POSADAS. La situación del docente detenido por el presunto abuso sexual de sus pequeñas alumnas de la Escuela 43 de esta ciudad se complica con el devenir de los días. Las denuncias se acumulan en el Juzgado de Instrucción 3 y ya suman ocho. Los investigadores están convencidos de que en los próximos días aparecerán más casos.Cinco víctimas ya prestaron declaración testimonial a través de Cámara Gesell y comprometieron seriamente al único detenido e imputado en la causa que investiga el juez Fernando Luis Verón.Al menos en estos cinco casos, las niñas, de entre ocho y nueve años, coincidieron en que el maestro les tocaba la cola, la espalda, las piernas y otros sectores del cuerpo, siempre en el aula donde dictaba clases de Ciencias Sociales y Naturales e Informática, según se desprende de una versión a la que PRIMERA EDICIÓN tuvo acceso en la jornada de ayer.Para la Justicia, el profesor no sería el único responsable en toda esta historia: tiene la lupa sobre la exdirectora que se desempeñaba al frente del establecimiento escolar ubicado en la esquina de calle Ayacucho y avenida Roque Pérez (ver recuadro La exdirectora…).PRIMERA EDICIÓN publicó el domingo pasado una entrevista a la docente que denunció a su colega y destapó el escándalo. La única condición fue la reserva de identidad. Entre otras cosas, defendió la conducta de la psicopedagoga de la institución escolar, sobre quien dijo que la acompañó en todo momento.El testimonio es coincidente con la información que maneja la Justicia. La primera denuncia fue radicada el 29 de septiembre. Al día siguiente, la psicopedagoga se presentó en la fiscalía de Instrucción 3 y respaldó todo lo expresado por la maestra.Al parecer, una de las niñas habría efectuado un dibujo y hasta escrito que el docente le tocaba la cola, como a sus compañeritas, que ella quería escapar pero que no la dejaba.Como el acusado trabajó en ambos turnos, la Justicia podría solicitar a las autoridades escolares el listado de los alumnos que participaron, así sea una vez, de las clases del sospechoso.La exdirectora podría terminar imputada por el supuesto delito de “encubrimiento”. El juez Verón pidió informes al Consejo General de Educación (CGE) para saber si Beatriz Estepa radicó denuncia o pidió la intervención de ese organismo para apartar del cargo al profesor sospechado.El oficio ya fue remitido a esa cartera educativa, pero la respuesta, al parecer, se hace rogar.Fuentes ligadas a la causa indicaron que esta información podría resultar decisiva para acusar o no a Estepa.Cinco son las menores que declararon en Cámara Gesell y para el martes próximo están previstas otras dos, como mínimo.Al parecer, las que hablaron dieron nombre y apellido de otras compañeritas que también habrían sido manoseadas por el trabajador de la educación.De ahí que la fiscal, Adriana Herbociani, avanzaría con la localización de los padres para consultarlos respecto a la posibilidad de que sus hijas aporten testimonio a la investigación.Si bien la denuncia fue radicada el 29 de septiembre pasado, el caso tomó trascendencia pública el 31 de octubre cuando PRIMERA EDICIÓN publicó en exclusiva la detención del acusado.Investigaciones cumplimentó la orden de arresto del juez Fernando Luis Verón el martes 28 del mes pasado, en el mismísimo edificio ubicado en la esquina de calle Ayacucho y avenida Roque Pérez, como indicaron las fuentes. La exdirectora en la miraLa docente Beatriz Estepa, apartada del cargo de directora de la Escuela 43, por resolución del Consejo General de Educación, está siendo investigada y hasta podría ser imputada por la Justicia por el supuesto delito de “encubrimiento”.Los investigadores judiciales consideran que los indicios son suficientemente sólidos para acusarla.Entre otras cuestiones, tienen en la lupa un episodio que, administrativa y penalmente, podría tener derivaciones impensadas.Al parecer, el docente acusado de abuso trabajaba en el turno tarde en el área de Ciencias Sociales y Naturales, pero hubo quejas por supuestos tocamientos a los alumnos y la responsable de la institución se habría limitado a pasarlo a la mañana, en lugar de pedir la intervención del CGE y de la mismísima Justicia.En este turno, el hombre habría pasado a otra cátedra: la de Informática.En otras palabras, el zorro cambió de esquina pero continuó dentro del corral, en medio de las gallinas.Según pudo averiguar este diario, el juez que interviene en la causa estaría dispuesto a citar a todo el plantel docente del establecimiento educativo para determinar si la directora, ahora destituida de sus funciones, estaba al tanto de la situación y no obró en consecuencia. Todo en un contexto en que si alguien miente también puede acabar imputado.




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