó que desde la Comuna le trajeron “algo de ladrillos” y que los vecinos están colaborando con otros materiales como piedra y también hierro. Delgado, que reside en el barrio 78 Viviendas, insistió en que “perdimos todo pero la gente nos trajo ropa y calzado y por ahora estamos viviendo en la casa de un vecino de acá a la vuelta. Algo de la casa vamos a poder levantar, quizás en una semana, si el tiempo nos ayuda”, aunque teme que el pronóstico nuevamente los sorprenda. Se manifestó animado cuando le preguntaron adónde pueden acercar alguna tipo de ayuda: “Vivo frente a la granja San Víctor y estaría bueno conseguir algo de chapas, cemento y plasticor para seguir la obra”, acotó.Carlos Osorio vive en el barrio 110 Viviendas y, en medio de la preocupación y tristeza, recibió una noticia que le colmó de alegría: “Me llamó mi expatrón y me dijo que me va a donar cuatro chapas para poder cubrir el espacio, porque del Municipio no se arrimaron”, dijo. Su vivienda sufrió los embates del mal tiempo alrededor de las 4.30 del sábado. “Una cama se rompió por completo porque la mampostería cayó sobre ella. Gracias a Dios momentos antes había sacado a mi suegra, que es discapacitada y estaba acostada en esa habitación. Si ella estaba, no contaría el cuento. Y quizás nosotros tampoco, porque hay partes de la pared que se fisuraron de tal manera que parecía que se iba a venir abajo”, lamentó Osorio. “Se rompió la cama, se mojaron dos colchones grandes y desde el Municipio no nos asistieron, sólo un vecino que trajo un colchón de una plaza”, confió. Con quien era dueño de una casa de herrajes no se veía desde hace 24 años, pero el hombre leyó en PRIMERA EDICIÓN “lo que nos había sucedido y anoche me llamó y dijo que me esperaba en Pomaco Industrial. Le dije que necesitaba cuatro chapas, que era lo más urgente. Fue un hermoso gesto. No esperaba un llamado de él. Me dijeron que ese acto debe ser parte de la confianza que me tuvo siempre”, sostuvo Osorio, que trabaja junto a su hermana en un negocio de Itaembé Miní. “Cosas esenciales, no lujos”Unos 70 centímetros de agua permanecieron por horas dentro de la casa de Mario Ríos, en el barrio Esperanza 60 Viviendas, y perdió absolutamente todo. Si bien no tuvo problemas en el techo, el agua entró por puertas y ventanas. El damnificado no pudo cargar el celular por falta de energía, por lo que un allegado suyo, residente en Posadas, hizo de vocero. “Quienes hicieron sus denuncias formales deberían recibir un subsidio para poder comprarse un colchón, una cama, un ropero, porque acá vimos repartir sólo tres colchones, pero no escuchamos nada de eso por parte de las autoridades centrales”, dijo.Insistió en que “son cosas esenciales las que se perdieron, no son lujos. Está bien, fue el fin de semana, pero me parece que las soluciones tienen que venir de cuajo. Deberían estar disponiendo de las empresas contratistas para que empiecen a censar a la gente y entregarles chapas de zinc y no esas de cartón que viene un viento y se las lleva”.“¿Qué hacemos con que el ministro de Gobierno pida evaluar los daños? Estuvieron para evaluar y llevaron un par de chapas de cartón. Y citaban a la gente para que el martes (por hoy) fuera a buscar 30 chapas a Defensa Civil. Es una vergüenza, porque la gente no tiene ni para el pasaje. Esa gente cobra salario universal, subsidio y la provista que compró para fin de año quedó toda bajo el agua. Hay que recorrer y entrevistarse con la gente para ver su realidad”, puntualizó.“Acudí a ayudar a Ríos porque pensé que él era el más damnificado, pero cuando llegué me encontré con una cosa desoladora, devastadora. Esa fue la cola de un tornado, una tormenta no deja las chapas como papeles arrugados. Pero más allá de lo que haya sido, las autoridades provinciales deberían estar disponiendo para cada familia un subsidio para que pueda comprarse por lo menos una cama, un ropero y alimentos. En el barrio Esperanza, ¿con qué esperanza van a recibir el año nuevo?”, se preguntó.Rosalía es del barrio Nuevo y está indignada porque todavía no le llegó ayuda alguna. Es que la caída de un árbol, alrededor de las 3 del sábado 27, partió su casa en dos. Si bien cobra una pensión por madre de siete hijos (a pesar de que tiene 8), su esposo está enfermo y no consigue changas. “Tenemos miedo porque en la radio escuchamos que va a seguir el mal tiempo y nosotros estamos totalmente desamparados. A mí me trajeron un hule para cubrir, pero no hacemos nada”, dijo la mujer, que hace cuatro años llegó desde Buenos Aires en busca de mejores perspectivas. Varios barrios sin energíaVarias zonas de la localidad de Garupá aun se encontraban ayer sin suministro de energía eléctrica. De acuerdo al comunicado emitido desde la empresa Emsa, se trata de los barrios Don Alejandro, La Calandria, El Chaguí, Nueva Esperanza, Centro (200 conexiones sin servicio) y La Eugenia (50% sin servicio). En Parada Leis, son varias las conexiones rurales sin servicio, mientras que en Fachinal son dos líneas monohilos que no poseen suministro (varias conexiones rurales). El resto de los barrios ya se encuentran energizados, pudiendo existir algunas conexiones sin servicio por inconvenientes en las acometidas. En Posadas, en tanto, se encuentran fuera de servicio unas 700 conexiones que se comenzarían a normalizar en los primeros minutos de hoy. Durante el vendaval que azotó la zona durante la madrugada del sábado, numerosos cables, incluso algunos de ellos pelados, poblaron las calles de los distintos barrios, lo que causó gran preocupació
;n entre los vecinos, ya que son muchos los pequeños que salen a jugar en esos espacios. Ayer por la tarde la situación persistía en algunos de ellos.




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