POSADAS. Casi medio contenedor de basura -de considerables dimensiones- fue extraído el sábado del cauce del arroyo Itá, en el tramo comprendido entre las avenidas Leandro N. Alem y Urquiza, en la denominada Reserva Urbana del Arroyo Itá. La jornada, que tuvo lugar por cuarto año consecutivo, se desarrolló bajo el lema “Por una Posadas con los arroyos limpios”, con la esperanza que “llegará el día en que esté tan limpio que no será necesario repetirlo”. Organizada por las Reservas Arroyo Itá y Rincón Nazarí, reunió unos 50 voluntarios (cuando en oportunidades anteriores no superaban los 40) que prestaron durante dos horas de trabajo intenso, con la colaboración de empleados de la Municipalidad de Posadas, efectivos del Ejército Argentino y de Prefectura Naval, vecinos, voluntarios de otros puntos de la ciudad y de ONG.Renard Cura, de la Reserva Natural Urbana Rincón Nazarí, confió que generalmente el Ejército es el que realiza la parte más “pesada”, que es sacar los restos de heladeras, lavarropas, cocinas y hasta carritos de supermercado que los habitantes dejan en desuso al costado de sus casas y son arrastrados por la corriente.Después del relevamiento que en 2010 se hizo de la cuenta del arroyo Itá, desde la naciente allá por avenida Chacabuco hasta su desembocadura en la zona de El Brete, se concluyó que la mayor parte de la contaminación -más del 90%- se produce entre las avenidas Alem y Centenario. “Visitamos vecino por vecino y vimos que la gente vive de manera precaria sobre el arroyo porque, por lo general, intrusa. Como son terrenos pedregosos, no pueden hacer pozos para depositar los líquidos cloacales, por lo que colocan un caño y lo mandan al arroyo. Lo mismo pasa con los residuos. Como les queda más cerca el arroyo que el tacho que está a cien o 300 metros, tiran todo al cauce. Los artefactos los dejan a un costado del hogar y cuando viene una crecida se lleva todo. Entonces aparecen acá porque el arroyo se abre y la velocidad es menor”, explicó Cura. El sábado por la mañana, los efectivos del Ejército se calzaron unas botas altas y juntaron la basura caminando, mientras que los integrantes de la Reserva Rincón Nazarí lo hicieron en las cuatro piraguas dobles facilitadas por el Liceo Naval Almirante Storni. “Llevamos a un contenedor grande que la Comuna colocó sobre la calle Brasil. La primera vez que hicimos este encuentro llenamos dos contenedores, pero todavía no estaba crecido el arroyo, que antes del llenado de la represa no tenía dos metros de ancho”, acotó Cura.




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