POSADAS. Una mujer policía ligada a la investigación de una banda de “robacoches” que traía autos desde Buenos Aires y los “legalizaba” en Posadas mediante oficios judiciales truchos es investigada por la Justicia misionera, que sospecha que pudo haber “vendido información” a los delincuentes sobre allanamientos por una suma cercana a los 5 mil pesos en efectivo.Así lo pudo saber PRIMERA EDICIÓN mediante sus fuentes, quienes revelaron que el hecho por el que la uniformada está en el centro de la investigación sucedió un par de meses atrás en la capital provincial.Al parecer, desde hace un buen tiempo las autoridades misioneras tenían conocimiento de esta banda delictiva dedicada a vender en Posadas vehículos robados en Buenos Aires con la utilización de oficios judiciales apócrifos, con firmas y sellos también truchos.Sucedió entonces que meses atrás la información llegó al Juzgado de Instrucción 1 de Posadas, a cargo del magistrado Marcelo Cardozo, quien ordenó una serie de allanamientos a los fines de dar con los integrantes del clan delictivo.Sin embargo, casualidad o no, cuando la comisión policíaco-judicial llegó a la escena los sospechosos habían desaparecido y, junto con ellos, documentos y otros papeles que podrían encontrarse en el lugar en cuestión.Mediante una profunda pesquisa fue que los investigadores judiciales obtuvieron el dato de que una mujer policía vinculada a la investigación podía tener que ver con ese allanamiento fallido. Y así pudieron saber que habría cobrado unos 5 mil pesos en efectivo por parte de los delincuentes para “mantenerlos informados” sobre los pasos de los sabuesos.Tras aquel procedimiento negativo, la información volvió a hablar de los “robacoches” esta semana. Fue entonces que ahora de la mano del magistrado Carlos Giménez, al frente del Juzgado de Instrucción 7 de Posadas, se realizaron nuevos allanamientos. Esta vez fueron positivos, quizás porque las autoridades judiciales informaron a los uniformados recién minutos antes de salir a la calle.Fue entonces que se procedió al secuestro de dos vehículos, un Fiat Strada y un Mercedes Benz E-300, que circulaban por las calles con oficios judiciales truchos y que tendrían pedido de captura por robos registrados en la capital del país.Ese trabajo se realizó entre la noche del último martes y la madrugada del miércoles. El primer allanamiento fue en una serigrafía de calle Buenos Aires de Posadas, donde se secuestró la camioneta. Allí también se detuvo a uno de los propietarios.Horas más tarde las autoridades llegaron hasta el barrio Santa Helena, donde incautaron el Mercedes Benz y apresaron a un productor de seguros. Por eso se realizó también un tercer allanamiento en las oficinas de la aseguradora, por calle San Luis, donde secuestraron numerosos papeles.Entre esos documentos se encontraron varios que indicarían que en ese lugar se aseguraban los vehículos robados, sin la presentación de ninguna documentación. Es decir, de manera totalmente irregular.Sobre el mecanismo de la banda, lo ya dicho. Robaban los autos en Buenos Aires, los transportaban hasta Posadas y aquí los hacían pasar como vehículos en depósito judicial.Para ello aparentemente habrían escaneado un oficio judicial original, del que realizaron varias copias en las que trucharon sellos y firmas de jueces posadeños. Recién entonces cambiaban el número de incidente, el modelo del vehículo y el nombre de quien resultaba “favorecido” por la orden judicial.A esos dos vehículos secuestrados en la capital provincial se le había sumado en las últimas horas del jueves un tercer rodado que apareció misteriosamente cerca del Juzgado encabezado por Giménez. Al parecer habría sido “entregado” por algún integrante de la banda, que aparentemente avisó del abandono del coche a las autoridades Habrían “legalizado” más de 15 vehículosAún es demasiado pronto para hablar de certezas, pero los investigadores tienen pistas para pensar que la banda de “robacoches” que conectaba ilícitos en Buenos Aires con Posadas operaba ya desde hace casi dos años.En ese sentido, investigadores judiciales contaron a este medio que desde fines de 2012 hasta la fecha los malvivientes habrían “legalizado” y vendido más de 15 vehículos, nada más y nada menos. Incluso hay quienes sospechan que los rodados involucrados serían más de 20.El mecanismo era sencillo. Los vehículos robados en Buenos Aires llegaban a Posadas, donde la banda “truchaba” oficios judiciales para “legalizarlos”. Entonces los vendía a precios irrisibles. Sólo así se explica que el Mercedes Benz E-300 valuado en más de medio millón de pesos fuera adquirido aparentemente por no más de 50 mil. Una verdadera “ganga”.Por estas horas la Justicia trabaja para establecer el resto de los integrantes del clan delictivo, habida cuenta de que serían varios los involucrados.





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