POSADAS. Dicen que Nicolás Sotelo no tenía buena relación con las hermanas Lucía y Felicitas Maidana, quienes vivían en el departamento contiguo. En una oportunidad, incluso, habría intervenido la Policía en un incidente vecinal.Los investigadores creen que, en esa ocasión, el estudiante de Antropología se habría quedado con las llaves del departamento de las hermanas.De ahí la relevancia del hecho de haberlas encontrado y que un testigo asegurara haber visto a Sotelo cuando las arrojaba en el techo de un edificio, situado frente a la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales.Fuentes consultadas por este diario indicaron que allegados al sospechoso indicaron que “solía ofrecerlas para que robaran a las hermanas o les hicieran algún mal”.El dato de las llaves es al menos curioso. Los investigadores de la Secretaría de Apoyo a Investigaciones Complejas (Saic) las buscaron en su momento en el techo del edificio de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. No tuvieron éxito.Pero regresaron hace un par de semanas y las hallaron en la parte superior de una construcción de dos plantas, situada frente a esa Casa de Altos Estudios.Ese procedimiento reposicionó a Sotelo en el centro de las sospechas. Es que el estudiante que contó el lugar donde estaban aseguró también que Sotelo las arrojó allí.Y agregó que había otros estudiantes como testigos ese día, pero aclaró no conocerlos.Desde entonces la Justicia intenta dar con ellos, aunque sin el resultado esperado, al menos hasta el momento.Los investigadores parecieron chocar contra un obstáculo difícil de superar. No encontraron manera de ubicar a Sotelo en el escenario del hecho. Primero y principal, porque su ADN no coincidió con el levantado en el lugar.Pero las llaves pueden abrir las puertas a una eventual imputación por participación necesaria.Mientras, el juez de Instrucción 1 de Posadas, Marcelo Cardozo, aguarda una batería de pericias para avanzar en la causa. Nada se descartaCon el hallazgo de las llaves del departamento de las hermanas Maidana se abrió un abanico de nuevas posibilidades.Una hace alusión a que, quizás, Lucía no fue abusada el 6 de abril de 2013, en el departamento de Estado de Israel 3495. Eso reduciría el expectro de la investigación a un homicidio brutal, desechando la teoría de una violación.Otra arista es que el autor, probablemente, abrió el portón y la puerta del departamento con una copia de las llaves, teniendo en cuenta que ese día el inquilinato estaba prácticamente vacío.





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