POSADAS. Diego Zapico, músico, empresario, productor discográfico, llegó a la capital misionera el viernes pasado para una disertación sobre “Marketing cultural”, que brindó a los alumnos del Instituto Hernando Arias de Saavedra, de la cátedra “Administración y Gestión Cultural”.En una charla exclusiva con Primera Edición, Zapico habló sobre la diferencia entre el marketing de la cultura y el marketing tradicional. Así es que detalló que el marketing de la cultura tiene una especificidad que es distinta a cualquier marketing tradicional, el primero parte del producto determinado, ya sea con una exposición de cuadros, libros, disco, película, a partir de esa creación se va a tratar de buscar una audiencia, un público y lo amplía al máximo posible. El marketing tradicional, en cambio, trabaja al revés, buscando cuál es la necesidad que hay en el mercado y de allí crea el producto, esa sería la diferencia. En cuanto a las productoras independientes, mencionó que “desde la Nación tienen el foco puesto en productoras del interior, a través del programa del Ministerio de Cultura ‘Recalculando’, que está destinado a apoyar y fomentar las producciones independientes del interior del país. Además, agregó que “para poder acceder a beneficios y buscar una vía de participación es necesario que “el productor cultural siempre tenga en claro su objetivo, cuál es la misión a que aspira o a qué público quiere llegar con su creación y a partir de ahí es más fácil establecer las vías. Es lo que tratamos de hacer con las charlas que realizamos en distintos ámbitos, ayudar al productor a visibilizar los objetivos o deseos”. Y añadió que “hay muchos canales para aquellos jóvenes que quieran llegar, por ejemplo, desde el Ministerio de Cultura de la Nación han sacado una guía en la que están concentradas todas las políticas de financiamiento, créditos, subsidios a la creación artística, audiovisual, editorial, musical. También hay manera de financiarse en forma privada, a través de sponsors, o a través del suleasing -es la manera de financiar proyectos a través de Internet, donde la gente compra de antemano un producto o un contenido, aporta un capital para un disco o un libro, de esa manera se cubre la parte más difícil, que es el capital de trabajo. Pero lo que hay que establecer en primer lugar es el objetivo del productor cultural”, afirmó.Asimismo, dijo que “al momento que te dan un apoyo o de adquirir un subsidio los productores son guiados y asesorados desde la presentación del plan, que es otro tema, el de preparar a los productores a establecer un plan de trabajo que no es sencillo, porque la presentación también requiere una preparación previa. Desde el principio son guiados para que así puedan cumplir con el objetivo de un proyecto final de calidad. En los programas de ayuda se acompaña con una capacitación y seguimiento”. Cada vez más jóvenes“La participación de los jóvenes productores es positiva, ellos están muy involucrados con sus lenguajes, con sus códigos, participan en el mundo de la cultura. Es parte de nuestra campaña de incentivar a los jóvenes a que se acerquen a la cultura, al arte en general, hay que tratar de que ellos se acerquen porque son un mercado muy apetecible, es una cultura de masa, son inquietos, es necesario darles cada vez más información y que accedan a los beneficios. Son un elemento dinámico y útil. Hay que ayudarlos en la creación, interactuar, ponerse en el lugar de ellos y comprenderlos”, insistió.Estética-RentabilidadSobre el equilibrio entre el marco estético y la rentabilidad, Zapico entiende que “refiere un poco del marketing, porque si vos te parás del lado del mercado y que sólo interese al mercado y vender miles y miles de productos ya sea discos, libros, etc, corrés el riesgo de perder ciertos rasgos de calidad, lo ideal es la creación de mantener la creación artística y dialoga con su audiencia, no por ir detrás del mercado y de las ventas vamos hacer cualquier cosa”.




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