GUERRERO, México (Agencias y diarios digitales). Empujados por la desesperación, los padres de los 43 estudiantes mexicanos desaparecidos en septiembre emprendieron ayer caravanas para exigir a las autoridades que los encuentren vivos, rechazando la investigación oficial que indica que fueron masacrados.La Caravana Brigada Nacional de los 43 Desaparecidos se dividirá en tres secciones que partirán hacia varios puntos del país desde la escuela rural para maestros a la que asistían los jóvenes desaparecidos, ubicada en la comunidad de Ayotzinapa (estado de Guerrero), explicaron algunos de los padres de familia.“Está encendida la llama de la insurgencia civil”, dijo con voz casi afónica en la conferencia hecha en la escuela de Ayotzinapa Felipe de la Cruz, uno de los padres, quien ha expresado reiteradamente en marchas y concentraciones su desconfianza en las investigaciones de la fiscalía federal. “El objetivo (de las caravanas) es decirle a la gente que seguiremos exigiéndole al Gobierno que los encuentre, que para nosotros todos están vivos y que debe seguir con la búsqueda”, explicó a la AFP Epifanio Álvarez.Las caravanas se efectúan en el marco de una serie de protestas recrudecidas desde el viernes, cuando la fiscalía informó que, según sicarios detenidos, los 43 jóvenes fueron asesinados, sus cadáveres incinerados en un basurero y los restos arrojados a un río del municipio de Cocula, vecino de Iguala, donde desaparecieron tras ser baleados por policías y narcotraficantes el 26 de septiembre.Uno de los miembros del Comité Directivo Estudiantil de la Escuela Normal de Ayotzinapa (comunidad ubicada a 290 kilómetros de la capital mexicana) dijo en la conferencia que durante las concentraciones que efectuarán las caravanas en las regiones que recorrerán su objetivo será “pedir a la población su apoyo para encontrar a los jóvenes”.Asistencia internacionalLos padres de familia se aferran a la investigación que realiza, a pedido suyo, un grupo de forenses argentinos que el martes difundió sus primeros resultados y que concluye que 24 de los 39 cuerpos extraídos de fosas clandestinas en alrededores de Iguala, durante la primera parte de la búsqueda de fuerzas de seguridad, no pertenecen a ninguno de los estudiantes.La fiscalía recurrió al prestigioso laboratorio de la Universidad de Innsbruck (Austria) para efectuar análisis de ADN a los innumerables restos calcinados encontrados en Cocula.En ese laboratorio se han identificado restos de víctimas del régimen del exdictador chileno Augusto Pinochet (1973-1990), y otros encontrados en Sri Lanka tras el devastador tsunami de 2004.Las caravanas recorrerán siete estados del país latinoamericano conmocionado por el crimen, entre ellos Chihuahua, fronterizo con Estados Unidos, y Chiapas, colindante con Guatemala, y concluirán su recorrido en la Ciudad de México el 20 de noviembre, escenario de multitudinarias marchas y protestas que han tenido réplicas en países de casi todos los continentes.La balacera contra los estudiantes el 26 de septiembre fue ordenada por el ahora exalcalde de Iguala, José Luis Abarca, ya detenido, de acuerdo con la investigación oficial.El caso tiene consecuencias políticas al más alto nivel estatal. El 23 de octubre el entonces gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, renunció su cargo y fue sustituido por el académico Rogelio Ortega, y en las últimas horas el fiscal estatal, Iñaky Blanco, formalizó su renuncia ante el Congreso estatal que nombró en su sustitución interina al vicefiscal Víctor León Maldonado.Ardió el CongresoManifestantes incendiaron la noche del miércoles el Congreso regional del sureño estado de Guerrero, en el marco de las protestas que se suceden en México por la desaparición y supuesto asesinato de los 43 estudiantes, un caso que mantiene en jaque al presidente Enrique Peña Nieto y preocupa a la Iglesia local, al papa Francisco, a distintos países y a grupos defensores de derechos humanos.“Si no hay solución habrá revolución” y “Fuera Peña Nieto” fueron algunas de las consignas de los integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadoras de la Educación en Guerrero (Ceteg), un movimiento de maestros que suele realizar manifestaciones radicales.En la protesta, en la cual condenaron la “criminalización” de la lucha social y repudiaron a las instituciones, participaron unos 800 maestros, según estimaciones periodísticas, muchos con el rostro cubierto, que incendiaron además varios automóviles estacionados en el lugar.Los maestros causaron también daños en la Contraloría y oficinas de la Secretaría de Educación Pública, donde quemaron muebles y documentos.Los maestros habían participado el lunes en un bloqueo al aeropuerto de Acapulco y el martes incendiaron la sede regional del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), lo que derivó en un enfrentamiento con policías.Llamados a la calmaPor otro lado, el gobierno de Estados Unidos hizo un llamado a la calma, mientras que las autoridades mexicanas continúan investigando el caso registrado en la localidad mexicana de Iguala, en el estado de Guerrero.“Urgimos a todas las partes a mantener la calma durante el proceso”, dijo en rueda de prensa la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, tras los informes de “crecientes tensiones” registradas en los últimos días en México a causa del episodio, que tuvo lugar en la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa.“Este crimen atroz y bárbaro debe ser investigado de forma completa y transparente, y los culpables deben ser llevados ante la Justicia sin demora y castigados consecuentemente con el respeto a las garantías procesales y el respeto por el estado de derecho”, añadió Psaki.Preguntada sobre si Washington apoya una posible asistencia técnica de Naciones Unidas para esclarecer el caso, se limitó a señalar que es “una cuestión que deben discutir México y la Organización de las Naciones Unidas (ONU)”.Al respecto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) anunció que llegó a un acuerdo sobre los términos de asistencia técnica a México.Restos calcinados hallados en un basurero y en un río cerca del lugar donde desaparecieron los jóvenes fueron enviados a la Universidad de Innsbruck, Austria, para su análisis, luego de que dos detenidos acusados del ataque confesaran que en ese sitio los estudiantes fueron asesinados y calcinados.La mayoría de las manifestaciones de apoyo a las familias de los desaparecidos han sido pacíficas, pero en los últimos días se registraron algunos incidentes violentos, principalmente en Guerrero.Por s
u parte, obispos mexicanos emitieron un enérgico pronunciamiento en el cual se manifestaron contra la violencia que sacude al país, y pidieron que no haya “más sangre”.“Basta ya, no queremos más sangre, no queremos más muertes, no queremos más desaparecidos, no queremos más dolor ni vergüenza”, clamaron los miembros de la Conferencia del Episcopado Mexicano durante su 98 asamblea plenaria pocas horas después que, desde el Vaticano, el papa Francisco mostrara también su preocupación y pesimismo por el destino de los desaparecidos de Ayotzinapa.Los obispos señalaron que comparten con sus compatriotas “la pena y el sufrimiento de las familias, que se suman a los miles de víctimas anónimas en diversas regiones de nuestro país”.“Nos unimos al clamor generalizado por un México en el que la verdad y la justicia provoquen una profunda transformación del orden institucional, judicial y político, que asegure que jamás hechos como estos vuelvan a repetirse”, indicaron.Los prelados reconocieron “con tristeza” que la situación del país “ha empeorado, desatando una verdadera crisis nacional. Muchas personas viven sometidas por el miedo y la desconfianza al encontrarse indefensas ante la amenaza de grupos criminales”.




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