OBERÁ y ARISTÓBULO DEL VALLE. Permanecieron prófugos unas 72 horas. Se cree que durante la huida planificaron tomar distintos caminos, con el objetivo de despistar a los uniformados, que en todo momento les pisaban los talones. Finalmente, fueron capturados y ahora deberán rendir cuentas ante la Justicia por el crimen de Jorge Aníbal Ramírez (44), ultimado a cuchillazos en una riña callejera perpetrada en el barrio Villa Martos de Oberá. Se trata de un sujeto de 29 años y de su sobrino, de 17. El operativo en conjunto que permitió la detención de los acusados estuvo a cargo de las Brigadas de Investigaciones de la Unidad Regional II -con asiento en Oberá- y de la Unidad Regional XI (Aristóbulo del Valle).En esta última jurisdicción, donde también participaron en el procedimiento efectivos de la comisaría local, fue arrestado el menor de los sospechosos. Los investigadores tenían el dato de que el adolescente tenía un familiar residiendo en Aristóbulo, más precisamente en el barrio Milagros. Luego de un paciente y discreto trabajo de vigilancia, pudieron rodear la zona donde se hallaba oculto y capturarlo. El sujeto que le brindaba “alojamiento” al fugitivo logró darse a la fuga y por estas horas era intensamente buscado. Casi en simultáneo, fue detenido el otro implicado en la causa, quien es tío del jovencito.El hecho Tal como publicó PRIMERA EDICIÓN, el sangriento episodio, de ribetes pasionales, se registró el pasado sábado a las 19.30 en el barrio Villa Martos de la Capital del Monte. Jorge Ramírez, la víctima, caminaba por dicho complejo habitacional cuando fue interceptado por los sospechosos, siempre de acuerdo a la investigación. En esas circunstancias habría comenzado una fuerte discusión primero y luego un enfrentamiento con cuchillos. La peor parte se la llevó Ramírez, a quien le asestaron numerosos puntazos, uno de los cuales le atravesó el corazón. El infortunado hombre -que se ganaba la vida como changarín- llegó a caminar unos cien metros y cayó desplomado sobre un charco de sangre. El cuerpo sin vida (aún aferrado a un arma blanca de grandes dimensiones) quedó tendido frente a la Iglesia Filadelfia del barrio Villa Martos. La principal hipótesis de la policía era que el sangriento y mortal drama fue el desenlace de una vieja disputa entre los implicados por el amor de una jovencita, confió un portavoz del caso. A los ahora detenidos, familiares y amigos de la víctima los intentaron linchar tras conocerse el fallecimiento del changarín. Los acusados quedaron alojados en un calabozo y a disposición del Juzgado de Instrucción 2 de Oberá (en turno), a cargo del magistrado Horacio Alarcón.




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