SAN PEDRO (Enviados especiales). La falta de agua, los cortes constantes de luz y el pobre y precario estado del transporte público, no es un reclamo que sólo lo hayan hecho los habitantes de esta ciudad. Sin embargo, cuando se analiza con mayor profundidad lo que dicen los vecinos, la problemática toma un rumbo algo más preocupante.Son varios los que le repiten a PRIMERA EDICIÓN que no quieren que salga su nombre, algunos piden que ni siquiera salga publicado el lugar donde viven porque temen que “se tomen represalias”. Sin embargo, cuentan como desahogándose las inusuales y deshumanas situaciones en las que viven.“Tomamos el agua de la lluvia”Pese a que, oficialmente, aún no es verano, el calor que llega a hacer en Misiones siempre rememora a esas imposibles tardes de enero, donde no hay sombra que ayude a calmarlo. En San Pedro no es diferente. Para los habitantes del barrio Siete Estrellas, es incluso peor. “No tenemos agua potable, juntamos de la lluvia cuando es época y esa hervimos y es la que tomamos. También le ponemos cloro pero no es segura. Pedimos hace más de diez años que se haga una perforación en la zona, pero pasaron tres gobiernos distintos desde entonces y nadie lo hizo”, reclama un vecino que pidió expresamente mantener su identidad en secreto. “No podemos quejarnos porque vienen a apretarte, la gente por acá es muy sumisa y tiene miedo”, recalcó.La falta de agua tampoco ayuda a quienes se enferman. Para una buena higiene y un sistema de salud en condiciones, es más que necesario contar con agua potable. “Tenemos Caps acá en el barrio, pero no tienen agua. Vas al hospital de San Pedro y te dicen que no hay doctores, ni cirujanos, automáticamente te derivan a Eldorado. Para parir tenes que ir hasta allá”, indicó otra vecina del mismo barrio. Siete Estrellas queda a once kilómetros de San Pedro. Muchos intentan paliar la sed y las necesidades que genera el agua, abasteciéndose en el arroyo Garibaldi, “altamente contaminado”, según dicen los funcionarios. Sin embargo, es la principal fuente del líquido vital. Algunas casas tienen pozos y distribuyen algo de agua entre los vecinos. “Hubo una reunión con la gente del municipio hace como un año, allí vino gente de Posadas, de Samsa, que nos prometió que en tres años estaría lista la conexión de agua”, indicó una vecina. El número sigue retumbando… tres años.El problema de la luzEn el barrio Santa Rita abundan las casas de madera, ubicadas de manera que da la sensación de que el lugar está superpoblado. Tampoco los vecinos son muy adeptos a dar sus nombres. Aseguran que tienen luz porque “nos dan de prestado” y que los cortes son comunes durante el verano, ni bien comienza el calor. Dicen que nunca se acerca nadie del municipio a saber cómo están ni a controlar y viven de planes sociales que alcanzan para poco y nada. Los reclamos son uno más de los que se escuchan de manera generalizada entre los descontentos vecinos de Misiones. Sin embargo, en medio de tanta miseria, adquieren un tinte mucho más desolador. Sin transporte públicoEl colectivo que lleva desde San Pedro hasta barrios periféricos como el Siete Estrellas no tiene horarios ni días definidos de ante mano. “Entra cuando se le ocurre, a la hora que quiere”, indican los vecinos que, cuando el transporte no anda, deben pagar un remís o unir los once kilómetros que los separan de sus casas, a pie. “Nunca podemos estar seguros de qué va a pasar”, indicaron. “Don Ribeiro” es el nombre de la empresa que deja a los vecinos varados. “No podemos decir nada, tenemos que bancarnos esta situación”, subrayaron.




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