BUENOS AIRES (NA). Con todo el poder de fuego a mano, el Gobierno salió decidido a poner a raya el dólar blue, frenar la salida de reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y, principalmente, desactivar las peligrosas expectativas de una brusca devaluación. El objetivo no es otro que retomar la iniciativa para encontrar un camino más previsible en lo económico y permitir un cierre menos traumático para el 2014 sin que complique el inicio del 2015, un año electoral que marcará el fin del mandato de Cristina Fernández de Kirchner.El ministro de Economía, Axel Kicillof y el presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli -quien lleva casi un mes y medio en el cargo- acordaron una férrea estrategia conjunta para aventar los temores de una devaluación.Si se piensa que hace un mes y medio el dólar ilegítimo -al que el Gobierno soslayó, pero que finalmente tuvo que enfrentar- orilló los 16 pesos y ahora logró bajarlo a 13, se puede concluir en que la estrategia conjunto dio algún resultado o al menos alejó al país del precipicio cambiario en el que histórica y recurrentemente ha caído.En el mercado de futuros del dólar, la expectativa de devaluación bajó del 29% a menos del 16% y de acuerdo con las estadísticas del Central y del sistema financiero, quienes apostaron a una mayor depreciación perdieron 2.400 millones de pesos.La cifra no es menor y genera resentimientos entre quienes seguramente esperarán agazapados una mejor oportunidad para jugar de nuevo sus cartas.Toda devaluación implica una transferencia de recursos desde el sector asalariado al productivo o financiero y el Gobierno sabía bien que ya no había margen para una situación así. La presión conjunta de los organismos de control estuvo dirigida a desactivar la operatoria del denominado dólar contado con liquidación, a través del cual los inversores compran bonos emitidos en dólares y los liquidan en el exterior para hacerse de las divisas.El “contado con liqui”, junto con el blue, también bajó bruscamente: llegó a tocar un nivel máximo de 15,20 pesos y ahora cotiza a 12,08 pesos.En este contexto, el Banco Central aprovechó la paz cambiaria y empezó a recuperar divisas, en las que se suman los 814 millones de dólares ingresados por el swap suscripto con la autoridad monetaria china.Desde fines de septiembre pasado, cuando las reservas estaban en 27.866 millones de dólares se recuperaron en forma neta más de 330 millones. Si bien el resultado hubiera sido negativo de no contabilizar los ingresos extra por el swap, la tendencia marca un quiebre en la preocupante caída de reservas de los últimos meses. En las últimas dos semanas, el Central tomó la iniciativa en la plaza cambiaria y adquirió 440 millones de dólares, aunque se deben restar el pago de importaciones y deuda. Más allá de haberse desalentado la expectativa de una brusca devaluación en el corto plazo, lo cierto es que en los últimos doce meses, la devaluación trepó al 43% y los precios subieron -según consultoras- casi 42%.Ninguna de las paritarias cerradas a principios de año, llegó a cubrir ese nivel y por eso los gremios salieron a reclamar un bono de fin de año que compense las pérdidas.Hasta los gremios más cercanos al Gobierno nacional reclaman adicionales que van desde los 1.400 pesos a los 50.000 pesos como el caso de los petroleros del sur. Sin embargo, el Gobierno viene tratando de mantenerse firme y negar recurrentemente la posibilidad de otorgar un plus salarial, al menos a los empleados de la administración pública. ¿Sólo los controles permitieron descomprimir el mercado cambiario?Los exhaustivos controles conjuntos que llevaron adelante la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), el Banco Central, la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) y la Unidad de Información Financiera (UIF) no pudieron por sí solos haber sido el motivo central para ponerle un freno al blue.De hecho, si la oferta de dólares en el mercado ilegal fue prácticamente anulada y la demanda siguió en ascenso, la regla económica asegura que el precio se habría disparado, lo cual no sólo no ocurrió sino que descendió bruscamente.En esa estrategia conjunta, se debe tener en cuenta el mayor ingreso de divisas por agroexportaciones -a partir del acuerdo Gobierno y cámaras exportadoras de cereales y aceites- y el oxígeno generado por los más de 800 millones de dólares que entraron por el acuerdo con el Banco Central de China.En simultáneo, el Central obligó a una suba de tasas en plazos fijo para evitar que más dinero se vaya al dólar y en paralelo hizo lo posible para secar la plaza de pesos con licitaciones de Lebac y Nobac.A ese cóctel se le debe agregar necesariamente la expectativa de un acuerdo con los fondos buitres a partir de enero, cuando la cláusula Rufo (Right Upon Future Offers, una cláusula que se incluyó en los canjes de deuda de 2005 y 2010 por la cual se prohíbe pagarles más a los holdouts, por lo que se crea una igualdad de condiciones para aquellos que entraron o no a los canjes) ya no tenga operatividad.No obstante, por más que la actual coyuntura muestre algún síntoma de calma, la actividad económica sigue sin dar señales de reacción y las consultoras privadas estiman para este año una caída en torno al 2%.Defienden los operativosEl jefe de Gabinete de ministros de la Nación, Jorge Capitanich, defendió los múltiples operativos de la Afip y demás organismos de control contra la comercialización ilegal de dólares y el lavado de dinero en bancos, financieras y casas de cambio del centro porteño y varias provincias. “Hay que impedir que las maniobras financieras atenten contra el país”, advirtió el funcionario en su habitual conferencia de prensa al referirse a los operativos de fuerte repercusión pública por su intensificación en los últimos dos meses. El martes pasado, unos 250 agentes de Afip realizaron 71 allanamientos simultáneos por “inconsistencias fiscales” en distintas entidades de Capital Federal, provincia de Buenos Aires, Mendoza y Córdoba, y los operativos continuarán. Capitanich señaló que no sólo la Argentina lucha contra las maniobras especulativas y recordó la reciente multimillonaria sanción conjunta de Estados Unidos, Gran Bretaña y Suiza a grandes entidades bancarias por manipular el mercado de divisas. Londres, Washington y Zúrich (la capital financiera suiza) multaron el miércoles pasado por unos 3.260 millones de dólares a seis
grandes bancos internacionales, en un nuevo paso de la gran limpieza del sistema financiero emprendida tras la crisis.Los bancos sancionados son los británicos HSBC y RBS, los estadounidenses Citibank, JP Morgan Chase y Bank of America y el suizo UBS: se trata de entidades ya castigadas por la manipulación de la tasa de préstamos interbancarios Libor y que afrontan además otros litigios y sospechas de evasión fiscal.Tras elogiar esas decisiones de órganos de control de los tres países, Capitanich aseguró que “cuando en la Argentina se toman decisiones enmarcadas en el ejercicio de las facultades regulatorias muchos las cuestionan y otras dicen que es atentar contra el mercado”.“Lo que se hace es penalizar a las maniobras que están contra la ley y esto ocurre en la Argentina y en los principales países del mundo”, enfatizó el jefe de Ministros en la Casa Rosada. Afirmó también que “la especulación financiera existe y es necesario tener instrumentos sofisticados para impedir que atenten contra la estabilidad económica de otros países”, por lo de insistió en su defensa de los controles en la city porteña.





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