POSADAS. 2014 será recordado como uno de los más trágicos de los últimos ocho años en materia de tránsito en Misiones. Hasta la fecha, se registran 272 muertos en calles y rutas (según registros de PRIMERA EDICIÓN, la cifra sólo es superada por los 286 fallecidos en 2012) y cuatro de cada diez eran personas que viajaban en moto.Detrás de cada número hay una familia que llora de dolor por la gran pérdida y decenas de personas con heridas menores o discapacidades permanentes.Marlene Scappini perdió a su hijo Bautista (15) en octubre de 2012, cuando viajaba en moto como acompañante y fue embestido por otra motocicleta en Puerto Iguazú. Desde entonces cada día es una batalla contra la tristeza. Para honrar a su hijo comenzó a realizar actividades relacionadas con la prevención de siniestros de tránsito. Es la referente de “Estrellas Amarillas” en Puerto Iguazú y trabaja en el área de tránsito de ese municipio brindando charlas.“Nadie sale a la calle a matar, pero con nuestras conductas viales lamentablemente estamos generando muerte”, definió Marlene a PRIMERA EDICIÓN. “Como mamás, lo que pasamos no es fácil, nunca es fácil, en el día a día siempre pensamos en nuestros hijos. Algunas mamás se acercan conmovidas. No quiero que nadie más pase por lo que yo pasé. A veces parece que hay toma de conciencia pero uno sale a la calle y parece que nada cambió y eso duele mucho”, indicó. Para Marlene, la sensación de enfrentarse a molinos de viento cada vez que sale a la calle es permanente. Pareciera que todo lo que se vio obligada a reflexionar luego de la muerte de su hijo, todo lo que habló en las charlas, todas las estrellas que pintaron no sirvieron de nada. Pero sí sirven. Lo que ocurre es que un cambio cultural, un camino hacia un tránsito más respetuoso de la vida de las personas, es algo que llevará años.“Hablamos con los jóvenes en las escuelas, pero hay que decir que no son sólo ellos los que deben cambiar, porque muchos adultos cometen imprudencias, van a velocidades altísimas, pasan en rojo, no respetan las señales, no usan casco”, destacó Marlene.“Queda mucho por hacer”Con Estrellas Amarillas “vamos plantando una semilla, pero vemos que falta el apoyo desde las autoridades, abriendo más Juzgados de Faltas en todos los pueblos y que las personas que son imprudentes realicen trabajo comunitario en serio, que trabajen en un hospital para que puedan ver con sus propios ojos lo que sufre una persona víctima de tránsito y toda su familia”, señaló Marlene, recalcando que se puede hacer más, como por ejemplo un proyecto provincial de alcoholemia cero. “Cada día ingresan heridos a todos los hospitales públicos de la provincia, eso significa un gran gasto que se podría prevenir, es un gasto del presupuesto público, es decir, que lo pagamos entre todos los ciudadanos, de eso también tenemos que ser conscientes”, manifestó.Si bien entiende que “aunque haya cien inspectores, los accidentes seguirán ocurriendo”, apostó a la educación vial y emocionada señaló que “si respetamos las señales de tránsito y las velocidades máximas no habrá más muertes, o al menos muchas menos de las que hubo este año”. Sobre “Estrellas Amarillas”Estrellas Amarillas es una fundación creada en 2006 en Córdoba para homenajear a una joven que murió atropellada. En 2011 la iniciativa fue traída a Misiones por María Elena Magri, mamá de Lautaro, quien murió en enero de ese año en un trágico choque sobre la avenida Quaranta (ruta nacional 12) en Posadas.Fue declarado de interés municipal en Posadas y de interés provincial. Asimismo, cabe destacar que el propio Papa Francisco I en una carta destacó la labor de la Fundación en todo el país. Poco a poco el proyecto se fue extendiendo y así llegó a Puerto Iguazú, a Wanda, Puerto Libertad y Puerto Esperanza, a Apóstoles y Campo Viera. Desde Montecarlo, el propio director de tránsito también se contactó con Scappini para que brinde charlas y en Eldorado, otras personas han pintado tres estrellas en homenaje a dos hermanas -una de ellas embarazada- que murieron en un hecho vial. En la plaza Manuel Belgrano de Puerto Iguazú fue cedido un espacio para recordar y rendir homenaje a las personas que fallecieron y están lejos. “Tuvimos que poner ocho estrellas, ocho vidas que se fueron”, dijo Marlene, quien en 2011 ya había sufrido la pérdida de un matrimonio de su barrio, también en un siniestro vial. Viajar disfrutandoMiles de personas en todo el país emprenderán este mes sus vacaciones. Viajarán en colectivos y vehículos particulares hacia el destino deseado. La recomendación es disfrutar el viaje desde el inicio y evitar manejar pensando solamente en llegar, porque esto puede ser origen de una cantidad de infracciones y abuso en la velocidad que pueden generar accidentes fatales.Cabe recordar que, según la Ley Nacional de Tránsito (24.449), la velocidad máxima en rutas es de 120 kilómetros por hora y en las autopistas, 130 kilómetros/hora. Al conducir es fundamental guardar una distancia de al menos 50 metros con el vehículo que va adelante, para poder tener margen en caso que el vehículo frene de golpe. Recordemos que todos los ocupantes del vehículo deben llevar puesto el cinturón de seguridad y que no pueden ir más viajeros que la cantidad de cinturones. Los niños deben viajar siempre en los asientos de atrás.En la ruta hay que circular siempre con luces bajas encendidas. Asimismo se sugiere que el conductor duerma al menos ocho horas antes de salir a la ruta, para que los reflejos respondan al 100%. También es conveniente tratar de evitar manejar al amanecer y al atardecer para que el reflejo del sol no complique la visión. Dos colectivos llenos Por Lara [email protected] “gusanos”, colectivos articulados amarillos del Sistema de Transporte Integrado Metropolitano (Situm) de Posadas, pueden transportar 150 pasajeros en cada viaje. Son muchas personas, ¿verdad? Imaginemos dos colectivos. Esa misma cantidad de personas murió en 2014 en Misiones por hechos de tránsito. Si hablamos de cantidades, más de diez colectivos harían falta para contener a cada una de las personas que fue afectada este año por la pérdida de un ser querido. Algo que no podremos cuantificar es el dolor que sufren quienes lloran la muerte de personas sanas, llenas de sueños c
uya vida se truncó en un instante o tras días de agonía. Es necesario que algo cambie, porque de otro modo, el 2015 será otro año con dos o más colectivos cargados de muertos. Es necesario que todos y cada uno cambiemos la actitud. Hoy mismo. ¿Qué hay que hacer? Las instrucciones están en la calle, están bien claras en los carteles reglamentarios colocados por vialidad y los municipios. Allí se indica claramente dónde frenar, por dónde cruzar, en qué zonas de la ruta no se puede adelantar. Y esas normas e indicaciones no se le ocurrieron a algún caprichoso. No: son producto de protocolos y legislaciones nacionales y provinciales que apuntan justamente a dar seguridad a la hora de trasladarse, en el vehículo que fuera.Personalmente creo que queda mucho por hacer en materia de políticas nacionales y provinciales. A los controles policiales, sumarle campañas de alto impacto que persistan en el tiempo -mínimo seis meses- con intervenciones creativas en vía pública, que recuerden a cada ciudadano el valor que tiene su vida y la importancia de cuidarla. No obstante, lo positivo es que cada vez son más quienes están tomando conciencia y están encaminando a este “cambio cultural” de manejarse con precaución. Mi deseo para el año que se inicia es que la actitud sea copiar lo bueno, es decir, imitar las buenas prácticas y no las malas.





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